Reclusas del Centro de Arrestos Preventivos de San Carlos radicalizan protesta con huelga de hambre

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Las reclusas del centro ubicado en el estado Zulia denunciaron hacinamiento y maltratos físicos.  Exigen atención médica y traslado a sus ciudades de origen. Dijeron que están “en un cementerio de vivos”.

Maracaibo.  El hacinamiento y el hambre llevaron a 54 mujeres detenidas en el Centro de Arrestos Preventivos de San Carlos del Zulia a tomar medidas desesperadas la tarde de este viernes, con una protesta “pacífica”, como la describe Mónika Mateus, una de las reclusas. Decidieron grabar videos para denunciar la situación.

Un informe de la ONG Una Ventana a la Libertad publicado esta semana señala que “durante la cuarentena registraron 77 fugados en los centros de detención preventiva o calabozos, de los cuales 53 murieron en el procedimiento de recaptura. La violencia ha imperado durante los días de la cuarentena. Solamente 11 fueron recapturados, y 26 funcionarios se encuentran sometidos a investigación por complicidad en la fuga de detenidos”.

Adicionalmente, en el informe señalan que “se registraron nueve huelgas de hambre como protesta, con la participación de más de mil detenidos. Un elemento común en estas huelgas fue el temor a la COVID-19 debido a las condiciones de insalubridad. También se produjeron cinco muertes por enfermedades, dos de ellas por tuberculosis. Se pudo identificar a tres reclusos heridos por riñas y a 16 torturados o maltratados durante la cuarentena”.

La situación en el Centro de Arrestos Preventivos de San Carlos del Zulia no dista de la realidad que se vive en otros centros del país. Dubraska Nava, de 42 años, quien paga una condena de cuatro años por tráfico de drogas, dijo este sábado vía telefónica a Cronica.Uno en medio de la huelga de hambre, como parte de la radicalización de la protesta, que están “en una situación insoportable”: “Nadie nos escucha. Vivimos en un cementerio de vivos”.

La mujer, que apenas suma cinco meses dentro del edificio ubicado en la parroquia San Carlos del municipio Colón, pidió al gobierno que lleven al centro el Plan Cayapa. Sin embargo, en reiteradas oportunidades la ministra de Asuntos Penitenciarios del gobierno de Nicolás Maduro, Iris Varela, ha señalado que los CDP no son su responsabilidad. “Aquí hay gente con retardo procesal que dan dolor, pierden tres y cuatro años de su vida sin saber qué va a suceder con ellas, que hasta son inocentes y siguen esperando respuesta de un tribunal. No es justo”, dijo la detenida.

Las reclusas denunciaron que pasan ocho horas al día sin servicio eléctrico y que el agua potable es prácticamente inexistente en las instalaciones. Comen una vez al día con el dinero que ganan vendiendo dulces, tortas y cigarrillos a los otros reclusos o personal del retén: “Con lo que recogemos hacemos la comida del día, comemos lo que podamos. A veces carne, pero nos toca salarla porque aquí no hay refrigeración, si se daña, así la comemos”.

De ese centro de reclusión, donde están detenidos 434 personas (54 mujeres y el resto hombres), el 18 de marzo de este año 79 presos  se fugaron durante la madrugada. 71 hombres y ocho mujeres, de acuerdo con un reporte del GAES-Zulia. Extraoficialmente se conoció que la fuga se produjo luego de una reyerta en el pabellón A.

“Es verdad que cometimos un error y estamos pagando por nuestros delitos, pero eso no quiere decir que dejemos de ser seres humanos. Y así como nosotros estamos pagando y cumpliendo con la justicia venezolana, también tenemos derechos, derechos que ellos nos vejan, que nos niegan cada vez que los pedimos. Lo que queremos es apoyo, que el país sepa lo que se vive en este retén porque estamos en el olvido”, dijo Dubraska con la voz quebrada.

La investigación de Una Ventana a Libertad señala: “La tuberculosis  es la enfermedad con mayor incidencia en los CDP. Durante el tiempo de la cuarentena se identificaron 37 casos en los alertas de nuestros investigadores. Además, hubo 10 desnutridos, situación que se agravará por las dificultades para los familiares para entregar los alimentos a los detenidos, lo cual ha generado protestas a las puertas de los calabozos”.

En este sentido, Mónika Mateus relató que en el centro de detención “hay tuberculosis, escabiosis, edemas pulmonares, paludismo en grado crítico, cáncer, diabetes, accidentes cerebrovasculares (ACV) y desnutrición”: “Esta mañana tuvimos que pedir que sacaran a nuestra compañera Yamileth Palma para afuera porque tiene cáncer de útero con metástasis y está desnutrida. Nuestra compañera ya ni habla. Nos tocó sacarla cuando pasaron lista por el olor que tiene, y como esto es cerrado no es higiénico para ella. Pedimos que la ayude un médico, pero cayó fin de semana y aún la tienen en la placa (techo) del edifico ”.

Foto: Cortesía

En los videos de denuncia que hicieron llegar las privadas de libertad a los medios, aseguran que el director del centro de arrestos preventivos, Juan Carlos Flores “es el único que las ayuda”. “Pero con los jefes de seguridad del retén, Ángel Guerrero y Aquiles Sánchez, nunca hubo una mesa de diálogo, siempre ellos manejan todo a su antojo, es lo que les da la gana, nos golpean para que nos callemos la boca, pero así me maten yo lucharé para salir de este lugar y seamos escuchadas”, dijo una de las privadas de libertad.

Dubraska Nava es oriunda del estado Cojedes. Dijo que ella al igual que sus compañeras no pretende usar la violencia, sin embargo, reiteró el llamado a la Gobernación del Zulia para que canalice una solución del caso: “Nosotros en realidad lo que necesitamos es atención médica, estamos al borde. Pedimos que se revisen nuestros casos, y que las personas que tengan retardo procesal sean juzgadas o dejadas en libertad, y las que ya estamos sentenciadas nos trasladen a un centro penitenciario donde tengamos derecho a la redención. Hay otros penales donde han llegado beneficios de libertad, pero aquí lo único que llega es la mala suerte”.

En Mérida exigen comida

El hambre, la insalubridad, falta de asistencia médica y el retardo procesal desataron una protesta en el Centro Penitenciario de la Región Andina (CEPRA), estado Mérida,  en la detenidos secuestraron a dos custodios para presionar a las autoridades a que cumplan con sus exigencias, informó La Prensa de Lara.

Los custodios lanzaron bombas lacrimógenas a los presos ya que se «se subieron al techo con los custodios y tomaron la parte administrativa», informó el Observatorio Venezolano de Prisiones en su cuenta de Twitter.

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