La Comisión de Derechos Humanos del Zulia denunció que los zulianos se ven obligados a caminar en medio de la cuarentena para comprar comida o cumplir con tratamientos médicos.

Maracaibo. Este lunes empezó la cuarentena estricta y radical en todo el estado Zulia, bajo el esquema de 7×7 aplicado por el Gobierno para frenar la COVID-19, aun cuando el gobernador del estado, Omar Prieto, ya había anunciado la semana pasada el aislamiento entre municipios. Sin embargo, la escasez de combustible en la región se suma a larga lista de problemas que enfrenta el occidente del país: fallas eléctricas, en el servicio de agua por tubería y en el abastecimiento de combustible, que durante junio tuvo un paliativo con la llegada al país de gasolina iraní.

La Comisión de Derechos Humanos del Zulia, Codhez, denunció a través de un comunicado la situación actual: “La escasez de combustible regresó a las estaciones del estado Zulia. Las cargas que les despacha Petróleos de Venezuela disminuyeron esta semana y no alcanzan para abastecer la demanda local. Fuentes de la estatal petrolera confirmaron que entre 10.000 y 14.000 litros de combustible surten a las gasolineras de Maracaibo, y no todas reciben gasolina”.

La intermitencia del despacho del carburante se extiende a otros municipios como la Costa Oriental del Lago. De por lo menos 40 estaciones de servicio que operan en la COL, solo hay tres de ellas con venta de combustible a precio internacional, pero este sábado funcionaron 11 entre Santa Rita, Simón Bolívar, Lagunillas, Baralt, Valmore Rodríguez y Miranda.

En La Villa y Machiques, en Perijá, y en los cinco municipios del Sur del Lago de Maracaibo, las fallas en el despacho de combustible se registran desde mediados de junio, según la Codhez: “En esos municipios la venta de gasolina es solo para sectores priorizados y personas autorizadas por los representantes de las alcaldías”.

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Este lunes, la capital del estado Zulia registró pocas estaciones de servicio operativas, en su mayoría las que despachan a precio internacional.

“Los usuarios hacen largas colas que muchas veces los obligan a pernoctar y que no garantizan suministro de gasolina. En la mayoría de los casos, la poca gasolina subsidiada se reserva a los vehículos que transporten bienes o servicios esenciales, lo que niega el acceso a particulares y otros negocios”, refirió la Comisión de Derechos Humanos.

Esta situación se da en plena radicalización de la cuarentena y afecta de manera notable el traslado de los zulianos para la compra de alimentos o medicamentos, y los obliga a caminar para acceder a estos. En otros casos, también complica el traslado de personas con enfermedades crónicas que requieren tratamientos para garantizar sus derechos a la salud y a la vida, como los pacientes renales y con cáncer.


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