Rosalía Rodríguez tardó más de un mes en ir al hospital Pérez de León por no tener dinero

Huníades Urbina, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, explicó que las personas en situación de vulnerabilidad no acuden al médico por desconocimiento y porque se desmotivan por la constante suspensión de las citas. Según la Encovi, 5 de cada 10 personas no fueron al hospital.

Caracas. Ya ni caminar puedo, cuenta Rosalía Rodríguez. Después de tener COVID-19 quedó con secuelas respiratorias que empeoran con el paso de los días.

La primera vez que acudió al médico fue al Hospital Dr. Domingo Luciani, en El Llanito, pero no la atendieron. De allí la refirieron al Hospital Ana Francisca Pérez de León II, al que se tardó más de un mes en ir por no tener dinero

Rosalía vive Brisa Anauco 1, parroquia Filas de Mariche. Su casa, con piso de tierra y paredes de madera, tiene una sola habitación, que comparte con su esposo. Es un lugar angosto, rodeado por más casas de zinc, con escaleras improvisadas.

Rosalía viven en situación de vulnerabilidad.| Foto: Tairy Gamboa

Desde que comenzaron los problemas respiratorios, Rosalía dejó de trabajar y depende del sueldo de su pareja, quien es trabajador público del Metro de Caracas. Esto le ha hecho cuesta arriba cumplir con los exámenes médicos, no le alcanza el dinero. 

Tiene 47 años de edad, no tuvo hijos. Solo cuenta con su esposo y sus padres. Su mamá, de 75 años, se traslada desde Barlovento para cuidarla, mientras que su padre, de 70, vive cerca de ella.

De acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), en 2023 cinco de cada diez personas en situación de pobreza, con necesidades de atención médica, no pudieron asistir a algún hospital.

Huníades Urbina, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, explicó que hay distintas causas por las que una persona en situación de vulnerabilidad no puede ir al médico, entre ellas destaca el desconocimiento.

Aunque la falta de dinero no es el principal motivo es un argumento importante.

Las personas se desmotivan porque al momento de acudir al médico los especialistas les suspenden las consultas por falta de servicios públicos, como el agua o el sistema eléctrico. Estas son las consecuencias de una mala inversión por parte del Estado.

Rosalía vive solo con su esposo, quien es trabajador público del Metro de Caracas.| Fotografía: Tairy Gamboa
Problemas de traslado

Rosalía vive a una hora de distancia del hospital Pérez de León II. Pero debe salir dos horas antes para poder llegar a tiempo a la consulta. Sus problemas respiratorios y la retención de líquidos en las piernas le impiden caminar con normalidad. 

Debe esperar a sus vecinos para poder salir de su casa, ellos la suben cargada en una silla de plástico por unas escaleras improvisadas con madera y la dejan en la avenida principal, donde agarra una carrera para el hospital.  

Escaleras por las que deben subir a Rosalía para que pueda ir al hospital.| Foto: Tairy Gamboa

Los vecinos son quienes me llevan a la avenida y me ayudan a costear mi traslado al hospital porque me cobran hasta $20 por cada carrera y muchas veces no tengo para cubrirlos

El doctor Urbina aseguró que la falta de un adecuado transporte público y los problemas de combustible también ocasionan que las personas en situación de vulnerabilidad no acudan al médico. 

Ir al médico no solo se trata de recibir la consulta. También se deben tomar en cuenta los gastos que tiene una persona al momento de trasladarse y si es accesible el traslado en su comunidad. Desde ahí se mide el nivel de pobreza, dijo el pediatra-intensivista.

Rosalía no solo tiene problemas respiratorios, también tiene retención de líquido en las piernas.| Foto: Tairy Gamboa
Desabastecimiento en los hospitales

Cuando Rosalía acudió al médico por primera vez, tuvo que comprar los insumos como solución y dos ampollas que le pidieron para atenderla. Necesitaba nebulización porque no podía respirar con facilidad. 

Ese día me hicieron una revisión, me tomaron la tensión y me nebulizaron con todas las cosas que me pidieron. Además, el doctor me mandó a hacer una serie de exámenes.

Según la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH), en su boletín de febrero de 2024, el índice de desabastecimiento en Emergencia fue de 36 %. Los insumos que más escasean son los inhaladores de asma y los analgésicos. Este porcentaje representa una leve mejoría, en comparación con 2023, cuando se registró 39 % de disminución en el segundo semestre.

La escasez de insumos no solo afecta la capacidad que tienen los centros de salud de atender las diferentes condiciones de los pacientes. También genera que las personas pierdan tiempo buscando lo solicitado en los hospitales, lo cual impacta la economía de la familia, porque deben costearlos de su propio bolsillo.

Rosalía tuvo que comprar los insumos y pagar los exámenes que le pidió el médico, para darle un diagnóstico certero. Mis vecinos me ayudan con algunos gastos médicos porque no tengo para costearlos

Parte de los exámenes que debe hacerse Rosalía.| Fotografía: Tairy Gamboa

Urbina indicó que los hospitales tienen una leve mejoría en cuanto a las donaciones de insumos, pero aún no son suficientes para garantizar un servicio de calidad para los ciudadanos.

Se necesita que el Gobierno haga una mayor inversión al servicio público de calidad y que esta sea distribuida de manera equitativa en todos los centros asistenciales.

La salud es un derecho

Urbina aseguró que todas las personas que habitan en Venezuela, sean nacionalizadas o no, tienen el derecho de asistir y recibir asistencia de calidad en los hospitales públicos

Artículo 83 de la Constitución Bolivariana de Venezuela señala que la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios.

Sin embargo, afirmó que los servicios médicos públicos actualmente tienen una gran deficiencia de personal, de medicamentos, problemas en los servicios y no existe actualización de los equipos.

Eso es lo que hace que las personas de bajos recursos, que deben acudir a servicios médicos públicos, tengan un servicio de mala calidad

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