La estudiante de Química vive en La Guaira y puede gastar hasta Bs. 300 en el pasaje de un día para ver clases. Alejandra Morillo, directora de Servicios de la USB, sostuvo que necesitan al menos 20 unidades para trasladar a la comunidad universitaria, donde funcionaron hasta 120 autobuses y actualmente hay nueve.
Caracas. Si hay algo que Sandra Falcón recuerda con nostalgia es cuando dormía plácidamente en el transporte que tomaba a pocas cuadras de su casa y que la dejaba justo en la Universidad Simón Bolívar (USB), un beneficio estudiantil que desapareció hace cinco años para la ruta La Guaira-Caracas tras la pandemia del COVID-19.
La USB le queda aproximadamente a 53 kilómetros desde Caribe, estado La Guaira, hasta Sartenejas, en Miranda. Recorre tres municipios desde su hogar hasta la universidad.
Sandra, quien tiene 26 años de edad y estudia Química, mantiene una rutina desgastante, muy distinta a la de otros estudiantes, para recibir clases y poder obtener su licenciatura. Dice que necesita una buena dosis de vitaminas.

Su día para ir a clases inicia a las 3:00 a. m., cuando no se escucha ni el ladrido de los perros. En una hora se alista, desayuna y sale en la plena oscuridad de la madrugada.
Los 15 minutos que camina hasta la primera parada de autobús son igual de silenciosos que cuando se levantó de la cama. En todo el trayecto no pasa ni un carro ni se ve gente caminar.
Su hermana menor, Matilda, también emprende el viaje junto con ella porque fue admitida en la carrera de Economía, en la misma universidad.
“Buenos días, Dios les bendiga”, les dijo una vendedora de café desde un banco rojo cuando las vio cruzar. Para ese momento de la madrugada ya se veían choferes de algunas unidades, estacionadas en la parada cercana al hotel Sheraton, que parten hacia Caracas. Sandra y su hermana abordaron la primera camionetica que cargaba pasajeros.
Subida a Caracas
La energía que traía Sandra mermó una vez que se sentó dentro de la unidad. Su parpadeo se ralentizó, acompañado de un par de bostezos por el peso del cansancio y el sueño.
A las 4:30 a.m. el calor que se sentía era como el de un sol de mediodía en Caracas. La mujer en el puesto de adelante ya zarandeaba un abanico mientras que se llenaba la unidad, que terminó por arrancar a las 5:03 a. m.


Tras 40 minutos de viaje, Sandra y su hermana desembarcaron a las 5:45 a. m. cerca de Plaza Sucre, en Catia. Luego tomaron una segunda camioneta que transitó por la autopista Francisco Fajardo y las dejó a la altura de la estación del Metro en Coche.
En caso de estar sobre la hora para llegar a la universidad, las hermanas tienen una tercera opción: los carritos por puesto.
“Una vez mi hermana y yo nos montamos en uno (carrito por puesto) donde éramos las únicas mujeres. Yo dije, ‘Señor, protégenos’”,
recordó Sandra.
10 minutos después llegaron a Coche, donde las esperaba la primera unidad de 60 puestos de la USB con destino a Sartenejas. No había cola de estudiantes ni de personal obrero.




Sin embargo, conforme llegaban los usuarios, desde la puerta de la unidad Sandra cumplía con la responsabilidad que asumió en 2023: es preparadora de transporte. Su trabajo consiste en verificar los carnés y organizar a los pasajeros.
Aunque la estudiante pudiera levantarse un poco más tarde, ya que las clases este trimestre son en la tarde, prefiere llegar temprano a Caracas para evitar perder el transporte en Coche. El transporte universitario es la forma más viable y económica que tiene para asistir a la USB desde la capital.
En un día puede gastar hasta Bs. 300, que equivalen a casi $6 en pasaje ida y vuelta.
Falta de unidades
En la USB funcionaban hasta 120 unidades que se repartían entre distintos puntos del este y oeste de Caracas. El transporte también llegaba hasta Los Valles del Tuy, San Antonio y Los Teques, en el estado Miranda; Catia la Mar y Caribe, en La Guaira; y La Victoria, en el estado Aragua.
Alejandra Morillo, directora de Servicios de la USB, contó que el número de unidades se redujo hasta llegar a nueve, cantidad que se mantiene operativa en 2025. Siete son de la sede principal en Sartenejas y las dos restantes son del núcleo que queda en la parroquia Naiguatá de La Guaira.
Los puntos de la ruta en Caracas son Coche, La Rinconada, Baruta, La Eneca y La Hoyadita. En la primera los buses salen desde las 6:20 a. m hasta las 9:30 a. m.
Ante esta falta de autobuses estudiantiles muchos alumnos, profesores y personal obrero se trasladan por su cuenta. Incluso contrataron servicios privados para llegar a la universidad.

El 23 de enero pasado la universidad perdió una de sus unidades luego de que esta entrara en combustión. Morillo sostuvo que aún se realizan las investigaciones para determinar la causa del siniestro. El hecho fue denunciado por la Asociación de Profesores de la USB.


Al día siguiente, el 24 de enero, los estudiantes se reunieron a protestar para exigir elecciones de nuevas autoridades rectorales en un lapso no mayor a 90 días y la asignación de un presupuesto necesario para atender la institución y la situación con las unidades del transporte.
La Junta Directiva de la Federación de Centros de Estudiantes de la USB (JD-FCEUSB) informó en su cuenta de X (antes Twitter) que el 29 de enero solicitaron a la Dirección de Servicios de la universidad un informe técnico de las unidades de transporte disponibles, así como visitar el taller mecánico para conocer el estado de las unidades que están en reparación.
Tras el incendio de la unidad los transportistas decidieron no conducir autobuses que no estén óptimos para su uso, añadió la FCE.

Unidades sin condiciones
Morillo informó que la universidad posee una flota completamente desactualizada. Los autobuses más antiguos son de 1990 mientras que los más nuevos son del año 2008. Algunos tienen capacidad para recoger 60 personas y otras 32.

La antigüedad de las unidades también dificulta la obtención de repuestos. Deben comprarlos usados porque no se consiguen los originales.
Diariamente estos autobuses trasladan un promedio de 1000 y 1400 estudiantes. No obstante, la directora de servicios alegó que necesitan al menos 20 unidades para movilizar a 2000 estudiantes.
Otra de las problemáticas es el abastecimiento de gasoil. Las unidades universitarias reciben 6700 litros de este combustible cada tres o cuatro semanas, cuando necesitan 4500 litros semanalmente. Y de los litros disponibles para Caracas deben dotar a las unidades en la sede litoral.

Morillo explicó que anteriormente el sistema del trasporte funcionaba por contratistas, lo cual calificó como una “debilidad” de la institución. Luego de que fueron insostenibles, el servicio comenzó a decaer y ahora depende completamente del presupuesto universitario.
Señaló que aun la nueva administración del Ministerio para la Educación Universitaria no brinda soluciones a este y otros problemas de la universidad.
Persistencia frente a la adversidad
Sandra regresa a casa a las 4:30 p. m. en el último autobús que sale de la universidad. Llega a La Guaira cuando ya se mete el sol. El tiempo que le resta lo usa para estudiar y hacer cosas personales.

Aunque ingresó a la USB en 2017, atravesó distintos escenarios por la “situación país” que demoraron su paso por la casa de estudios.
Le ha tocado trabajar y estudiar para su sustento, como hace actualmente. Los días que no tiene clases labora en un establecimiento como cajera, community manager y hasta de asistente personal.
En 2024 fue candidata a la presidencia para la Federación de Centro de Estudiantes USB. Muchas veces pensó en abandonar la carrera pero seguirá sus estudios “hasta el final, después de tantas lágrimas, noches de trasnocho y esfuerzo”.




Ante las fallas de transporte y lo complicado que resulta para los estudiantes llegar hasta la USB, los alumnos también idearon alternativas para cumplir con sus clases. En 2019 un grupo de universitarios diseñó la aplicación Pide Cola y quienes no tienen vehículo aprovechan el aventón que brinda otro compañero gratuitamente.
Otros jóvenes que usan las rutas universitarias deben esperar por horas el transporte, apartan con morrales, libros o carpetas su lugar en la cola.

Los alumnos que viven en Los Altos Mirandinos crearon un bot en Telegram que les permitía contactar un autobús que los llevaba a esas zonas, esta herramienta beneficiaba a 32 estudiantes en 2023, según una publicación anterior en Crónica Uno. También idearon formularios en Google que les permitía hacer la misma función.
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