Durante los nueve meses de gestación y los meses que le siguieron, Rosa Borges apenas pudo comer una o dos veces al día y, en ocasiones, ninguna. En aquel momento, no muy diferente al actual, poco más que agua y granos había en la nevera de la casa.
Durante los nueve meses de gestación y los meses que le siguieron, Rosa Borges apenas pudo comer una o dos veces al día y, en ocasiones, ninguna. En aquel momento, no muy diferente al actual, poco más que agua y granos había en la nevera de la casa.

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