Más de 500 familias no solo de Bejucal, sino también de sectores adyacentes, sufren cuando ocurre una emergencia y ruegan a Dios que el río no crezca, les tumbe la improvisada pasarela y los obligue a nadar hacia el otro lado de la orilla.
Más de 500 familias no solo de Bejucal, sino también de sectores adyacentes, sufren cuando ocurre una emergencia y ruegan a Dios que el río no crezca, les tumbe la improvisada pasarela y los obligue a nadar hacia el otro lado de la orilla.

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