María cambió la cámara por la batidora y aunque jamás pensó en dedicarse a la repostería como una manera de subsistir a la crisis venezolana, hoy agradece que así fuera y no para de soñar con una Venezuela mejor.
María cambió la cámara por la batidora y aunque jamás pensó en dedicarse a la repostería como una manera de subsistir a la crisis venezolana, hoy agradece que así fuera y no para de soñar con una Venezuela mejor.

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