La inflación no respeta ni la paz de los sepulcros: solo un ataúd puede costar 9 millones de bolívares y un servicio funerario, 24 millones de bolívares. Enterrar a un ser querido se ha convertido en un lujo que pocos pueden pagar y ni siquiera los seguros blindan a los deudos en momentos difíciles. Prácticas […]

