Robert Sasso, de 51 años, y su esposa Jacqueline de Sasso, de 49, se asfixiaron después de que el mueble de la sala se prendiera en candela por un cortocircuito en un enchufe. Vecinos contaron que tomaban medicamentos para dormir debido al ruido causado por las fiestas que se celebran en una licorería cercana.

