Los habitantes de la capital de Bolívar recuerdan la última gran crecida de 1976 mientras ven cómo el río se mete, de a poco y cada día, en sus casas.
Los habitantes de la capital de Bolívar recuerdan la última gran crecida de 1976 mientras ven cómo el río se mete, de a poco y cada día, en sus casas.

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