Terminal de pasajeros encabeza la lista de elefantes blancos a medio construir en Barcelona

terminal de pasajeros

A un costo de 25 millones de bolívares e impacto directo sobre 800.000 habitantes, se proyectó en 2014 la construcción del embarcadero terrestre, el cual, según autoridades de la época, reactivaría la economía de la ciudad. Hoy, a casi dos años de su paralización, la estructura se ha convertido en una guarida de delincuentes y los únicos dolientes son ocho caballos que buscan un poco de pasto para alimentarse.

Barcelona. Enclavada entre las avenidas Cajigal y Vía Alterna se erige una inmensa estructura de hierro abandonada a su suerte que da la bienvenida a todos aquellos que llegan o transitan por la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui.

En ese esqueleto que reposa silente en un terreno de 100.000 m2, que anteriormente perteneció a la Asociación Regional de Ganaderos y la Feria Agroindustrial Rafael Trías Valera, el cual fue expropiado y declarado de utilidad pública en 2014, se proyectó albergar el Terminal Metropolitano de pasajeros José Antonio Anzoátegui, obra que según el gobierno municipal del entonces alcalde oficialista Guillermo Martínez, beneficiaría a cerca de 800.000 habitantes de la zona norte de Anzoátegui, generando alrededor de 4000 empleos directos e indirectos.

Hoy, a poco más de dos años del inicio formal de la construcción (2017), la obra quedó a medias, arropada por la maleza, convirtiéndose además en guarida de delincuentes y símbolo de peligro para las comunidades de Portugal Arriba y Guamachito adyacentes a la infraestructura.

Según registros de prensa de 2014, Martínez indicó que el terminal se construiría en dos etapas a un costo de 25 millones de bolívares (aprobados en su totalidad), tendría capacidad para 250 autobuses, un estacionamiento de 150 vehículos y unas 60 salidas diarias hacia varios destinos de Venezuela.

Foto: José Alberto Camacho

En el proyecto también se tenía previsto la construcción de un hotel cinco estrellas, locales comerciales y un domo para conciertos, a la par de la adecuación de la vialidad que incluía dos nuevas interconexiones y un puente. En la actualidad, los únicos usuarios del lote son ocho caballos que luchan por conseguir un poco de pasto para alimentarse.

José Hurtado, presidente del sindicato de la construcción en la entidad, afirma que la última vez que se apreciaron trabajadores en la construcción fue hace año y medio, a partir de allí no queda en el sitio ni siquiera personal de seguridad que resguarde lo poco que se edificó, agravando aún más la situación de desempleo en el sector construcción en la entidad.

Nadie responde por esto, sabemos que los recursos fueron bajados en su totalidad pero esto lo dejaron así. Hoy nos da tristeza ver como antiguos trabajadores del sector construcción tienen que deambular por el bulevar de Barcelona vendiendo café o cigarros para sobrevivir. El impacto que tendría esta obra era de mucha importancia, sería vital para reactivar una economía alicaída, hoy las bases sucumben ante el salitre y oxido que las corroe. No es posible que una gran cantidad de dinero invertido aquí se pierda en la corrupción, afirma.

Sin calidad de vida

El abandono del terminal ha sido de tal envergadura que la última inspección realizada por parte de un alto cargo del Ejecutivo oficialista fue en febrero de 2017, cuando el entonces ministro de obras públicas César Alberto Salazar Coll, junto con el gobernador de la época Nelson Moreno y el alcalde Martínez, hicieron una visita para detallar los avances del proyecto en un pase televisivo a Nicolás Maduro.

Este terminal terrestre forma parte de las obras de movilidad que impulsa el gobierno bolivariano para garantizar la calidad de vida de propios y visitantes al municipio. Esta obra, que beneficiará aproximadamente a 500.000 personas diariamente, tendrá un impacto positivo en el crecimiento turístico y económico de la zona y el país, refirió en aquella oportunidad el ministro Coll.

Foto: José Alberto Camacho

La calidad de vida y el impulso económico que espetó el entonces jefe de la cartera de obras públicas están lejos de la realidad y así lo sostiene Adriana León, vecina del sector Guamachito, quien indicó que transitar de noche por la zona es toda una proeza, la oscuridad es el principal obstáculo que se presenta “cualquiera se escode dentro del monte y te puede robar”.

León afirma que los habitantes de las comunidades aledañas tenían puestas muchas esperanzas en la obra, sobre todo por la mejora en los servicios y la revalorización que tendría la comunidad, hoy todo eso quedó en el olvido y en su lugar tienen de vista es un “elefante blanco”.

Mira, lo primero es que estábamos felices porque esto le iba a dar más vida a la comunidad y, por ende, un poco más de seguridad, para los barceloneses sería de gran importancia porque al fin tendríamos un sitio donde llegar seguros y no como sucede ahora que tenemos que ir a Puerto La Cruz porque los autobuses no quieren dejar pasajeros en la entrada de los bomberos por los robos que han ocurrido. Les decimos a las autoridades que reanuden esta obra porque de verdad le hace falta no solo a la ciudad, sino al estado, esto según es un estado turístico y no tiene un terminal de pasajeros decente.

Lista larga

El terminal de pasajeros José Antonio Anzoátegui forma parte de una larga lista de obras gubernamentales de gran envergadura dejadas inconclusas.

Tan solo en Barcelona, además del embarcadero terrestre, también se encuentran el Complejo Turístico de Caicara (una réplica del Complejo Turístico El Morro), la Gran Plaza Mayor (unión de las plazas Bolívar, Miranda y Cayaurima); el astillero de Maurica, la continuación de la avenida Costanera, la interconexión entre las avenidas Costanera e Intercomunal, un paseo bulevar en el sector Colinas del Neverí y el mercado de la economía informal en el sector La Chica.

Miguel Quiroz es secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de Maquinaria Pesada y Construcción, él sostiene que el sector de la construcción en Anzoátegui está paralizado en 100 % y 98 % en el país, lo que se traduce en que 1,6 millones de trabajadores del gremio se encuentren desempleados.

El dirigente afirma que para que se dé una reactivación del sector es necesario un cambio político y frenar así el éxodo de mano de obra.

Los trabajadores que están desempleados se dedican a cualquier cosa para poder llevar el pan a sus hogares, aquí en Anzoátegui hay una buena cantidad de obras de la Misión Vivienda paralizadas, el ferrocarril de Aragua de Barcelona que llega hasta Cojedes está paralizado, la planta de Soya de la zona centro, el hospital de Guanta, esta obra en donde estamos, la reactivación de por lo menos la mitad de esos proyectos tendría un impacto inmediato en el freno del desempleo, tenemos un plan a nivel nacional para reactivar el sector pero es necesario el cambio político, indicó.

Manuel Salcedo reside en la comunidad y llegó a trabajar como cabillero en la obra. Más que una denuncia, hizo un llamado para continuar la construcción del espacio que representa una reactivación económica y empleos para la comunidad.


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