Trabajadores de la salud y de educación protestaron en varios estados del país para rechazar los salarios de hambre que devengan y para señalar que están cansados de subsidiar los materiales y equipos de protección y bioseguridad que deberían proporcionarles sus patronos. Nuevamente, la exigencia de mejor calidad de vida fue la premisa.

Regiones. Maestros y trabajadores de la salud salieron  otra vez  a las calles en las diversas regiones del país para reclamar la falta de condiciones para laborar en sus respectivos recintos, rechazar el presunto aumento de salario decretado entre gallos y medianoche por la Oficina Nacional de Planificación y Presupuesto (Onapre), además de indicar que ya están cansados de subsidiar con dinero propio los implementos de trabajo que deberían otorgarles sus patronos.

De acuerdo con varios dirigentes sindicales, la Onapre envió un comunicado en el que establece el salario mínimo para los trabajadores del sector público en 1.200.000 bolívares, incremento que los profesionales declararon insuficiente, puesto que no alcanzaría siquiera para comprar un kilogramo de queso.

En el Litoral protestaron porque ganan entre dos y cinco dólares

Empleados del sector salud en el Litoral Central se concentraron este miércoles 4 de noviembre en las afueras del hospital José María Vargas de La Guaira, donde exigieron ser dotados de equipos de protección de bioseguridad y aumentos salariales superiores a los cinco dólares que devengan. Profesionales de medicina, bioanálisis y enfermería, acompañados de empleados administrativos y obreros de distintos centros de salud litoralenses, coincidieron en reclamar la atención del Ministerio de Salud y la gobernación de la entidad.

Es imposible vivir con ese salario. Es una burla y nos morimos de hambre, además de que no estamos protegidos para atender a pacientes con COVID-19”, expresó la enfermera Ana Marcano.

La presidenta del Colegio de Bioanalistas de Vargas, Carolina Uzcátegui, aseguró que los profesionales del área han perdido 70 % de los beneficios de sus contratos colectivos. Deploró que ganen el equivalente mensual a entre dos y cinco dólares. Su homóloga del Colegio de Enfermeras, Maryori Díaz, denunció que no cuentan con equipos de bioseguridad y enfrentan problemas para la movilización a sus sitios de trabajo, dada la escasez de transporte público.

Otras enfermeras plantearon su angustia ante las últimas carencias de medicamentos y otros insumos en los hospitales guaireños, pues estaría en peligro la continuidad de los tratamientos especiales de sus hijos y otros familiares. “Estamos indefensos y desasistidos”, gritó una de las afectadas con lágrimas en los ojos.

En Carabobo no le tienen miedo a la policía

Las exigencias del sector salud continúan en pie. Este miércoles enfermeras, bionalistas y otros trabajadores se unieron en la protesta en la avenida Bolívar Norte de Valencia, en el estado Carabobo. Las peticiones son las mismas que no han sido resueltas: salario ajustado a la realidad económica del país, bono de alimentación, transporte y dotación de insumos.

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Durante la jornada de protesta los manifestantes tuvieron compañía. Funcionarios de la Policía de Carabobo y la Policía Municipal de Valencia se mantuvieron en el lugar desde antes de que comenzara la acción de calle. Carmen Álvarez, que pertenece al Colegio de Enfermeras de la entidad y ha trabajado por 34 años en su profesión, sostuvo que no sintieron miedo con la presencia de funcionarios policiales, lo que sí sienten, dijo, es hambre y hasta compadecen a los uniformados que, por mantener un salario, “tienen que morir como chicharras: callados”.

Los profesionales de la salud aseguraron que redactarán un pliego de peticiones para introducirlo en la Inspectoría del Trabajo. No pierden la esperanza de ser escuchados y que resuelvan su situación laboral.

70 % de los educadores en Monagas se dedica al comercio informal

Las protestas del sector educación en el estado siguen alineadas a la exigencia de salarios dignos y respeto a la contratación colectiva. Este martes los educadores salieron otra vez a las calles y se concentraron en la plaza Rómulo Gallegos de Maturín, y se sumaron así a la protesta nacional.

Jesús Sánchez, presidente de la Federación Venezolana de Maestros, seccional Monagas, destacó que, a pesar de las constantes protestas que ha organizado el gremio, hasta ahora no se ha dado ningún tipo de acercamiento con la jefa de la Zona Educativa en la entidad.

Insistió en que el sistema educativo está en terapia intensiva, y aseguró que por lo menos 70 % de los maestros en Monagas se dedica al comercio informal, pues el sueldo como docentes no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Estamos protestando por lo mismo que hemos protestado desde que inició está la lucha. Seguiremos con nuestras jornadas de protesta respetando la coyuntura de la pandemia. El dólar paralelo aumenta a diario y nuestros sueldos no alcanzan ni para comprar una harina PAN. Hay compañeros que se dedican a otras actividades para poder sobrevivir”, precisó Sánchez.

En Bolívar exigieron saldar deuda del contrato colectivo
Foto: Jhoalys Siverio

En Bolívar no hubo mayor participación de los docentes en el llamado a protestar en el ámbito nacional. En Ciudad Bolívar, miembros del sindicato Sutradocencia, presidido por Aixa Viera, se concentraron en la plaza Páez, en la parroquia Vista Hermosa. Viera recordó que en el magisterio les adeudan 280 % por concepto de cláusulas económicas incumplidas.

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También rechazaron el reciente reglamento de la Onapre, ya que consideran que el salario de los docentes debe estar por el orden de los 600 dólares.

Soy docente tipo IV con maestría, y lo que gano son 1.400.000 bolívares. No puede ser que todos mis años de estudio y horas diarias de trabajo se reduzcan a un kilo de queso”, reclamó Viera.

En Sucre seguirán en la calle hasta lograr sus objetivos

En la capital del estado Sucre una nutrida representación de la coalición sindical del magisterio marchó desde la plaza Andrés Eloy Blanco hasta la Zona Educativa del estado Sucre para entregar un documento contentivo de las exigencias del pliego de peticiones que las federaciones solicitan al Ministerio de Educación.

La dirigencia sindical recordó que los maestros gozan de inamovilidad laboral tal y como lo respalda el referido documento, a propósito de las amenazas y acciones intimidatorias de directores de planteles y supervisores de circuitos contra los docentes que se mantienen en el conflicto laboral.

Los maestros y el personal de salud ratificaron que seguirán en la calle hasta lograr no solo sus objetivos, sino la libertad. No obstante William Figueroa, secretario general de la Federación de Maestros-Sucre, hizo un llamado a la unidad en la lucha de las federaciones nacionales que hasta ahora no manifiestan su apoyo abierto al justo reclamo del magisterio que “hoy continúa en la calle exigiendo salarios dignos y condiciones laborales que garanticen una educación de calidad”.

Entretanto, el personal de salud, activos y jubilados que prestan sus servicios profesionales en la Hospital Central de Cumaná y ambulatorios salieron a la calle y al grito de: “No queremos bono, queremos sueldos justos” marcharon hasta donde estaba la concentración de los maestros

Denunciaron las precarias condiciones laborales en los centros de salud. Médicos, enfermeras, bionalistas y obreros reclamaron por la falta del suministro de agua, insumos y material de bioseguridad en los centros de salud, así como fallas en infraestructuras que evidencian filtraciones que comprometen la salubridad de las áreas de atención de emergencia y laboratorios.

trabajadores de la salud
Foto: Mónica Salazar

Mención aparte merece la advertencia que hizo Milagros Coronado, presidenta del Colegio de Enfermeras del estado Sucre, ante la situación de sus 17 colegas en el Hospital Virgen Del Valle de Araya, en el municipio Cruz Salmerón Acosta, que amenazan con renunciar a sus cargos si no son atendidas sus demandas salariales y condiciones laborales que no garantizan su propia integridad.

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Trabajadores del hospital Razetti se niegan a morir

Bajo la consigna: “Nos negamos a morir”, en Anzoátegui, trabajadores de los sectores salud y educación se unieron a la jornada de protesta nacional convocada para este miércoles. En el hospital Luis Razetti de Barcelona, enfermeras y personal obrero indicaron que ya en el centro asistencia brillan por su ausencia los equipos de bioseguridad y prevención contra la COVID-19, a la par de que en el comedor los tienen a una dieta de sardina, ya que es lo único que les han servido en los últimos cuatro meses.

Empleadas de mantenimiento sostuvieron que, debido a los bajos salarios, muchas han decidido irse, por lo que el recinto ahora carece de personal para realizar el aseo. Denunciaron que en sala de parto ya se comienza a notar la ausencia del personal de mantenimiento, al acumularse los desperdicios y la suciedad.

En Barcelona, los maestros realizaron una concentración en la Casa Sindical para denunciar que ya están cansados de subsidiar los materiales que el Ministerio de Educación debería proporcionarles, y rechazaron el nuevo aumento salarial, que anunció la Onapre en un comunicado, el cual deja el salario mínimo en 1.200.000 bolívares.

Sectores salud y docente exigieron calidad de vida en Táchira

Este miércoles, docentes y trabajadores de la salud se apostaron en las afueras del Hospital Central de San Cristóbal a fin de exigir mejoras salariales y contractuales, en vista del deterioro de su calidad de vida.

El coordinador de Médicos Unidos capítulo Táchira, Omar Vergel, indicó que en estos momentos el gremio de la salud se encuentra de luto, pues justo ayer el noveno médico tachirense, Gerson Mancipe, murió a causa de complicaciones derivadas de la COVID-19.

Agregó el galeno que no solo mueren los médicos, sino el sector educativo y el país en sí, por lo cual insistió en que se debe denunciar la situación existente en Venezuela, cuya crisis arropa todos los aspectos de la vida del venezolano.

Por su parte, Ildemaro Useche, del Comando Intergremial, calificó esta situación de la  más difícil “en toda la historia de Venezuela”.

Con pancartas, pitos y coros, los asistentes exigían mejoras en la calidad de vida no solo de trabajadores activos, sino también de jubilados.

trabajadores de la salud
Foto: Ana Barrera

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