Innumerables son las situaciones que viven a diario los trabajadores del cemento a escala nacional y específicamente en el estado Lara. En la entidad 600 empleados aseguran que con el salario que devengan no compran ni siquiera un producto de la canasta básica. En Anzoátegui, cementeros también levantaron su voz.

Barquisimeto. Los empleados de la industria cementera en Barquisimeto, afiliados a Sintracem, se unieron al llamado nacional de aumento salarial para trabajadores del cemento, concreto, transporte y agregados; en vista de que el salario mensual percibido actualmente es de menos de un dólar que, afirman, no les alcanza siquiera para la adquisición de un producto de la cesta básica.

De acuerdo con el presidente de la Federación de Trabajadores del Cemento, Orlando Chirinos, 600 trabajadores que hacen vida en la Planta Lara se encuentran en una situación crítica ya que tampoco cuentan con ningún beneficio laboral, ni de salud y tampoco con un contrato colectivo, motivo por el cual le hacen un llamado al Ejecutivo para que cumpla con la Constitución en sus artículos 91 y 89. 

Exigen que se ajuste el salario de los trabajadores del cemento en este país «que estamos pasando hambre con un salario que no alcanza, un sueldo que está empobrecido, un salario que cambió la condición del trabajo en Venezuela», afirmó.

Chirinos denunció además que desde la alta gerencia de Planta Lara, tanto su director Ricardo Duarte como José Meléndez, gerente coordinador de Recursos Humanos, son los promotores del paralelismo sindical, de limitar el acceso de planta a la organización sindical, de calificar y castigar a los trabajadores que hagan el reclamo decente de los beneficios y de la salud.

Protesta hostigada

Aseguró el dirigente que ambos funcionarios «hostigan, vejan, criminalizan el reclamo y lo judicializan», poniendo como ejemplo la calificación de despido, sin importar el decreto de inamovilidad laboral nacional, de un delegado de prevención por sumarse también el reclamo laboral, catalogando las acciones sindicales como supuesto acto de instigación al odio.

Los trabajadores y delegados sindicales no se explican cómo pueden acusar un reclamo como instigación al odio si simplemente demandan un salario superior al que devengan actualmente y consideran que en este país viven «el acto de persecución más perverso del mundo por la cúpula de verdes que dirigen las empresas».

A esta situación, afirmó Chirinos, se suma que enviarán a sus casas con un supuesto Plan de Jubilación a los trabajadores con 60 años de edad, sin atención ni liquidación. Destaca el presidente de Fetracem que en la industria cementera hay alrededor de 800 trabajadores para esa condición.

En Anzoátegui levantaron la voz

Al igual que sus pares de Lara, los 1600 trabajadores del cemento de la planta Pertigalete ubicada en Guanta, estado Anzoátegui, protagonizaron una jornada de protesta por lo que ellos calificaron como políticas hambreadoras de la Corporación Socialista del Cemento. 

El grupo además levantó su voz por las malas condiciones en las que se encuentra la empresa en materia de infraestructura, por lo que indicaron que seguirán en la calle hasta que los representantes del Ejecutivo de Nicolás Maduro eliminen el memorando 2792, el cual consideran borró de un plumazo sus beneficios laborales.

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