Comerciantes por cuenta propia afectados por el doblete sísmico en La Guaira exigen entrar en los planes de ayuda financiera del Gobierno. El sector denuncia un sesgo hacia los comercios formales y reclaman créditos especiales para su reactivación.

Caracas. Entre escombros, deudas acumuladas y persianas abajo, el sector independiente de La Guaira enfrenta un desastre paralelo al del suelo que tembló: el del olvido oficial. La sacudida del 24 de junio, un doblete sísmico de 7.2 y 7.5 que obligó a las autoridades encargadas a decretar el Estado de Emergencia, el decreto N.º 5.364, dejó cifras y también silencios.

Pero mientras el Ejecutivo presume de los 1766 créditos entregados a comerciantes formales, registrados y tributantes, los trabajadores por cuenta propia, sin contrato ni nómina, se quedan con las manos vacías tras ver cómo el temblor se llevaba todo su patrimonio.

Pese a que las denuncias de opacidad y falta de transparencia estatal en la entrega de auxilios tras los sismos, y a pesar de las promesas gubernamentales, el sector independiente exige su inclusión en los programas de asistencia económica. Dirigentes y afectados señalan que atraviesan una situación crítica y carecen de liquidez para reabrir sus negocios.

Crónica Uno conversó con una vendedora de ropa y un técnico en electrónica, residentes de La Guaira. Ambos aseguraron que, aun cuando están censados como víctimas de los terremotos, hasta ahora, casi un mes después de los sismos, ninguna autoridad les ha brindado apoyo financiero para reactivarse.

Génesis Carrero Soto

Ruinas y patrimonio perdido

Maura Quintero vendía ropa colombiana a sus clientes en toda La Guaira. Su apartamento, ubicado en Caraballeda, sufrió severos daños estructurales y recibió la calificación roja, el nivel máximo de riesgo de colapso emitido por Protección Civil que prohíbe la ocupación de un inmueble, por lo que no podrá habitarlo hasta que refuercen las columnas y vigas afectadas.

“Tengo más de 20 años vendiendo ropa colombiana y hoy puedo decir que lo he perdido prácticamente todo. Mi modalidad de negocio era a crédito; vendía y cobraba los días 15 y 30. Las pérdidas son incalculables porque muchos clientes murieron y otros se quedaron sin familia, sin casa y sin trabajo. ¿Cómo les cobro lo que me deben?”, señaló.

La emprendedora explicó que varios proveedores en Colombia, país que afronta una contingencia similar tras los sismos, la contactaron para ofrecerle líneas de crédito y mayores plazos de pago. Sin embargo, asegura que no puede aceptarlas.

“Actualmente vivo de mis ahorros. No puedo asumir ningún tipo de deuda a menos que sea bajo condiciones especiales como un largo periodo de gracia, intereses bajos y cuotas flexibles. Eso solo puedo obtenerlo mediante un financiamiento especial de un banco venezolano consciente de la crisis que atravesamos en La Guaira”,

precisó.
Foto: Prensa Presidencial

Ayuda estatal sin sesgos

La comerciante pidió no politizar el auxilio económico, tras verificar que parte de los beneficiarios de los créditos son simpatizantes del gobierno nacional.

“Esta tragedia nos afectó a todos y la ayuda no se puede entregar con sesgo. Cuando me censaron, informé que trabajaba por mi cuenta y así consta en el registro. No conozco a ningún independiente que haya recibido un crédito y ya han pasado casi dos meses del terremoto. El financiamiento no puede ser exclusivo para el sector oficialista”, dijo.

El bono de sobreviviente apareció en su cuenta en el Sistema Patria, la vía oficial de las ayudas estatales. El problema, recalcó, no es que no haya llegado, sino que no basta.

“Son aproximadamente 200 dólares, pero ese dinero se devalúa a diario. Lo ideal es que nos otorguen créditos para reactivar nuestros negocios; lo más importante es que no nos olviden, porque todos los habitantes de La Guaira necesitamos ayuda”, afirmó.

Foto: Gleybert Asencio

Deudas para poder comer

Para Carlos Olivares, trabajar de forma independiente siempre fue su meta. Reside en una casa en La Atlántida, Catia La Mar, donde acondicionó un taller de reparación de celulares y un pequeño local donde su esposa preparaba almuerzos para los camioneros del puerto de La Guaira.

Tras el doblete sísmico, se vio obligado a paralizar ambas actividades debido al impacto en su clientela. La paralización del puerto y el miedo en la calle vaciaron su taller y su comedor de un día para otro.

“Siempre teníamos trabajo, pero luego del desastre las prioridades de la gente cambiaron. Como trabajador independiente mucha gente me debe dinero, pero en estas condiciones es imposible cobrar y di esa deuda por perdida. Con los almuerzos quedamos en cero porque el puerto está paralizado”, explicó.

OIivares reveló que actualmente subsiste gracias a un crédito que un banco público le otorgó antes de los sismos, pero advirtió que, al carecer de ingresos, desconoce cómo cumplirá con los pagos.

“Estamos viviendo de un crédito otorgado por el Banco de Venezuela el pasado 22 de junio. La idea era ampliar el negocio de mi esposa y comprar electrodomésticos, pero gastamos ese dinero en comida e insumos básicos porque por esta zona la ayuda ha sido escasa”,

lamentó.
Crónica Uno/Cristian Hernandez

Urge flexibilización bancaria

Olivares denunció que no ha recibido auxilio gubernamental para recuperar sus establecimientos, a pesar de estar censado. Por ello, solicitó a la banca pública flexibilizar las condiciones para saldar las cuotas correspondientes.

“Tengo previsto entregar al banco una exposición de motivos para explicar mi situación y dejar constancia de que no poseo liquidez para pagar. Con el financiamiento prometido por el Gobierno podríamos invertir y levantarnos, pero las autoridades deben comprender la magnitud de lo ocurrido y no dejar fuera a los trabajadores independientes ni a los emprendedores”, aseguró.

Su intención es permanecer en el estado y confía en la recuperación paulatina de la economía local. Mientras tanto, repara celulares por encargo y cocina solo para su familia, esperando tiempos mejores.

“No me iré a ninguna parte. Mi casa quedó en pie, aunque estamos en riesgo porque el edificio del frente recibió marcaje rojo y puede colapsar. Mi meta es salir adelante en La Guaira, pero sin auxilio financiero será muy difícil lograrlo”, confesó.

La reactivación económica del litoral guaireño permanece incompleta. A más de tres semanas de la catástrofe, ni las autoridades gubernamentales ni los entes bancarios del Estado han dado respuesta a las denuncias de discriminación formuladas por los trabajadores independientes.

Para los afectados por los terremotos, la supervivencia del comercio local exige decisiones institucionales oportunas, universales e imparciales para evitar el colapso definitivo del sector por cuenta propia.

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