Durante los últimos meses, el municipio Sifontes (Tumeremo), ha protagonizado protestas contra Hidrobolívar: el agua que reciben, las pocas veces que la reciben, no es tratada.

Ciudad Guayana. El municipio Sifontes, del sur del estado Bolívar, no es solo referencia por lo que ocurrió el 4 de marzo en una mina cercana a su capital, Tumeremo, cuando 17 personas fueron asesinadas por una banda que controla el negocio del oro. Sus habitantes están sometidos, como buena parte del estado Bolívar, a un servicio de agua potable que los condena a la sed.

De hecho, el alcalde del municipio Sifontes, Carlos Chancellor, ha sido quien ha convocado protestas en la plaza central de Tumeremo y cierres de las vías de acceso al pueblo para pedirle a Hidrobolívar algo lógico y simple: que cumpla su trabajo, que no es otro que ofrecer un servicio idóneo.

La última de las manifestaciones fue el 13 de julio, unos días después de que Chancellor supo que debido al descontento en Sifontes, se autorizó el bombeo de agua sin tratar. A través de sus redes no le quedó más que alertar a la población para que no consumiera el agua.

Casi un mes después de la protesta, la irregularidad en el servicio continúa. Cuando reciben agua, los sifonteños no se atreven a consumirla porque saben que viene con bacterias y sedimentos.

Lo que ocurre en Tumeremo

El alcalde identifica dos vertientes del problema: la desinversión y la superpoblación. Sobre esta última refiere que “está concentrada, especialmente, en El Dorado, Kilómetro 88 y Tumeremo. Lo que ocurre es que no se han hecho las inversiones necesarias y el agua que nos llega no es apta para el consumo humano, es de alto riesgo para la población”. Ese alto riesgo, añade, tiene su origen en la falta de polímeros y de sulfato para el tratamiento.

Pese a las denuncias, el gerente de Acueductos del Sur de Hidrobolívar —la empresa que fundó el gobernador Francisco Rangel Gómez y que, según su propaganda, lleva el agua a 96 % de la población del estado—, Daniel Valenzuela, aseguró en febrero que el servicio estaba funcionando  al 100 % en Sifontes, Roscio y El Callao y que en la planta San Pedro, que surte a Tumeremo, habrá adecuaciones que, mientras tanto, no llegan.

Las protestas de los habitantes del municipio por falta de agua lo corroboran. Las matanzas de mineros no son la única mortificación en Sifontes, una de las zonas con más abundancia de oro en el estado Bolívar y, paradójicamente, una de las más golpeadas en su economía.

Foto: Cortesía Carlos Chancellor

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