Un hombre más maduro y fuerte es el Gilber Caro que el Sebin detuvo por segunda vez

Un año y medio permaneció aislado como preso político el diputado y dirigente de Voluntad Popular entre enero de 2017 y junio de 2018. Para ese momento, organizaciones internacionales denunciaron irregularidades en su proceso judicial. Caracas. «Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas …   leer mas

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Un año y medio permaneció aislado como preso político el diputado y dirigente de Voluntad Popular entre enero de 2017 y junio de 2018. Para ese momento, organizaciones internacionales denunciaron irregularidades en su proceso judicial.

Caracas. «Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia», reza el artículo 201 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.  

Luego de diez meses de su liberación en junio de 2018, funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) arrestaron por segunda vez al diputado suplente ante la Asamblea Nacional (AN), Gilber Caro. “No sabemos dónde está. No tenemos garantías de su seguridad”, dijo su compañera de partido de Voluntad Popular y también diputada, Adriana Pichardo.

El arresto ocurrió a las 1:30 am de este viernes 26 de abril, mientras Caro comía en una arepera en Las Mercedes, municipio Baruta, junto a sus amigos. De acuerdo con Pichardo, empleados del establecimiento también fueron detenidos de manera arbitraria e indicó que extraoficialmente les dijeron que el dirigente político podría estar en la cárcel de El Helicoide.

Doce kilos perdió el diputado Gilber Caro entre la cárcel de Tocuyito, estado Carabobo, y la 26 de Julio, ubicada en el estado Guárico, en sus quince meses como preso político, entre el 11 de enero de 2017 y 1° de junio de 2018. En todo ese tiempo permaneció aislado e incomunicado de sus familiares y abogados.

Meditar y pensar. A eso me dedicaba en las celdas de aislamiento. También me despertaba todos los días con la fe de que las cosas iban a cambiar y, además, como preso político, con la esperanza de que pronto estaría libre”, dijo Gilber Caro en agosto de 2018.

En las celdas de aislamiento los custodios ofrecen dos tobos de agua con los que el preso debe resolver todas sus necesidades. Además, Caro señaló que las condiciones de este espacio son “putrefactas” y «antihigiénicas». De hecho, además de su pérdida de peso, también se contagió de amibiasis. “Hay muchas cucarachas que a veces no te dejan dormir. La comida que te dan es vieja. Casi siempre es una arepa al día dura y fría. Sin más nada”, recordó.

Pero, entre meditaciones y pensamientos, Gilber Caro se definió como un hombre más maduro y pensante, un hombre que ama a sus enemigos. “Hay que amar a los que nos adversan a nosotros”, comentó. Caro insistió en que no se trataba exclusivamente de su sufrimiento, sino el de todo un país. “El reflejo de una sociedad es el reflejo de sus cárceles. Lo que se vive en las prisiones en Venezuela no se lo merece nadie”, comenta.

Pichardo señaló este 26 de abril en la mañana que Caro fue víctima de los tratos más crueles e inhumanos de la dictadura. Su proceso judicial también fue irregular e ilegal, de acuerdo con Amnistía Internacional, ya que el caso era llevado por tribunales militares, cuando estos no tienen competencia para juzgar a civiles. En 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó a Venezuela limitar la competencia de los tribunales militares, de forma tal que la jurisdicción militar únicamente se aplique a militares en ejercicio y por delitos de función. Caro fue acusado con los presuntos delitos de traición a la patria y sustracción de efectos las Fuerzas Armadas Nacional Bolivariana (FANB). El 1° de junio de 2018 Maduro ordenó la liberación de Caro y otros 38 presos políticos.

Mientras, desde la Asamblea Nacional denunciaron y repudiaron ante el país y la comunidad internacional la detención de Gilber Caro, recordando que el arresto es inconstitucional, ya que viola su inmunidad parlamentaria que establece el artículo 200 de la Constitución que indica que: «Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional gozarán de inmunidad en el ejercicio de sus funciones desde su proclamación hasta la conclusión de su mandato o la renuncia del mismo. De los presuntos delitos que cometan los o las integrantes de la Asamblea Nacional conocerá en forma privativa el Tribunal Supremo de Justicia, única autoridad que podrá ordenar, previa autorización de la Asamblea Nacional, su detención y continuar su enjuiciamiento». 

Según Pichardo y otros diputados, la escasa información de lo ocurrido se supo gracias a unos ciudadanos que fueron testigos de la aprehensión.

“El régimen continúa amedrentando, persiguiendo y encarcelando a todo aquel que piensa distinto, sin ningún tipo de orden judicial. Exigimos la libertad inmediata del diputado Gilber Caro, cuya historia de vida es un ejemplo de superación como ciudadano y como venezolano. Nuestra lucha es por una Venezuela en donde cada ciudadano pueda expresarse libremente sin temor a ser perseguido o encarcelado por sus ideas y principios. Eso se llama democracia, de lo cual hoy carecemos y así lo sabe la comunidad internacional, a la que pedimos sus esfuerzos ante este nuevo atropello contra un diputado de la República”, reza el comunicado emitido por la Asamblea Nacional.

En 1994 Gilber Caro, cuando apenas tenía 20 años de edad, ingresó a la cárcel por un homicidio que no cometió. Se quedó callado y no acusó al responsable. Caro admite que superó los hechos de la mano de la Asociación Civil Liberados en Marcha y diez años después creó su fundación “Dale la mano a tu par” para ayudar a los excarcelados a su reinserción social en el ámbito laboral y familiar.  

Gilber Caro fue uno de los fundadores de Voluntad Popular (VP) y es el primer y único expresidiario en convertirse en diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela. Sus quince meses de aislamiento no quebraron su espíritu ni tampoco sus convicciones democráticas. En agosto de 2018 contó que además de sus familiares, compañeros de trabajo y allegados, lo que más extrañó en la prisión fue el cariño de los venezolanos. “Esos que me trataban mal en la cárcel, que me veían con una cara malévola, yo sabía que no reflejaban a la Venezuela que conozco”, comenta.

Entre sus últimas declaraciones exigió la liberación de todos los presos políticos y recordó que desde la Asamblea Nacional se ha planteado una ruta para la recuperación de la democracia que consiste en el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. “Nuestro trabajo es seguir trabajando para lograrlo. No vamos a permitir que el usurpador siga sumergiéndonos en la crisis”, publicó en sus redes sociales. Por último, respaldó el llamado a la marcha convocada por Juan Guaidó para el próximo miércoles 1° de mayo, Día del Trabajador.

“Por años, los trabajadores públicos han sido oprimidos y perseguidos. El usurpador los ha utilizado como relleno para marchas y desconoce sus logros. Este 1° de mayo, toda Venezuela unida saldrá a las calles por el cese de la usurpación”, expresó.

Fotos: Cortesía de Juan Vicente Manrique

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