Hace poco la alcaldesa de Caracas, Érika Farías, habló del Plan por amor a Caracas, con el que intenta “descolonizar” la ciudad, pero se le olvidó incluir en ese programa el plan de asfaltado.

Caracas. Las calles de Caracas no lucieron su mejor imagen durante la celebración de la Navidad. Además de tener una cubierta de basura y de pozos de agua, terminan este 2018 repletas de huecos.

No hay calle, avenida o autopista que escape a esta realidad, que no fue nombrada por la alcaldesa del municipio Libertador, Érika Farías, en su rendición de cuentas hace ocho días, que denominó Plan Por amor a Caracas.

Farías solo se enfocó en hablar del trabajo comunal para resolver problemas como las fallas de los servicios públicos —transporte y basura—; citó la implementación de la moneda Caribe; se refirió a la ejecución de verbenas y distribución de alimentos, a la realización de festivales y a los planes recreacionales y deportivos.

Destacó seis desafíos enmarcados en la “construcción de la Caracas descolonializada”, pero no hizo énfasis en las fallas de infraestructura que revisten las calles de la municipalidad: los huecos, la ausencia de alcantarillas, los desniveles y hundimientos del asfaltado.

La avenida Nueva Granada también exhibe sus huecos.

La parroquia Sucre, hacia el oeste, es una muestra indiscutible de esta realidad. Empezando por la avenida Sucre, donde a mediados de año se hizo la sustitución del material de las aceras, y ya se observan imperfecciones en la capa de rodamiento. Hay huecos que miden menos de un metro, están llenos de agua, pues son producto de filtraciones a las que Hidrocapital no les ha puesto el ojo encima.

Los vecinos usan las piezas que quedan de las alcantarillas para crear barreras y así prevenir la caída de los peatones.

Llamamos a la compañía, pero las cuadrillas no vienen. Lo otro es que las aceras están deterioradas y no tienen ni los seis meses de arregladas. Sustituyeron las tapas de las alcantarillas por unas de cemento y ya se están fracturando. Dejaron bocas de visita sin protección y eso es un peligro para el transeúnte. La verdad es que están haciendo, desde la alcaldía, una muy mala gestión, dijo Jhonny Rosario.

Lo que dijo Rosario es común observarlo en toda la parroquia. En Lídice, Manicomio y Altavista hay para hacer un compendio de los “cráteres”, las causas y sus dimensiones. El promedio del tiempo no baja del año. Hay unos a los que los vecinos les “cantan cumpleaños”.

Por ejemplo, en la avenida principal de Altavista hay un ramillete para todos los gustos. Los reparan y al cabo de uno o dos meses florecen. Y eso es porque no les hacen el saneamiento debido, es un pañito de agua tibia lo que les colocan, por eso es que se fracturan y terminan siendo más grandes que el original. Aquí en esta zona hay un problema de filtraciones y roturas de tubos que ya es del conocimiento de Hidrocapital. Sin embargo, no atacan el problema a profundidad. ¿Será que están esperando que se caiga todo el barrio?, comentó Jorge Briceño.

Es común ver la capa asfáltica resquebrajada.

Los desniveles viales en este sector son evidentes igual en las calles laterales, donde los brocales y las aceras también están deterioradas. Las rejillas de los sumideros están hundidas y en algunos casos no existen.

En la 6ta. avenida de Pérez Bonalde, también en la parroquia Sucre, la situación es mucho más crítica. La rotura de un tubo matriz hace más de un año lavó todo el pavimento, dejando la superficie corroía.

El gran causante de las troneras: Hidrocapital

En consecuencia, no tardaron en aparecer los hoyos. Más de media cuadra está dañada. Los carros pasan con seria dificultad. La causa fue el trabajo mal hecho de Hidrocapital, la gente lo que ha hecho es taparlos con escombros, pero eso no soluciona nada.

Este miércoles en la zona no había agua por tubería, así que no se desparramó por la calle. “Cuando llegue esta noche se arma el río, esto es un desastre”, denunció Américo Díaz, quien enumeró fallas en el pavimento en La Morán.

Esa avenida que conecta La Silsa con San Martín y La Yaguara no está del todo bien. Abundan los baches y las zanjas; siendo el tramo más delicado el que está a pocos metros de la avenida San Martín.

Los hundimientos y las aguas servidas son el pan nuestro de cada día.

La vía en ambos lados tiene una escarificación profunda que además empeora por el paso frecuente de aguas servidas.

La guinda del pastel es el cráter que se le abrió al elevado de La Yaguara, hace cinco meses. Aún está abierto, emanando agua y el colapso en la zona no se detiene.

Cinco meses inhabilitado lleva el elevado de La Yaguara.

Juanita Arteaga, integrante de la Sociedad de Ingenieros Viales, sin ser experta en pavimento, acotó que por encima se observa que no hay un tratamiento profundo en materia asfáltica. “Tapan el hueco y no trabajan lo interno. No retiran el material o la tierra dañada”.

Además, secundó Celia Herrera, ingeniero civil y docente universitaria, no hay mantenimiento preventivo y el deterioro se intensificó por los botes de aguas blancas y servidas que no se atienden.

Los trabajos de bacheo son dudosos y se hace pavimentación sin inspección técnica ad hoc. Es poco o nada lo que se invierte en mantenimiento real. Se malgasta el dinero replicando estructuras de concreto en obras limpias sin frisar o pintar.

Tal como sucedió con el tema de las aceras, los muros de concreto proyectado, los separadores centrales de la avenida Libertador y la autopista, que a la vuelta de cinco meses se están resquebrajando.

No hay aviso que impida el paso desde Anrtímano hacia el distribuidor.
Los transeúntes deben tener cuatro ojos al cruzar las calles.

La ruta de los huecos no se detiene por las parroquias El Valle y Santa Rosalía, donde hay otro puñado de baches.

Hay uno al que le han puesto cualquier tipo de cachivache para alertar a los conductores. El que está en todo el medio del único canal habilitado para el transporte público y particular. Mide más de un metro y la profundidad no se sabe porque está lleno de escombros. Desde principios de año se está formando y nadie le hace ni siquiera un cariñito.

Otras avenidas sumidas en el abandono son la Urdaneta y la Fuerzas Armadas, por donde no pasó el Plan por amor a Caracas.

Muchas bocas de visitas están sin tapas.
Los botes de agua limpia convierten los huecos el piscinas.

Fotos: Gleybert Asencio

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