Habitantes de la parte alta denuncian que desde enero reciben solo seis horas de suministro a la semana y piden a Hidrocapital reparar tubo para corregir la falla. Durante una protesta para solicitar la restitución del agua fueron amedrentados por la PNB.
Caracas. Vecinos de la parte Alta de Altavista, en Catia, exigen una vez más a Hidrocapital acelerar las reparaciones del tubo matriz para regularizar el suministro de agua en la comunidad.
Denuncian que desde enero de este año deben ingeniárselas para cumplir con los quehaceres con dos o seis horas de agua por semana y piden a la institución una pronta solución. Las fallas en el servicio, aunque se agudizaron en las últimas semanas, persisten desde hace seis años.
En la parte Alta de AltaVista los residentes agotaron todos los recursos para denunciar un problema que les afecta en su día a día. Están sin recibir agua por tubería desde hace tres meses.
En respuesta fueron a la calle a protestar. El viernes 11 de abril trancaron la avenida principal de Altavista para exigir una solución, pero fueron amedrentados por la Policía Nacional Bolivariana y se les ordenó que se retiraran del sitio.

Además de salir a la calle, se reunieron con ingenieros y se dirigieron reiteradas veces a Hidrocapital en busca de soluciones. Los vecinos detallaron que distintas comisiones enviadas por la empresa evaluaron las fallas sin ofrecer acciones concretas. La escasez de agua persiste y se agrava semana a semana.
Un problema de vieja data
José*, un habitante de la comunidad, relató a Cronica Uno que más de 300 familias son afectadas por la irregularidad del suministro. Les llega el agua solo una vez a la semana, a veces por seis o 12 horas, con suerte 24 horas, cuando la presión alcanza un poco de fuerza.
“Apenas podemos medio llenar los tanques, pero hay calles enteras que no tienen ni una gota de agua. Los tanques y las tuberías están completamente secos”.
Para aliviar la situación algunos residentes optan por pagar camiones cisternas que les proveen de 1000 litros a cambio de $15. También se ven obligados a hacer cola para comprar botellones o caminar largos trayectos hacia la parte baja de Altavista y otras zonas aledañas para llenar las pimpinas y transportarlas a sus casas.

Otros se dirigen hacia las residencias de sus vecinos para lavar la ropa o instalan largas mangueras de una casa a otra para surtirse. En el sector es frecuente ver motorizados que trasladan pipotes con agua y adultos mayores cargando carretillas con envases llenos.
José explicó que la comunidad está desesperada por hallar solución porque desde hace seis años padecen las consecuencias del racionamiento del agua. En el 2014 la comunidad de Altavista fue incluida en el plan de racionamiento anunciado por el régimen de Nicolás Maduro.
En un principio el suministro era restablecido cada dos y tres días de miércoles a domingo, pero los años pasaron sin que el servicio retomara la normalidad. Con el tiempo el abastecimiento de agua se redujo hasta ser casi inexistente.
“Nos hemos reunido con ingenieros y fueron identificadas fisuras que deben ser reparadas, creemos que por eso el agua no tiene la presión suficiente para llegar hasta las tuberías. En otras zonas, en cambio, el agua se desvía y se mete a otros edificios”,
explicó el vecino de Altavista.
Representantes y voceros presentaron estas pruebas ante Hidrocapital pero las respuesta son vagas y no apuntan a una resolución. Los técnicos de la empresa atribuyen las fallas a las fluctuaciones eléctricas, al rotura de tuberías en otras áreas de la ciudad y a problemas con el sistema Tuy. Sin embargo, el viernes durante una protesta Hidrocapital les prometió tomar acciones.
Niños y ancianos los más afectados
“Nos dijeron que enviarían cuadrillas y desde entonces el agua comenzó a llegar con más frecuencia pero todavía es muy débil y no llega a algunos sectores. Lo que pedimos a Hidrocapital es que cambie el tubo matriz para que mejore la presión del agua y que por favor manden cisternas a los colegios para que los chamos ya no pierdan más clase”.

Richard* Otro de los afectados señaló que otros de los argumentos que la empresa esgrime para explicar la carencia del suministro es que el agua bombeada hasta Catia debe subir más de 1000 metros desde los distintos embalses que abastecen la parroquia Sucre. Presuntamente existen dificultades en los impulsores de presión.
“En esta comunidad hay gente enferma, madres con niños pequeños, ancianos que necesitan el agua. No puede ser que desde enero no tenemos el servicio y seguimos sin solución”,
dijo Diana*, quien pidió a los representantes de Hidrocapital que por favor se avoquen a reparar las tuberías porque los niños y adultos mayores son los principales afectados.
Carolina*, de 68 años de edad, aseguró que está cansada de pagar por un servicio del que no disfruta.
“Hemos salido a la calle para exigir que la empresa tome acciones, porque así como aumentan todos los meses el monto de la factura deben resolver el problema. Somos muchos perjudicados y estamos cansados de llenar pimpinas”
(*) Se modificaron los nombres por medidas de protección a las fuentes.
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