Aunque viven entre violencia los habitantes de esta urbanización están orgullosos de quienes se esfuerzan por sacar a los chamos de la mala vida

Yohana Marra / @yohanamarra

Caracas. Vivir en el 23 de Enero tiene sus cosas buenas. Los vecinos están orgullosos de su parroquia, porque aunque hay bastante inseguridad y viven prácticamente como los colectivos mandan, creen que ahí ha nacido gente muy buena que deja el nombre del barrio por todo lo alto.

María, Helena y Rubén, nombres ficticios para proteger su integridad física, nacieron y crecieron en los bloques de la zona. Aseguraron que hay buenos deportistas,famosos además, que se lucen en lo suyo. No dejaron por fuera a los maestros o profesores de danza, que hacen actividades por el bien de los muchachos. “Tenemos gente con muchas cosas positivas en la comunidad. No todo es malo, no todo es negativo”.

Por ejemplo, en el bloque 31 se crió el futbolista Roberto Rosales, quien juega actualmente en Málaga, España. En su familia hay unos cuantos deportistas y fueron embajadores, hace añales, de los premios a los bloques que estaban en excelente estado, según Rubén.

También por los lares de La Planicie está el “Chino Aponte” poniéndole bastante ganas al campo de béisbol menor y pendiente de los chamos que van a entrenar para allá.

Resaltaron que además de los profesionales que tienen sus hogares en el 23, un gentío trabaja por intentar recuperar espacios y fomentar la participación en eldeporte, para echarle una mano a los chamos que pretendan irse por el camino que no es.

Lo malo resalta más

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Pero esto no es suficiente a la hora de llegar a casa de noche, cuando hay más peligro. María, quien tiene a sus hijos jóvenes todavía, comentó que no pueden tener una vida normal porque saben que hay demasiada inseguridad. Evita que salgan tarde y si van a una fiesta se quedan a dormir en casa de ese amigo.

“La necesidad nos obligó a acostumbrarnos. A las 7:00 pm ya estoy en mi casa. No podemos vivir así, la violencia es el día a día y en el 23 la vivimos en carne viva. Estamos sobreviviendo”, detalló.

Cas inunca ve a la policía, por eso dijo que no existe en su parroquia. En vista de eso muchos vecinos se organizaron para velar por su seguridad. “Hacemos guardias,estamos más pendientes de nosotros”.

Rubén espera que las cosas buenas sean las que se vean, en vez de las negativas. “Las cosas malas siempre resaltarán más”.


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