La serie no se pudo recuperar de la muerte de Ragnar Lothbrok. Desde entonces, su trama dejó de ser atractiva. Sin embargo, la historia merece ser vista a pesar de sus tropiezos.

Caracas. Vikings tuvo un final honroso. La serie que se estrenó en 2013 llegó a su cierre en diciembre de 2020. Desde sus primeros episodios, esta historia creada por Michael Hirst tuvo como eje central a Ragnar Lothbrok, personaje histórico de tierras escandinavas, cuya impronta permanece, para bien y para mal de los creadores del programa, durante las seis temporadas.

Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel) es un granjero y vikingo que cobra cada vez más notoriedad en su comunidad. No solo se ve atraído por el poder, sino que, más allá de ese interés, su mayor aspiración es conocer los mundos que sobrepasan las aguas conocidas.

Es así como Vikings lleva al espectador a una historia sobre el poder, las relaciones de familia, las tradiciones nórdicas, sus dioses, invasiones, guerras y descendencia.

Ragnar Lothbrok se convierte en una leyenda. Es quien lleva a los vikingos a la desconocida Inglaterra, que se convierte entonces en su obsesión por ampliar los dominios de los suyos. 

Pero él no está solo. Vikings es una serie que también gira alrededor de la familia de ese peculiar personaje, a quien le sigue en importancia Lagertha (Katheryn Winnick), la esposa de quien llega a ser rey vikingo. Además, para mayor tensión, existe una rivalidad entre Ragnar y Rollo, el hermano que se ve disminuido ante las proezas del aventurero y guerrero Ragnar.

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La actriz canadiense Katheryn Winnick interpretó a Lagertha, leal escudera de los vikingos.

Otro atractivo de las primeras temporadas es el vínculo que surge entre Ragnar Lothbrok y Athelstan (George Blagden), un monje inglés que es capturado durante una invasión vikinga y que luego es esclavizado por la familia protagonista. Pero, paulatinamente, esa subyugación deriva en una amistad con el vikingo principal. Incluso, el cristiano llega a cuestionar sus creencias mientras se encuentra en el mundo nórdico. 

A medida que transcurren los capítulos, Vikings entremezcla hechos reales y ficción. Ragnar Lothbrok tiene descendencia, y los creadores de la serie logran definir muy bien a cada uno de los hijos, así como los posibles derroteros de cada uno de ellos en la trama.

Vikings fue creada para History y está disponible en Netflix. No ha sido tan popular como Game of Thrones, y tampoco ha figurado en premios populares, tan solo algunas nominaciones y una victoria en los Emmy en efectos o maquillaje. 

Sin embargo, ha tenido un público que se ha mantenido expectante desde el comienzo, especialmente durante sus primeras cuatro temporadas, en las que logra la pertinente atención por el logrado equilibrio entre todos los componentes de su desarrollo, con los vaivenes necesarios entre la tensión por el conflicto, la inquina familiar, la violencia de sus escenas y el misterio por el futuro.

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La producción de Vikings procuró en todas las temporadas mantener una puesta en escena acorde con las expectativas.

Pero hubo un hecho que tambaleó la serie: la muerte de Ragnar Lothbrok en la cuarta temporada. Desde entonces, Vikings centró su atención en el liderazgo de la gran guerrera Lagertha y las tensiones entre los hijos del rey difunto, especialmente entre Bjorn (Alexander Ludwig), Ivar (Alex Høgh Andersen), Hvitserk (Marco Ilsø) y Ubbe (Jordan Patrick Smith).

La desaparición del personaje, que reunía toda la ambivalencia de un héroe atormentado, suficientemente interesante para seguir sus pasos, fue suficiente para que disminuyera buena parte de la atracción de Vikings, que no se pudo recuperar más.

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Además, al morir Ragnar Lothbrok, también dejaron de ser importantes otros personajes que lo acompañaron en sus primeras aventuras, como su hermano Rollo y el constructor de barcos y gran guerrero Floki (Gustaf Skarsgård). 

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El personaje de Ivar se convierte en uno de los más intrigantes durante la serie.

Se le dio cada vez mayor cabida al conflicto de la nueva generación, que entró en fuertes discrepancias y enfrentamientos sobre lo que debería ser el legado de Ragnar. Incluso los creadores llegaron a extremar estas diferencias con enfrentamientos entre ellos, odios desmedidos, conspiraciones y deslealtades entre hermanos, pero ni siquiera sirvió para recobrar la esplendidez de las primeras cuatro temporadas. Hasta rusos hubo cuando Ivar y Hvitserk se adentraron en esas tierras para complotar en contra de Bjorn, el primogénito de Ragnar Lothbrok, y quien junto con Ubbe, parece mantener ciertos ímpetus del padre. 

Pero esa dispersión fue contraproducente. Ragnar era un personaje complejo, a veces impredecible incluso cuando se conocía su lógica. Todos esos aspectos interesantes del protagonista fueron repartidos entre varios de sus hijos, con mayor o menor proporción, claro está. Y esa dispersión terminó por diluir a Vikings, especialmente cuando también muere Lagertha. No hubo un centro de convergencia. 

La sexta y última temporada de la serie contiene capítulos tediosos, pero obligatorios para cerrar despropósitos nunca logrados como los episodios en Rusia, pero cuando se va acercando a su clímax retoma ese sentido entrañable que cautivó en sus comienzos. 

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Una serie como Vikings merecía terminar pronto ante el desgaste de su trama.

Cuando Ubbe llega a tierras insospechadas, y ahí, lejos de todo, pretende llevar a cabo ese sueño de su padre, con un íntegro sistema de valores, surge un encuentro de dos mundos que dignifica la serie y a varios de sus personajes. Incluso Ivar y Hvitserk se redimen acertadamente en un final necesario para una historia que no daba más, y que empezaba a dar vueltas sobre sí misma. Primordialmente el último episodio, en el que cada hijo sobreviviente encuentra su paz. 

Afortunadamente Vikings no fue llevada a más episodios. Culmina a tiempo y no será desdeñada completamente. Será recordada como una buena historia con un traspié de dos temporadas, con un personaje poderosísimo en su desarrollo, y una invitación, además, a conocer mucho más el mundo vikingo, tan común en la cultura pop, pero a la vez tan lejano. 

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