Cada 8 de septiembre Monagas se llena de gozo para venerar a la Virgen del Valle. Este año, los homenajes se realizarán a puerta cerrada y se contará con el apoyo de los medios de comunicación, así lo informó Samael Gamboa, párroco de la catedral Nuestra Señora del Carmen. En los urbanismos han reducido el número de asistentes a los rezos y exigen que se cumplan las medidas de prevención.

Maturín. ¡Viva la Virgen del Valle!, es un grito al unísono que cada 8 de septiembre y con cohetes dan inicio, desde la madrugada, al día de la Patrona del oriente venezolano. Venerar a la Virgen del Valle más que una tradición representa la mayor demostración de afecto hacia la Madre de Dios. Año a año sus los católicos orientales salen a las calles y entre oraciones y galerones agradecen a la Virgen por los favores concedidos.

Este 2020, la tradición tuvo que cambiar. La pandemia del COVID-19 ha replanteado las celebraciones litúrgicas y como ocurrió en la Semana Santa, los homenajes a la Virgen del Valle se realizarán a puerta cerrada, así lo indicó el párroco de la Catedral Nuestra Señora del Carmen de Maturín, Samael Gamboa.

Detalló que todas las celebraciones serán transmitidas por las emisoras del estado para que la feligresía participe desde sus hogares.

Este año por la pandemia no podremos celebrar la eucaristía con la presencia de los fieles; sin embargo, vamos a aprovechar los medios de comunicación y las redes sociales, para que todo nuestro pueblo de Monagas se unan en una misma fe y un mismo corazón en oración para pedirle a la Santísima Virgen que cese la pandemia y que bendiga al pueblo de Venezuela”, comentó.

“La Virgen sanó a mi hija”

Los milagros por intercesión de la Virgen del Valle son reconocidos por sus devotos como muestras de amor de la Madre de Dios, que escucha sus plegarias.

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Cenilda Romero cuenta que, en 2001, su segunda hija fue diagnosticada con hipotiroidismo congénito (enfermedad que disminuye la producción de hormonas tiroideas, lo que afecta a todo el organismo y si no es atendido puede desencadenar retraso mental), fue allí cuando comenzó su camino hacia la fe.

Desde niña siempre he tenido mucha devoción a la Virgencita del Valle. Aquí en Monagas eso va de generación en generación. Pero me aferré mucho más a ella cuando la vida puso una prueba en mi camino. Mi segunda hija fue diagnosticada con hipotiroidismo congénito. Yo sufro de tiroides y en mi ignorancia no  tuve en cuenta las consecuencias, porque es una enfermedad hereditaria. El neonatólogo y el pediatra que la atendieron tampoco me advirtieron de esta situación, expresó Romero.

Cuando su hija cumplió cinco meses, Cenilda se dio cuenta de que no se comportaba como una bebé normal. Le comentó esta situación al pediatra y este pidió realizar una serie de exámenes.

“Yo noté que mi hija no se comportaba como una niña de cinco meses, dormía mucho, su cuerpecito era débil, no tenía estabilidad en la cabecita, su mirada siempre estaba fija hacia arriba y su lengua afuera. El doctor le mandó a hacer unos exámenes y cuando llegaron los resultados me dijo que la bebe tenia hipotiroidismo congénito. Me explicó que esa enfermedad debe ser tratada desde el primer mes de embarazo y que posiblemente mi niña no iba a ser normal, además me comentó que debía atenderla un endocrino pediatra y aquí en Monagas no había especialistas en esa rama para aquel entonces”, contó.

Desde ese momento, la angustia de Cenilda se incrementó. La prioridad era atender a su hija lo más pronto posible y por medio de conocidos supo que en Caracas, en el Hospital J. M. de los Ríos podrían atenderla. Se aferró a la Virgen del Valle.

Me fui a Caracas, siempre con mi Virgencita en la mente, mi fe hacia ella siempre estuvo intacta. Cuando llegué me atendieron en el Hospital J. M. de los Ríos, un personal sumamente amable, siempre estaré agradecida con los médicos de ese hospital. La doctora me dijo que la niña tardó mucho en recibir tratamiento y no se sabía la cantidad de neuronas que había quemado, por lo tanto las consecuencias eran una incertidumbre. Lo único claro es que no sería una niña normal”.

Las palabras de la médico tratante se quedaron grabadas en la mente de Cenilda que nuevamente recurrió a la Virgen del Valle, esta vez para pedir que su hija evolucionara correctamente al tratamiento. Las consecuencias que había desencadenado la atención médica tardía se reflejarían en el aspecto físico y en el área cognitiva.

Los médicos me dijeron que mi niña a lo mejor no podía crecer, no iba a poder hablar, caminar. Todo eran supuestos porque realmente no se sabían con claridad qué tanto había afectado la enfermedad.

Así inició el camino de viajes constantes a Caracas, exámenes, tratamiento y médicos. En todo momento la fe se mantuvo presente a través de oraciones y peticiones  a Dios y a la Patrona del Oriente.

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“Cuando la llevamos a Caracas para la tercera consulta, los médicos se quedaron asombrados por el cambio que había dado mi niña. Su mirada era de una niña feliz. Su crecimiento iba acorde con su edad, los valores tiroideos estaban normales y eso no pudo ser más que un milagro de la Virgen del Valle. Hoy mi hija tiene 19 años de edad y es una joven completamente normal. La doctora que la atiende me dice que es increíble la evolución que ha tenido, que es un caso sorprendente. Siempre le agradezco a mi Virgen bonita por esa bendición tan grande”.

Desde hace 10 años Cenilda realiza, en la víspera del día de la Virgen del Valle, una celebración para homenajearla y agradecerle. Entre rezos y serenatas exalta su devoción. Este año las condiciones serán otras por la pandemia COVID-19, el rezo lo realizará solamente con los miembros de su familia: cuatro personas.

Tres años rindiendo honores a “Vallita”

En la Cofradía María Gracia de Dios, mayormente integrada por jóvenes, tienen alrededor de tres años rindiendo honores a la Virgen del Valle en la urbanización Las Cayenas. Un grupo de jóvenes organiza colectas para recaudar fondos y destinarlos al gran homenaje de la Virgen.

Para este año la cofradía realizará una serie de actividades en las que exigen se cumplan las medidas de seguridad por el coronavirus. En los rezos permitirán un número reducido de personas.

Ha sido todo un reto este año. Desde recaudar los fondos hasta considerar las medidas de prevención. No será una celebración grande, como se acostumbra, pero realizaremos oraciones en las que pedimos que se cumpla el distanciamiento social y el uso del tapabocas. El abrazo de paz quedó exonerado, no nos tocamos. Hay personas que quieren involucrarse, y aunque quisiéramos no aceptamos para prevenir”, detalló Edgardo Alva, miembro de la cofradía.

La emergencia sanitaria y la crisis que persiste en el país no han sido obstáculos para que los orientales continúen exaltando su fe y mostrando devoción hacia “Vallita”, como suelen llamarla los monaguenses por cariño.

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