Crónica.Uno recorrió las zonas en las que quedan las viviendas de los diputados Juan Requesens y Julio Borges y habló con los vecinos, quienes contaron cómo fueron los allanamientos.

Caracas. “¿Este es el apartamento de Requesens?”, pregunta un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) la noche del jueves en el lugar equivocado.

Los vecinos de la casa de Juan Requesens en Caracas y de la que hasta poco habitó Julio Borges le contaron a Crónica.Uno cómo fue el allanamiento de las viviendas de los parlamentarios.

A las 10:30 p. m. arribaron casi 30 funcionarios del organismo de contrainteligencia militar al edificio Urupagua, en Terrazas del Club Hípico, donde habita el diputado, quien lleva cuatro días detenido por ese ente, sin comunicación con sus familiares ni abogados. Cuatro miembros del Sebin, en compañía de una mujer, subieron y bajaron por las escaleras “silenciosamente”, describe una vecina, mientras el resto custodiaba la urbanización con armas largas y tres perros policía.

Lee también
Diferida para el lunes presentación en tribunales del diputado opositor Juan Requesens

Pistolas y capuchas asustan a cualquiera, por lo que la entrada al edificio no fue complicada.

Me preguntaron que si aquí vivía él y, si no, que contactáramos a su familia inmediatamente porque ellos iban a derribar la puerta de su residencia sea como sea”, narra uno de los vecinos, Rodolfo González, quien, al mismo tiempo, expresa que tiene pocas horas de sueño y rabia ante el “despliegue exagerado e invasivo” en su hogar.

Los vecinos de los diputados Juan Requesens y Julio Borges comparten los mismos sentimientos: solidaridad, miedo e impotencia. A pesar de que en la zona donde vive el primero encendieron la alarma de emergencia y los vecinos le gritaban a la policía del Estado la injusticia que estaban cometiendo, todos manifiestan que llega el momento en el que no pueden hacer nada más.

“No creo que la solidaridad se haya perdido. Solo que cada día tenemos más miedo. Nos reunimos 15 personas a unos 100 metros de la casa para observar los hechos, pero no podíamos hacer más nada. No nos atrevimos a tomar fotos y videos. A pesar de que el Sebin no nos hizo nada, cuando sonaba un celular, nos intimidaban con su mirada”, cuenta Gloría Díaz, vecina, en Sebucán, del coordinador de Primero Justicia en el exilio, Julio Borges.

En ambos lugares, los funcionarios tuvieron cuesta arriba la labor de tumbar las puertas. En el caso del expresidente de la Asamblea Nacional, un cerrajero, vestido de civil, acompañó a los funcionarios y estuvo alrededor de una hora laborando con distintas herramientas. Finalmente, destruyeron la cerradura Multilock. El ruido del taladro era ensordecedor entre gallos y medianoche.  A la 1:30 a. m. el hombre fue recogido por tres motorizados encapuchados e identificados como Sebin.

Los vecinos se asustaron porque pensaban que se estaban llevando preso a alguno de nuestra comunidad, agrega Díaz.

Dicho trabajo fue igual de complicado en el hogar de los Requesens. Otro vecino cercano del lugar asegura que estuvieron casi tres horas en el intento. Hasta que finalmente, a las 2:30 a. m., cumplieron su misión.

Lo que me parece extraño es que, luego de que finalmente ingresan al apartamento, se retiraron a los 20 minutos. Si alguien realmente está buscando algo a profundidad no lo hace en un lapso tan corto. Es sospechoso, eso es un teatro montado. Sabemos que vinieron a sembrar evidencias”, describe Vicente Zambrano.

En el hogar de los Borges requisaron por más de cinco horas. Los vecinos que se mantuvieron en vigilia aseveran que los funcionarios se apoderaron de una camioneta de esta familia. Del resto, no alcanzaron a descifrar otro objeto. Los 25 integrantes del Sebin estuvieron hasta las 5:00 a. m. en Sebucán.

Las conversaciones de los policías no fueron escuchadas por ninguno de los vecinos. “Ellos hablaban muy bajito. ‘No, no lo hemos conseguido. Seguimos intentando’”, es lo único que Zambrano pudo percibir entre murmullos, mientras los funcionarios intentaban abrir la puerta y, según comprendió, localizar a los familiares del dirigente de Primero Justicia.

Por otro lado, expresa que observó a una mujer que parecía periodista o que estuvo en el proceso con ellos para realizar fotografías del apartamento. Así mismo, los vecinos concuerdan que los funcionarios se retiraron del edificio Urupagua con un “morralito”.

“No sabemos qué se llevaron, pero estamos convencidos de que Juan es inocente de cualquier cosa que lo vayan a inculpar. Es un joven servidor público, luchador, muy inteligente y echado para adelante”, asevera, Rosa Quintero, residente de la zona.

Mientras la venezolana de 70 años enumeraba las virtudes del diputado, otros vecinos del lugar partían del edificio. Se dirigían ayer viernes a la concentración en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Las Mercedes, convocada por la oposición en rechazo a la captura de Juan Requesens.

La “familia Urupagua” no pretende quedarse callada y tampoco la comunidad de Sebucán. Algunos vecinos se disculpan porque estaban dormidos y se enteraron muy tarde de los hechos y otro grupo de señoras mayores manifiesta discretamente que reza el rosario todas las tardes en el parque de la urbanización para pedir por la paz en Venezuela.

Vigilantes utilizados como testigos

El edificio Urupagua se ubica al final de la calle Velutini. Esta es una calle cerrada custodiada por dos vigilantes, quienes, en la madrugada del 10 de agosto, fueron utilizados como “testigos” del Sebin.

Nosotros llegamos a las ocho de la mañana, y ellos nos comentaron que acababan de llegar de la sede del Sebin y que los obligaron a ir al apartamento del diputado”, dice David Pérez, uno de los vigilantes de la urbanización del turno matutino.

El supervisor de la empresa de seguridad, Esteban Ramos, revela que el organismo de contrainteligencia militar trasladó a dos de sus empleados a la sede del Sebin para atestiguar que los funcionarios “no habían hecho nada”, “ que el apartamento no era un desastre y mantuvieron el orden” y “que tomaron fotos al inicio y al final del proceso”.

Igualmente, asevera que ninguno de ellos cuenta con celulares, por lo que no pueden brindar declaraciones hasta que nuevamente regresen a sus labores. Las instrucciones de esta empresa a su nómina es que permitan la entrada de estos funcionarios. “No nos vamos a enfrentar con estos tipos, que tienen todas esas armas y poder”, aclara Ramos. Las mismas órdenes se establecieron en la comunidad de Sebucán. “Es mejor no ponerse cómicos, sabemos el riesgo que implica y así nos lo dijeron”, dice Óscar González, vigilante de esta zona del municipio Sucre.

Mujeres y jóvenes en allanamientos

A la vecina del diputado Borges, le sorprendió la cantidad de funcionarios jóvenes en el proceso de allanamiento, así como la presencia de mujeres altas y corpulentas. Los vecinos decían que las mujeres reaccionamos muy impulsivas en estos sucesos, más que los hombres, y por ello, utilizan a estas funcionarias para suspender cualquier reacción que no deseen.

Cuando Gloría Díaz observó rostros de casi adolescentes, espontáneamente les dijo: “Qué tristeza, mi amor. Este país se acabó”.

No había orden de allanamiento en ninguno de los casos. No esperaron a familiares de los propietarios de los hogares, ni tampoco la presencia de sus abogados.

El artículo 47 de la Constitución Bolivariana señala:

“El hogar doméstico y todo recinto privado de persona son inviolables. No podrán ser allanados sino mediante orden judicial, para impedir la perpetración de un delito o para cumplir, de acuerdo con la ley, las decisiones que dicten los tribunales, respetando siempre la dignidad del ser humano. Las visitas sanitarias que se practiquen, de conformidad con la ley, solo podrán hacerse previo aviso de los funcionarios o funcionarias que las ordenen o hayan de practicarlas”.

Julio Borges declaró por su cuenta personal de Twitter que, a las 2:26 a. m., funcionarios del Sebin continuaban en su casa de forma ilegal “robando y desmantelando todo por donde van recorriendo”. Por otro lado, Primero Justicia alertó que la presencia del Sebin en el hogar del diputado podría ser para “montar más ollas en su contra”.

*La identidad de los entrevistados  fue cambiada por razones de seguridad.


Participa en la conversación