Por un lado, Maduro colocó a los militares como acto central de la jornada en la que se «juramentó» mientras que Guaidó, actual presidente de la AN, ha hecho lo propio pidiéndoles apoyo junto con la sociedad civil para lograr un cambio político en el país.

Caracas. Luego de la «juramentación» de Maduro el pasado 10 de enero, tanto la oposición como el chavismo han retomado con ímpetu la lucha política en Venezuela y, aunque ambos bandos tienen diferencias históricas en diversos puntos, desde aquella fecha hay algo que guardan en común: el llamado constante a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

El protagonismo de los militares y de todo lo militar no es algo nuevo para el chavismo. A lo largo de los 20 años que lleva en el poder, el Gobierno ha exaltado a los efectivos castrenses, esto en parte gracias a que el propio Chávez era militar. Sin embargo, los llamados de lealtad y juramentos de y hacia los uniformados no habían tenido tanto protagonismo como en la actualidad, ofreciendo imágenes como la del pasado 10 de enero en la que Maduro realizó un juramento frente a una parada militar en Caracas, algo «atípico» dentro de un sistema democrático.

Así lo ve el profesor Pedro Alemán, docente con maestría en Estudios del discurso de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y encargado de varias asignaturas que cubren la materia: «La juramentación en la parada militar es algo totalmente atípico pero en lo político se puede ver como una forma de congraciarse con el estamento militar, es dar el mensaje de que él [Maduro] está superditado a la FAN y esta a él«, explica el académico.

Ahora bien, los militares no solo han sido protagonistas del discurso de Maduro y del chavismo, lo mismo ha ocurrido en el caso del nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien en cada mensaje que ha extendido llamados al ala castrista del país.

En el caso de Guaidó, él pareciera estar claro de la fuerza del elemento que significa la FAN. Él pide el apoyo del pueblo, pero está dando a los militares un valor mayor del que deberían tener dentro de una sociedad democrática. Ambos, tanto Maduro como Guaidó, en sus discursos piden su apoyo y terminan colocando a la Fuerza Armada como el factor decisorio de lo que pasa en el país«, sostiene Alemán.

En el caso de Maduro, esta línea de acción pudiera ser interpretada como una especie de debilidad institucional, mientras que en el caso de Guaidó crea una disyuntiva entre quienes lo apoyan y buscan una solución pacífica, la cual no parece ser compatible con la importancia y el rango que el dirigente le otorga a los uniformados, expresó el docente.

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Guaidó también llama al Sebin 

Uno de los hechos más trascendentales que ha ocurrido tras la toma de posesión de la presidencia de la Asamblea Nacional por parte de Juan Guaidó, el pasado 5 de enero, fue su detención el domingo 13 de este mes por parte de efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), hecho que según Jorge Rodríguez fue un acto «unilateral» de los uniformados.

Independientemente de lo qué motivo la captura temporal del jefe del Poder Legislativo, lo cierto es que Guaidó declaró a los medios de comunicación en un Cabildo Abierto que, durante el hecho, él aprovechó para dar a conocer a los efectivos del Sebin el significado de la amnistía que solo dos días después sería discutida en el seno de la AN y transformada en ley.

Guaidó llegó inclusive a señalar que durante el tiempo que estuvo capturado trataron de colocarle esposas que él no dejó ponerse porque es «el presidente de la AN».

Funcionarios del Sebin, de las policías, de las Fuerzas Armadas, capitanes mayores, tenientes, comisarios. Yo sé que ustedes no quieren esto. Tanto no lo quieren que estoy aquí. Yo les hablé a esos funcionarios de amnistía, de perdón, de reconciliación y aquí estoy porque soy el legítimo presidente de la Asamblea Nacional que va a defender a los intereses del pueblo, dijo el parlamentario minutos después de su detención desde un Cabildo Abierto en Caraballeda, estado Vargas.

La sublevación de la GNB

Un segundo caso de desobediencia entre organismos de seguridad del Estado se produjo luego de que la Asamblea Nacional (AN) aprobara la Ley de Amnistía para perdonar a efectivos que busquen restablecer el orden democrático en la República.

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A los pocos días, el 21 de enero, se produjo una sublevación de 43 efectivos de la Guardia Nacional, los cuales tomaron parte del parque de armas del comando de ese cuerpo militar en Petare.

Liderados por el sargento mayor Bandres Figueroa, los 43 hombres se trasladaron hasta el comando de la GNB en Cotiza, donde se atrincheraron y publicaron llamados en redes sociales pidiendo el apoyo del pueblo.

Fueron rodeados y capturados al menos 27 de los rebeldes por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Luego de los hechos, que inclusive derivaron en protestas en Cotiza, Diosdado Cabello se refirió a lo ocurrido y dijo que se habían producido contactos entre los militares y personas en el extranjero.

«Les prometieron villas y castillos y los dejaron solos, abandonados», aseguró en rueda de prensa el mismo día el dirigente del chavismo.

Los 2 millones de milicianos y los ejercicios Bicentenario de Angostura

Mientras Guaidó y otros dirigentes de la oposición aprobaron la Ley de Amnistía y se mantienen constantes en sus llamados a los mandos de la FANB para que dejen de sostener a Maduro en el poder, el presidente del PSUV ha hecho lo propio para mostrar no solo el apoyo de los militares hacia él, sino también la capacidad que tiene para usarlos.

Durante su Memoria y cuenta, Maduro dio a conocer que realizaría ejercicios militares conjuntos entre civiles y las Fuerzas Armadas, esto dentro del marco de lo que el chavismo constantemente llama la unión cívico-militar.

Los ejercicios Bicentenario de Angostura tendrán lugar entre el 10 y el 15 de febrero, dijo el político, que tan solo un día después de ofrecer un balance de su gestión ante la ANC —acto no reconocido por la Constitución vigente— y anunciar medidas económicas, salió en cadena nacional vestido de militar y junto con el alto mando castrista.

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«Para desplegar el sistema de armas de manera correcta en todos sus pasos, para desplegar las tropas en todo el país con todos sus pasos para llenar de fuerza física y moral a toda la Fuerza Armada, a su componente y a sus soldados. El despliegue de este ejercicio para la defensa integral de la nación», dijo Maduro en transmisión de radio y televisión.

Como parte «fundamental» de dichos ejercicios estará la Milicia Nacional Bolivariana, un cuerpo armado distinto de su creación el cual espera llevar a 2 millones de miembros para abril de 2019. Se trata, en sus propias palabras, de una institución que estará atenta para «tomar las armas y defender la soberanía».

«El 13 de abril voy a juramentar al resto de milicianos y milicianas para llegar a 2 millones de hombres y mujeres que deben estar listos para la guerra de todo el pueblo. Debemos asegurarnos de que las armas estén listas para llegar a las manos de los milicianos y milicianas para que las tomen a la hora de defender la soberanía del pueblo venezolano», expresó el mandatario.


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