La inflación se desacelera pero los consumidores no perciben ninguna diferencia

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El Índice Nacional de Precios al Consumidor de marzo llegó a 18.1 % producto del encaje legal, los apagones, la estabilización del mercado cambiarlo y el bajo poder adquisitivo de la población, pero el daño ya está hecho. El proceso hiperinflacionario logró el empobrecimiento de los ciudadanos en el país, acumulando 1.623.656% de inflación en el último año.

Caracas. Luego de cumplirse más de 15 meses en hiperinflación —un lapso en el que la inflación mensual en Venezuela llegó a ser hasta de 200 %— en febrero de 2019 el Índice Nacional de Precios al Consumidor medido por la Asamblea Nacional (INPC-AN) fue de 53,7 % y en marzo se desaceleró a 18,1 %.

Ya es un hecho que los precios aumentan a un ritmo más lento pero cada fluctuación se acumula sobre precios ya inflados, lo que hace que la gente no pueda percibir esa desaceleración. En términos relativos la velocidad del aumento disminuye, pero la variación en bolívares es la misma, explica Oscar Torrealba, economista de Cedice Libertad.

Según la explicación de Torrealba, aun cuando se produjo una desaceleración de la variación mensual de precios, como estos ya están elevados y no ha habido un aumento de salario mínimo, la población sigue sin percibir los efectos de este cambio.

Esto puede verse en el caso del pollo: si un kilo de pollo costaba 1800 bolívares en diciembre y un mes después pasó a costar Bs. 4800, la variación fue de 166 %. Pero si, en febrero, el mismo producto hubiera registrado un aumento de 80 % la mitad de la variación mensual anterior el pollo hubiera pasado a costar Bs. 5400. En ambos casos, la variación de precios oscila entre 2400 y 3000 bolívares. A pesar de que el porcentaje de variación fue menor para los consumidores no es significativo porque siguen percibiendo la misma cantidad de bolívares.

Fuente: AN

Así, aunque la carne y algunos alimentos lácteos “mantengan” una oferta, ya oscilan entre 8200 y 20.000 bolívares por kilo en el Mercado Municipal de Quinta Crespo, por ejemplo, lo que representa la mitad o incluso más que un salario mínimo. El queso fundido y el queso amarillo se ofrecen entre 21.000 y 70.500 bolívares el kilo. El queso Santa Bárbara se ofrece a Bs. 18.000 en este mercado y, en promedio, a 31.000 bolívares en los supermercados, lo equivalente a un salario mínimo o más. De esta forma, aunque los aumentos de precios registrados entre febrero y abril fueron menores, el daño ya está hecho: el proceso hiperinflacionario empobreció a la población, en un año en el que la inflación acumulada fue de 1.623.656%.

Progresivamente se compra cada vez menos y se va renunciando a mayor cantidad de cosas, agrega Oscar Torrealba para referirse al consumo de los ciudadanos.

En hiperinflación continúa el economista los precios aumentan vertiginosamente hasta un punto en el que las ventas se detienen, por tanto, la oferta asimila esta disminución y los precios se autorregulan para promover la rotación del inventario. De lo contrario, la descapitalización podría aparecer como la tragedia del sector productivo: «Por esa razón los precios se mantienen fijos y se tienen bajones de precio”.

Según pudo constatar Crónica.Uno, durante febrero, algunos precios efectivamente retrocedieron y, aunque esto se mantiene, el economista Torrealba estima que este fenómeno no responde a que se haya corregido la política macroeconómica, sino a una situación coyuntural y de empobrecimiento. 

Esta afirmación la comparte Angel Alvarado, economista, diputado y miembro de la Comisión de Finanzas de la AN, al afirmar que la desaceleración de precios y la estabilización del mercado de divisas se sostiene a un costo “demasiado alto” para la salud económica del país: implica perjudicar a los sectores productivos que enfrentaron los apagones eléctricos en marzo los cuales “tumbaron” los mercados por varios días, la aplicación del encaje legal ordinario exigido a la banca lo que restringe la actividad de intermediación y préstamo y la constante monetización del déficit fiscal la liquidez monetaria aumentó 5,76 % en la última semana de marzo.

Además, para dar cuenta de que la inflación sigue siendo un problema crónico para el país, según el registro de Cedice Libertad, febrero y marzo suelen ser meses en los que disminuye la liquidez de dinero que circula en la economía debido al pago de los impuestos, la reposición de inventario y reducción de los gastos de la población en general. Por tanto, históricamente, son meses en los que la inflación disminuye.

En febrero, Torrealba calculaba que este proceso de desaceleración se iba a extender hasta finales de marzo. Pero Alvarado advierte que la desaceleración puede continuar mientras se mantenga el anclaje legal aplicado a la banca.

El Producto Interno Bruto de Venezuela podría contraerse 25 % en 2019

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En su más reciente informe sobre perspectivas de crecimiento mundial, el Fondo Monetario internacional (FMI) estima que la riqueza producida en Venezuela —el Producto Interno Bruto (PIB)— podría contraerse 25 % al final de año. La contracción del PIB en 2018 fue de 18 % y el FMI estima que la inflación acumulada de 2019 podría llegar a 10.000.000 % basándose en los informes previos. La AN calcula que, durante la gestión de gobierno de Nicolás Maduro, el PIB se contrajo 55,17  % en cinco años.

No obstante, se reconoce que estos datos deben ser manejados con cautela. Según el informe, el FMI no ha podido verificar con las autoridades venezolanas los datos sobre desarrollo económico, el presupuesto anual para la gestión del gasto público, el manejo de empresas como Petróleos de Venezuela (Pdvsa), inflación, escasez, o tipo de cambio. La falta de comunicación con las autoridades venezolanas impide una comprensión más exacta de los datos reportados, pues la última consulta tuvo lugar en 2004, según reseña la publicación.


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