Los próximos meses de Maduro: mayores sanciones y profundización de la crisis

Desde que el mandatario asumió el poder, los sectores clave de la economía han colapsado y los ciudadanos sufren hiperinflación y escasez.

Caracas. Me dedicaré a la recuperación del crecimiento económico y a la persecución de las mafias criminales. Me verán en la calle para activar los motores de la economía. Soy un presidente más experimentado, dijo el presidente Nicolás Maduro el pasado 20 de mayo tras ser reelecto con 6,1 millones de votos.

Desde 2013 cuando asumió el poder, el Jefe de Estado ha señalado que enfrenta “una guerra económica” por culpa de los empresarios y el Imperio, pero la realidad es que la política oficial, como el recrudecimiento de los controles y las regulaciones, han hecho que la economía tenga cinco años de retroceso y que los venezolanos sean más pobres. Enfrentan una hiperinflación y fallas de abastecimiento.

El mandatario vuelve a prometer recuperación, lo cual aseguró que sucedería en 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017, y no ha sido así. En los próximos meses, y de acuerdo con su discurso, la política económica consistirá en más controles y mayor peso del Estado en las áreas clave, lo que tenderá a profundizar a la crisis, y a la par, enfrentará más sanciones que afectarán las operaciones de la industria petrolera que aporta 95 de cada 100 dólares que ingresan al país.

“Habrá más Maduro”, apunta el economista y director de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, quien agrega que el mandatario cree que  para combatir la hiperinflación hay que “meter presos a los comerciantes”.

El Gobierno mantiene un discurso de que la inflación —que en 12 meses ha sido más de 13.000 %— es inducida, y no reconoce que se debe a los prolongados desequilibrios de la economía.

Tamara Herrera, economista y directora de Síntesis Financiera, añade que la crisis tocará con más fuerza y apunta que el Gobierno buscará la radicalización, pero tendrá que hacer consideraciones tácticas, porque los resultados electorales dejan ver que nunca antes tantos venezolanos habían dejado de votar.

El plan que contempla Maduro hasta el 2025 revela que se afianzarán los controles en distribución y abastecimiento a través de los Clap. Se fiscalizarán más los precios y se buscará impulsar el modelo de economía comunal. Por tanto, la actividad privada estará más impactada.

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El cerco crece

En la medida en que la crisis se agudiza, y colapsa la industria petrolera, las sanciones aumentarán.

La comunidad internacional cuestiona los resultados electorales y este lunes el gobierno de Estados Unidos impuso más sanciones que impactan a Pdvsa.

Tras las protestas del pasado año y las violaciones de los Derechos Humanos, los países han impuesto medidas contra los funcionarios así como acciones en materia financiera. En agosto del pasado año, la administración de Donald Trump prohibió la negociación con nueva deuda de Pdvsa y el Gobierno central, y este 21 de mayo las acciones se ampliaron y ahora se prohíbe a empresas estadounidenses comprar cuentas por cobrar de la estatal y se limita la venta de activos en caso de que el Gobierno tenga más de 50 %.

Herrera expresa que “habrá gradualmente más sanciones de parte de los EE. UU. hasta que ocurran los cambios”.

No solo las sanciones cercan, también las demandas. En días pasados, el Gobierno perdió una de las batallas contra ConocoPhillips y tiene que cancelarle a la petrolera 2 millardos de dólares por la nacionalización de 2008. La empresa estadounidense empezó a ejercer medidas en los terminales de almacenamiento de la estatal en las islas del Caribe con el fin de buscar el congelamiento de crudo o derivados.

Estos terminales son clave para las exportaciones a China. Alejandro Grisanti indica que a Pdvsa se le dificultará realizar envíos a China con lo cual, en medio de sanciones, la dependencia de Estados Unidos será mayor.

La firma económica ha calculado que más de 60 % de los barriles que generan caja van a Estados Unidos. Por tanto, los ingresos en gran medida dependen de esas ventas.

En ese contexto, el Gobierno y la industria enfrentan limitaciones con el financiamiento. El período de gracia que otorgó China para la cancelación de los préstamos ya se venció. De manera que a Maduro se le reducen los márgenes de maniobra.

La gestión roja de Maduro

En abril de 2013, después de asumir la presidencia, Maduro anunció el impulso de las áreas estratégicas como el petróleo, manufactura, construcción, petroquímica, entre otras. Y con el fin de evaluar los cuellos de botella que enfrentaban las industrias se crearon mesas de trabajo a fin de incrementar la producción. Las autoridades se comprometieron a revisar los precios de los rubros regulados y agilizar la entrega de dólares, lo cual no se concretó y comenzó el declive de los sectores.

Al año siguiente (2014), el mandatario creó un plan nacional de facilidades de inversión para el desarrollo económico con el fin de impulsar a los motores, programa que no tuvo resultados y para el 2015, se mantuvo la misma línea. En plena crisis de abastecimiento, el Gobierno coordinó mesas con el sector privado, sin embargo, de esos encuentros no hubo humo blanco y el retroceso siguió.

En 2016, Maduro insistió en la reactivación de “los motores de la economía”. Se crearon mesas y hasta se instaló el Consejo de Economía Productiva con el objeto de que nuevamente los empresarios notificaran sus obstáculos y se dieran soluciones. Con todo, los reclamos y sugerencias no tuvieron respuesta. El deterioro continuó.

En 2017 las regulaciones recrudecieron y el recorte en la asignación de divisas fue mayor, de hecho, las compras externas cayeron 28 %. Y en un contexto de baja oferta de bienes, el Gobierno mantuvo la impresión de bolívares para cubrir las necesidades del sector público, y el país entró en hiperinflación y con fallas de abastecimiento. A lo que sumó el colapso de la industria petrolera.

Este martes, el Jefe de Estado volvió a anunciar la instalación de un comisión de asesoría económica con expertos nacionales e internacionales a fin de discutir las vías de la recuperación. Se repite la estrategia cuando los motores están fundidos.

Así han sido las cifras de Maduro:

Foto referencial: Archivo Crónica Uno


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