De acuerdo con una encuesta del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, la mayor inconformidad de los venezolanos fue la falta de agua potable: 64 % considera que este servicio es insuficiente para mantener rutinas de higiene ante la pandemia del COVID-19.

Caracas. Las denuncias por fallas en los servicios públicos no se detienen. En mayo, el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP) encuestó a 4500 personas vía telefónica en 10 ciudades del país. La mayor inconformidad fue la falta de agua potable: 64 % de los venezolanos considera que este servicio es insuficiente para mantener rutinas de higiene ante la pandemia del COVID-19.

Caracas, Valencia, Barinas, Punto Fijo, Maracaibo, San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Barcelona, Porlamar y Barquisimeto fueron las ciudades evaluadas por el OVSP. Los resultados arrojaron que, en el caso del servicio de agua, 91,7 % afirmó que sí tiene acceso a agua por tuberías, mientras que 8,3 % dijo que no.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el agua, aparte de ser un derecho humano, es un recurso indispensable para lavarse las manos para prevenir el contagio del coronavirus.

En cuanto a la frecuencia de recepción, entrevistados afirmaron que solo se surten entre uno y cinco veces por semana, y que la calidad se evalúa entre regular y muy mala.

El agua tuvo el más bajo nivel de aceptación entre los usuarios, quienes no logran recibir agua en sus hogares. La principal preocupación de los venezolanos es la poca frecuencia a pesar de que la mayoría está conectado a redes por tuberías, dijo Julio Cubas, presidente del OVSP.

Como parte del Plan de Abastecimiento de Agua, el Gobierno ha mandado camiones cisternas a varios sectores del país. Sin embargo, no ha sido suficiente para satisfacer las necesidades de los habitantes y, además, tiene límites de recepción.

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En consecuencia, la mayoría de la población ha adoptado rutinas de almacenamiento más severas durante la cuarentena. Resultados de la encuesta reflejaron que 56,7 % de los entrevistados aseguró que tiene agua almacenada en pipotes; 18,5% paga camiones cisterna; 12 % se surte de otros sitios (casa de un amigo o quebradas); y 10,5 % recurre a la compra de botellones.

25,6 % de los encuestados almacena agua durante más de cinco días, mientras que el porcentaje restante afirmó que entre uno y cuatro días. Además, se agregó que ha habido cambios repentinos en los horarios de racionamiento que hacen que deban alterar sus rutinas para lavar la ropa, cocinar y limpiar.

Estas percepciones quieren decir que hay un serio problema de estructura. Lo que necesitamos son políticas públicas para hallar alternativas al abastecimiento. Las valoraciones de los servicios públicos en estos momentos solo podemos registrarlas gracias a organizaciones que se planifican para tal fin. Pero los grandes organismos, como Hidrocapital, son quienes realmente deberían hacer estas evaluaciones, argumentó Norberto Bausson, exvicepresidente de Hidrocapital.

Ni un rayito de luz

Los apagones no dejan de ser otro dolor de cabeza para los venezolanos: 40,3 % de los encuestados en todas las ciudades evaluadas indicaron tener interrupciones eléctricas diarias.

En efecto, el Comité de Afectados por Apagones registró 10.356 reportes por fallas de electricidad en el ámbito nacional durante mayo. Como consecuencia, los sistemas de distribución de agua no pueden bombear y se agudiza la escasez.

Según el OVSP, los habitantes de San Cristóbal son quienes más sufren de interrupciones eléctricas diarias; seguido por Barinas, Maracaibo y Barquisimeto.

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Aún no es oficial la aplicación de un nuevo esquema de racionamiento eléctrico en Zulia. Sin embargo, las fluctuaciones eléctricas van de tres a seis al día y los apagones son de cuatro y seis horas.

Por su lado, José Atilio Barrios, especialista del sector eléctrico, dijo que la magnitud del colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en este momento es similar al que se registró en el país en el año 1989.

De acuerdo con Barrios, desde 1990 hasta 2014 se pudo considerar que el SEN tuvo un pico significativo con un crecimiento interanual de 4,5 %, un valor que se traduce en mejoría de las plantas eléctricas. Pero, desde  2015, las fallas de este sistema no han dejado de afectar la vida de toda la población y su demanda ha aumentado.

Nuestro sistema eléctrico debe tener una visión y objetivos claros. Debe ser un servicio caracterizado por su continuidad, confiabilidad, estabilidad, modernidad y calidad. En estos momentos hace falta revertir la emergencia de manera rápida, eficaz y con gobernalidad. La mirada debe estar fija en la recuperación y la operatividad de la capacidad de generación instalada. Hay que reducir las pérdidas«, explicó Barrios.

La falta de gas es otro problema al que se deben enfrentar miles de venezolanos. Un estudio del observatorio en diciembre del año pasado evidenció la escasez de bombonas y la falta de gas doméstico por tuberías. 86,9 % de los encuestados paga en efectivo por este producto, que deben cargar desde lugares muy lejanos.

Para recargar la bombona, 30,1 % de los entrevistados señaló que debe movilizarse a sectores cercanos para poder abastecerse; mientras que al resto le llega directo a su comunidad o debe acudir a otra localidad distante.

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Servicio de telecomunicaciones

En cuarentena aumentó la cantidad de venezolanos que necesitan el servicio de telecomunicaciones para mantenerse conectados a la red. Ahora son cada vez más las personas que usan computadoras y teléfonos celulares para comunicarse con sus familiares, amigos o conocidos.

El trabajo a distancia y la educación online son las modalidades que más requieren de este servicio durante el confinamiento. 63 % de los entrevistados por el observatorio considera que no cuenta con suficiente Internet en el hogar para trabajar o recibir clases en línea.

58,7 % de los encuestados calificó de muy mala calidad este servicio, sobre todo en Ciudad Bolívar y Barquisimeto, de acuerdo con el estudio del OVSP. Además, la mayoría de los entrevistados reportó fallas en servicios de telefonía.

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