La película alemana está inspirada en los hechos de la Olimpiadas de 1972, cuando el equipo israelí fue secuestrado por el grupo Septiembre Negro.

Caracas. Hace 20 años Steven Spielberg estrenó Múnich, esa película sobre la decadencia psicológica del equipo israelí que persiguió a los responsables del atentado en las Olimpiadas de 1972.

Una obra nominada a cinco premios Oscar, un relato de intriga en el que las costuras emocionales fortalecen una trama en el que se pierden las perspectivas de una misión, entre el deber y las repercusiones personales de enfrentar el terror.

Ahora, dos décadas después, el director suizo Tim Fehlbaum presenta Septiembre 5, una película alemana que cuenta desde la perspectiva periodística cómo fue la llamada masacre de Múnich, en la que miembros del grupo terrorista Septiembre Negro secuestraron al equipo olímpico israelí. Algunos lograron escapar, pero de los que estuvieron retenidos, ninguno sobrevivió. 

Septiembre 5
Septiembre 5 estuvo nominada a los Globos de Oro como Mejor película de drama

El largometraje tiene como locación la cabina de transmisión del grupo de periodistas deportivos de la cadena ABC. Un grupo de reporteros, narradores y comentaristas que viajan a Alemania para cubrir partidos de voleibol, esgrima y atletismo. Todo en tiempos de televisión en vivo, con la novedad de la transmisión por satélite, un satélite que tenía que ser compartido con otras cadenas.

El equipo prepara los reportes del día hasta que escuchan unos disparos a lo lejos. Al rato se enteran que fue en la Villa Olímpica. Comienza el misterio hasta que se enteran de lo ocurrido.

Así Septiembre 5 centra su historia en cómo estos reporteros deben asumir la realidad. Son subestimados por ser periodistas de deportes, por teléfono le dicen que no deberían ser ellos, sino los de la emisión regular de noticias quienes se encarguen de informar. Pero en realidad son los reporteros deportivos los que están en el lugar. No hay otra opción. 

El director y también coguionista logra una obra en poco espacio. Nunca sale de la cabina de transmisión del canal ABC. La dinámica se fortalece con cada uno de los conflictos éticos, morales y profesionales de los responsables de la transmisión.

Septiembre 5
En Septiembre 5 el personaje interpretado por Leonie Benesch resume el espíritu de un país en su momento

La cámara como testigo silente de cada angustia y del tesón de unos reporteros ante lo inédito, en un país que buscaba deslastrarse de las Olimpiadas anteriores organizadas por el nazismo y del genocidio contra los judíos.

Ese sentimiento de culpa está encarnado en la película por el personaje de Marianne Gebhardt (Leonie Benesch), la única alemana presente en el equipo. Es la traductora. Su presencia resume todo un sentimiento de dejar atrás el estigma de los tiempos de la esvástica. 

Septiembre 5 tiene esas señas de sobriedad al presentar las acciones, en darle importancia a la dinámica humana en el diálogo y sus planos en atinada correspondencia con cada momento. No hay sensacionalismo en su propuesta ni sentimentalismo ramplón. Todo está en la justa medida de lo que pudo haber sido. 

El lugar en el que se desarrollan los hechos es la ventana a lo que acontece afuera, una perfecta simbología del ejercicio reporteril en ingenio y pulcritud.

La acción en Septiembre 5 está en la discusión sobre las palabras a elegir al momento de transmitir, en las maneras de entrar a la Villa Olímpica sin que el espectador vea cómo entran al lugar, en confirmar con distintas fuentes las informaciones que llegan, en elegir la frecuencia de radio correcta para escuchar a la policía, en hacer pasar como deportista a un miembro del equipo, en negociar con los altos ejecutivos y  en la decisión ética frente al afán de exclusiva.

Septiembre 5
En Septiembre 5 se valen mucho de imágenes de archivo de la época del atentado

Todo en un mismo lugar en el que transcurre Septiembre 5, película nominada al Oscar como Mejor guion original que ya está en la cartelera venezolana. 

Buena parte de la película está basada en las anécdotas de periodistas que vivieron los hechos como Geoffrey Mason, quien es interpretado por John Magaro. Es uno de los personajes claves, responsable de lo que se vería en pantalla para millones de personas. Su figura es de esas que se van creciendo mientras transcurre todo, pero también falla en la trama para luego ser redimido. 

Hay que subrayar además ese homenaje a las técnicas de hacer televisión del momento, que si bien ahora parecen artesanales, en su momento era tecnología de punta.

Septiembre 5 es una película sobre periodistas para el público general, de esas que tanto ha hecho la industria cinematográfica durante años, y de las que perduran. Es además una obra para la discusión en tiempos de exacerbación de la inmediatez sin reflexión de las redes sociales, en las que la llamada democratización de los medios es una puerta abierta a la irresponsabilidad y la superficialidad. Una película que aparenta ser sencilla, de apenas hora y media, pero con distintas lecturas pertinentes para los tiempos actuales.

Lea también:

Aún estoy aquí, la tragedia brasileña en una familia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.