A pocas horas de cumplir seis meses fuera de Venezuela, María Corina Machado sostiene la importancia de su periplo frente a los que la critican por no retornar al país y asumir el liderazgo “in situ” y se prepara para encabezar las negociaciones frente al Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
Caracas. Seis meses después de la riesgosa salida del país de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, los cambios en Venezuela han sido vertiginosos. Si bien la captura de Nicolás Maduro ha marcado el rumbo de los hechos, la campaña diplomática de la dirigente y su “vuelvo pronto” han sostenido al antichavismo.
Machado ha convertido su exilio temporal en una intensa campaña diplomática que ha alcanzado los centros de poder más influyentes, espacios de decisión política global como gobiernos, organismos multilaterales y foros internacionales.
Su recorrido no se ha limitado a visitas protocolares; es una apuesta por mantener la presión sobre Caracas y legitimar la lucha por la transición, como ella misma ha expuesto en múltiples entrevistas y discursos.
La dirigente ha subrayado la importancia de su periplo frente a quienes la critican por no regresar al país y asumir el liderazgo “in situ”, desde el territorio nacional y en contacto directo con la estructura política interna, de quienes se oponen al sostenimiento del Gobierno encargado, controlado por el equipo más cercano de Nicolás Maduro.
Estas claves resumen parte de su recorrido desde aquel 11 de diciembre, cuando reapareció en Noruega.
Enero, del Vaticano a Washington
Tras el asedio que la mantuvo en la clandestinidad durante meses, Machado vió la luz en los actos en Oslo para reconocerla como Premio Nobel de la Paz y, desde allí, inició su recorrido. El 12 de enero, Machado fue recibida por el Papa León XIV en la Ciudad del Vaticano, a quien le pidió interceder por los presos políticos y por el «avance sin demora» de la transición a la democracia en Venezuela.

Apenas 72 horas después, el 15 de enero, su narrativa dio un giro al aterrizar en Washington. En la Casa Blanca, Machado sostuvo una discreta reunión con el presidente Donald Trump.
Aunque se esperaba un encuentro más mediático, la conversación fue reservada y lo más destacado fue que Machado le “presentó” al presidente Trump la medalla del Nobel de la Paz que recibió en diciembre como “un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad”.
El gesto fue criticado por muchos como una muestra de sumisión, mientras que la opositora lo reivindicó al asegurar a los venezolanos que “el presidente Trump está comprometido con la libertad de todos los presos políticos de Venezuela y con la libertad de todos los venezolanos”.

Enero cerró con un encuentro de 90 minutos, el 28 de enero, con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, uno de sus aliados más importantes en Washington, máxima autoridad diplomática del gobierno estadounidense.
Los puntos clave de esta reunión incluyeron la transición política, considerando que Rubio aclaró que, aunque el chavismo mantiene el control de las armas y de las instituciones, Fuerza Armada y aparato estatal venezolano, María Corina Machado “puede formar parte” clave de la ruta hacia la democracia.
Febrero, consolidación de la red regional
En el recorrido de Machado, febrero fue el mes de la articulación con países vecinos. La dirigente se concentró en construir un bloque con sus aliados en Sudamérica. A través de videoconferencias y reuniones privadas, la líder opositora comenzó a tejer un consenso regional con dirigentes, presidentes y candidatos.
Durante este mes, la recibió el pleno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington D. C., órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos encargado de la defensa de derechos humanos en el continente, donde presentó un informe actualizado sobre la crisis venezolana y expuso casos pendientes de violaciones de derechos humanos.
También sostuvo un encuentro con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tribunal internacional con sede en Costa Rica que supervisa el cumplimiento de la Convención Americana de Derechos Humanos, para dialogar sobre la situación institucional del país.
En su estadía en la capital estodounidense, Machado también sostuvo un encuentro con el líder demócrata del Senado estadounidense, Chuck Schumer, donde abordaron la ruta para la restauración democrática y el papel del parlamento frente a la crisis venezolana.
Siguieron encuentros con congresistas de ambas tendencias (como Gregory Meeks, Carlos Giménez, María Elvira Salazar y Jared Moskowitz), quienes le ratificaron el apoyo del Poder Legislativo a la causa venezolana.
Marzo, por el Cono Sur
A comienzos de marzo, Machado difundió un video haciendo balance de sus más de 80 días de actividad diplomática internacional y confirmó oficialmente que regresaría a Venezuela “en pocas semanas” para preparar los pasos de la transición democrática. Sin embargo, han pasado alrededor de tres meses sin que se concrete el retorno.
Durante ese mes, la estrategia de Machado se hizo pública y física. Su visita a Santiago de Chile marcó un hito en su legitimación como líder venezolana de la oposición, luego de que el alcalde de la capital la recibió oficialmente y la declarara “huésped ilustre”.

Su paso por Chile y encuentro con varios mandatarios de la región fue un recordatorio de que su liderazgo es capaz de movilizar tanto a las élites políticas como a la masiva diáspora venezolana que reside en el sur del continente.
El mensaje enviado desde Santiago fue de resiliencia para la oposición, con concentraciones masivas en otras ciudades del mundo.
El resto de su agenda presencial se dividió entre Texas, participando como ponente en la conferencia CERAWeek en Houston, uno de los principales foros globales del sector energético, y Washington D. C., donde se reunió nuevamente con Marco Rubio al cierre del mes.
Abril, el grito por la libertad desde Europa
A partir de abril, Machado desplegó intensa actividad diplomática para consolidar el apoyo de los países de la Unión Europea hacia la transición democrática en Venezuela.
Entre los hitos más importantes de su paso por el viejo continente está el encuentro con Emmanuel Macron en París, el 14 de abril. El presidente francés le reafirmó el compromiso internacional de su gobierno con el restablecimiento de las libertades y la ruta hacia una transición democrática.
Al día siguiente visitó La Haya para sostener conversaciones de alto nivel político e institucional, enfocadas en la defensa de los derechos humanos y el marco constitucional de la transición.
Tras su llegada a Madrid, sostuvo un encuentro con el líder del Partido Popular Alberto Núñez Feijóo, quien la calificó públicamente de «valiente» y le ratificó su respaldo político.
Ella y Edmundo González Urrutia recibieron la Llave de Oro de la Ciudad de Madrid y, al día siguiente, el 18 de abril, la dirigente encabezó un multitudinario encuentro con la diáspora venezolana en la Puerta del Sol.

A Machado la recibieron también en el Senado de España y luego compareció en una sesión conjunta ante las comisiones de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos.
En su paso por Europa visitó también Portugal y, paralelamente, insistió a través de entrevistas ofrecidas a medios europeos en la necesidad de celebrar elecciones libres en Venezuela, tuteladas por un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente.
Mayo, la diplomacia de la «transición posible»
El momento clave fue su visita a la Ciudad de Panamá, donde se reunió con el presidente José Raúl Mulino y con dirigentes de la oposición venezolana”. Su mensaje ante los mandatarios centroamericanos fue claro: la salida de la crisis requiere una transición democrática ordenada, no concesiones negociadas.
Su mensaje fue claro ante los mandatarios centroamericanos: cualquier salida a la crisis venezolana pasa por una transición democrática ordenada, no por una concesión negociada. Este mes consolidó a Machado como el actor central de cualquier mesa de negociación futura.

Desde allí encabezó la cumbre de la oposición en Panamá, un encuentro que culminó con la firma del «Manifiesto de Panamá» en el que se consolidó la unión de las fuerzas democráticas en torno a su figura y la posibilidad de una negociación con Delcy Rodríguez que apunte a la ejecución de elecciones.
MANIFIESTO DE PANAMÁ 🇻🇪🇵🇦
— Comando ConVzla (@ConVzlaComando) May 28, 2026
Las fuerzas democráticas reunidas en Panamá asumimos un compromiso común ante la nación: actuar con unidad, cohesión histórica y sentido de urgencia para avanzar en la transición, restaurar la democracia y concretar la libertad en Venezuela. pic.twitter.com/jBdCmJvw4E
La reunión culminó con un acuerdo firmado por los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y el movimiento Vente Venezuela que encomienda oficialmente a María Corina Machado liderar el proceso de negociación política.
Al llegar a junio, el recorrido de Machado dejó como marca que la crisis venezolana no fue desplazada por otros conflictos globales y que su liderazgo se consolidó dentro y fuera del territorio venezolano.
De vuelta en Oslo…
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) June 1, 2026
Cuando salí de Venezuela lo hice con una misión que comenzó en esta ciudad.
Hoy, vuelvo con esa misión casi completada, a hablarle a los venezolanos que nos esperan en casa y también a los que están aquí en Noruega.
Los veo mañana!
Pronto nos… pic.twitter.com/B68YXSC6Uw
Actualmente, está de regreso en Oslo, donde inició su travesía, y apenas llegó lo hizo con la promesa en redes de que “pronto nos reencontraremos todos en casa”.
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