A siete años del naufragio familiares de los desaparecidos de La Realenga en Falcón están sin respuesta

La Realenga

Buscando una vida mejor, cuatro falconianos y una merideña, se embarcaron el 22 de julio de 2015 en el yate La Realenga con destino a Curazao. Nunca llegaron a su destino y siete años después de su naufragio, nunca se les asignó un fiscal para investigar su desaparición. No hay expediente ni datos, todo desapareció de las oficinas de los organismos de investigación.

Coro. Sin justicia permanecen cuatro falconianos y una merideña, que zarparon en La Realenga, primera lancha clandestina reportada como desaparecida el 22 de julio de 2015. Las últimas palabras que pronunció William Cordero, uno de los pasajeros que era oriundo de La Vela, en una llamada telefónica fueron: «Hermana nos devolvimos casi llegando a Curazao».

Saribeth Cordero, hermana mayor de William, recuerda esas palabras con un nudo en la garganta. Sostiene que le respondió: «ten cuidado» y desde entonces no saben nada de él ni de sus compañeros.

La Realenga era una embarcación tipo yate, de dos motores. Según los familiares de los desaparecidos en 2015, pertenecía a un militar y era capitaneada por un hombre de apellido López oriundo de Maracay, estado Aragua, con un amigo en la costa oriental de Falcón apodado “Pisigua”. El cargador llevaba el apodo de La Bestia y su apellido es Noguera.

Hasta ahora, aseguran, solo les queda la nomenclatura de un expediente K-15-0217-01419, porque el mismo, ya no existe.

«Esos papeles se perdieron de la fiscalía quinta del Ministerio Público en Tucacas» le dijeron a Saribeth Cordero hace algunos años. En esta fiscalía estaban radicadas las investigaciones debido a que la lancha rápida zarpó desde Tucacas, municipio Silva.

En diciembre de 2021, los familiares de quienes viajaban en La Realenga, estuvieron en Caracas. La doctora Michael Díaz los atendió. Quedó en avisarles cuando se les asignara un fiscal. A siete meses de esa visita, el silencio judicial se hace presente.

Tengo baja la autoestima y no me atrevo a tomar una gota de alcohol porque siento que voy a explotar, a gritar, a llorar. La vida me cambió», afirma Florangel Amaya, madre de Jesús Ramos.

Jesús Alberto Ramos Amaya, es el otro veleño que zarpó aquel 22 de julio. Su desaparición se produjo seis meses después de haber regresado a Venezuela para celebrar el cumpleaños de su hijo.

Extraña desaparición

Para la embarcación que estaba anclada en el muelle de Tucacas, no era el primer viaje que hacía pero sí fue el último. Alias «La Bestia» era el cargador del viaje. Al menos el encargado de recoger a Jesús Alberto, Jessica Márquez y a William en La Vela, municipio Colina.

Al primero que recogió fue a Jesús Alberto, su madre, Florangel Amaya asegura que llegó en un carro rojo «estaba solo y vi cuando mi hijo le entregó 160 mil bolívares». Días antes Jesús había vendido su moto para pagar el pasaje.

Luego pasó por la casa de William. Allí recogió al menor de los Cordero y a Jessica Márquez. Noguera, era conocido de la familia Cordero. La mañana del domingo 19 de julio todos se embarcaron con destino a Tucacas. William ya había pagado los 200 mil bolívares fuertes que valía el viaje.

Mientras esperaban la orden de salida, fueron llevados a una casa veraniega que fungía de hotel o posada. Eso dice Saribeth «yo estuve en el hotel donde se alojaron» y de allí salieron en una lancha por el canal «hasta llegar al cayo Paiclás donde les esperaba la lancha».

Lopez era el capitán de la embarcación. «Pisigua», cuyo apellido es Dumont según los familiares, era quien cuidaba de la embarcación ya que su dueño al parecer es un militar que vivía en la capital de la República.

Zarparon el 21 de julio, pero por desperfectos en uno de los motores se devolvieron. Saribeth comenta que una vez en tierra su hermano la llama y le dice «Hermana nos devolvimos casi llegando a Curazao».

La Realenga
A solo 50 millas náuticas está Curazao. La tripulación de La Realenga fue hasta Tucacas para buscar sueños de libertad y mejor calidad de vida. Foto: Cortesía

Florángel Amaya, madre de Jesús Alberto, tiene una versión similar «mamá cuando llegamos al canal falló un motor y nos devolvimos. Te dejo, no te puedo dar más detalles porque me van a quitar el celular».

La lancha zarpó el 22 de julio de 2015, estiman que cerca de las nueve de la mañana por la última actualización del estado de WhatsApp del capitán.

Desde entonces no hay rastros de William Cordero, Jesús Alberto Ramos, Jessica Andreina Márquez Valecillos, oriunda de Mérida y única dama del viaje. Jhoan Manuel Arcila canceló su pasaje y llegó desde Punta Fijo a Tucacas. Tampoco hay rastros en tierra firme ni en el mar del valenciano Jhancer Luis Uzcátegui González.

William dejó el pasaporte, nunca se había ido a Curazao por mar, siempre por avión. Jesús Alberto había regresado de la isla para celebrar el primer año de su primogénito. Se fue sin documentos pues la cédula está en manos de su madre.

Versiones sobre su desaparición hay muchas. Les han dicho que están presos en Curazao, otros que los han visto y hablado con ellos. Lo único cierto es que no se han comunicado. Los tres hijos de William y su esposa emigraron. «La situación del país no era fácil y mi cuñada se fue con sus hijos», dijo Saribeth.

Las hermanas de Jesús Alberto «Chucho» creen haberlo visto pasar frente a su casa «en un camioneton». Ellas dicen estar 50% seguras que se parecía al varón de la familia. «Salí corriendo para ver si volvía a pasar, pero no pasó», dijo Flor mientras una lágrima recorría su mejilla. Eso ocurrió hace unos dos años.

Tres embarcaciones y 277 indocumentados

Un total de tres naufragios, con saldo negativo, se registran en la entidad falconiana. 57 falconianos y una merideña entre los desaparecidos en altamar.

La Realenga, La Vela-Agüide y Tiraya, son las lanchas rápidas que surcaban las aguas del Mar Caribe y escriben historias de dolor y tragedia en altamar, para las familias de quienes abordaron pensando que a cuatro horas había libertad y progresó económico, para sacar a adelante a los que quedaban en tierra firme.

Aunque el caso de La Realenga fue uno de los primeros, la lancha que encendió las alarmas con los zarpes clandestinos, fue la que partió en enero de 2018 y llevaba unos 25 balseros venezolanos, casi todos perecieron en el mar. La mayoría de los tripulantes eran falconianos.

Hay cuerpos sin identificar en la morgue de Curazao. Allí reposan restos humanos de dicho naufragio. Solo cuatro cuerpos fueron repatriados. Los zarpes no se han detenido. Pueden costar 1500 dólares por persona, si se elige un yate, por ejemplo. Son viajes rápidos.

Estadísticas del departamento de Guardia Costera para el Caribe, reportan un total de 227 personas indocumentadas y retenidas entre 2018 y 2020. En el último procedimiento fueron detenidos 10 hombres y una mujer.

Solo hasta el mes de junio de 2022, la Guardia Costera del Caribe ha capturado a 19 indocumentados. 16 adultos y tres niños. Todos venezolanos.

De acuerdo al lugar donde se organiza el viaje, hay puntos estratégicos de zarpe. Si van hacia Aruba los puntos estratégicos pueden estar en Mata Gorda, Puerto Escondido, Piedras Negras, Tiraya, Pueblo Nuevo y Las Cumaraguas y el Cabo San Román, según Crónicas del Caribe.

Si busca el oriente, los parajes desde donde pueden salir son: Tucacas y algunos de los cayos. Desde Agüide municipio Acosta han zarpado aunque el cerco policial es fuerte en esta zona y comunidades cercanas.


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