Miguel Ángel García recuerda las condiciones y la personalidad del primer venezolano con 3000 hits en las Grandes Ligas al momento de su firma con los Marlins de Florida. El scout caraqueño admite haberse “quedado corto” con las proyecciones ofensivas sobre el inicialista, su gran descubrimiento en la pelota.

Caracas. El coraje y el buen ojo para colocar los envíos eran acaso los mayores atributos de Miguel Ángel García sobre la lomita. El ex lanzador de Leones, Tigres y Caribes no tuvo una carrera brillante, pero aprovechó su condición de zurdo para amoldarse a los requerimientos específicos del béisbol moderno y convertirse más que todo en un útil relevista situacional, que, en la mayoría de los casos, tenía estancias fugaces en el montículo.

Así llegó a las Grandes Ligas, donde jugó con Anaheim y Pittsburgh entre 1987 y 1989, con un registro nada atractivo de 0-2 y 8.44 de efectividad. Apenas lanzó 20 innings y un tercio para luego batallar unos años más en las menores y la Lvbp hasta que las lesiones lo llevaron forzosamente al retiro a los 28 años en 1996.

El descubridor de Miguel Cabrera (Cortesía LVBP)

Al colgar los spikes, García se inició como scout. Y en su nueva faceta en el béisbol volvió a mostrar una gran puntería, esta vez para detectar el talento en los diamantes. El caraqueño fue el descubridor de Miguel Cabrera, nada menos que el primer venezolano en conectar 3000 hits en las Grandes Ligas y apenas el séptimo pelotero que forma parte del exclusivo club de 3000 inatrapables y 500 jonrones en el llamado mejor beisbol del mundo.

La firma del gran diamante

Cuando García iniciaba su labor con los peces en 1998, los Marlins se encontraban en un proceso de revisión en las políticas de captación del equipo. John Henry, el nuevo propietario, le comenzó a dar mayor importancia al mercado internacional y se apoyó en Al Ávila- director de scouteo- para iniciar las pesquisas en el área de América Latina. Esa búsqueda derivó en un rigoroso seguimiento a Cabrera, que firmó un año más tarde por 1.8 millones de dólares.

“Me impactaron las herramientas que tenía para el juego y su madurez y liderazgo en el terreno de juego. Para las horas de vuelo de béisbol que tenía sobresalía entre los otros muchachos”, recuerda el ex serpentinero, a quien, además de lo deportivo, le llamó la atención la personalidad de aquel adolescente.

“Miguel era un muchacho callado, pero con mucho liderazgo sobre su grupo. Lo que mucha gente no recuerda es que era un joven con notas de 18 y 19 en el liceo. Fue un estudiante de cuadro de honor y yo disfrutaba sentándome a conversar con él porque le encantaba hablar de béisbol y analizar los juegos de pelota”.

La buena relación que entabló el cazatalentos con Miguel y Gregoria – los padres de Cabrera- fue decisiva para que el para entonces antesalista se decantara por jugar con Florida por encima de otras organizaciones. El pago del bono- record para la época- se dividió en cuatro cuotas de 25% y se completó en cuatro meses.

Pese a su gran descubrimiento, García no recibió bonificación alguna por la firma del maracayero. Los ojeadores del béisbol mayor pactan un contrato anual y reciben un salario mensual.

Reporte acertado

El acierto de García con la firma de “Miggy” le granjeó un nombre entre los cazatalentos del área caribeña. Luego de trabajar con Florida y los Medias Rojas de Boston, el ex jugador fue ascendiendo hasta convertirse en el director de scouteo de los Tigres de Detroit para América Latina.

Al preguntársele sobre si esperaba que Cabrera llegaría a ser la super estrella que es hoy en día, el ex lanzador recuerda el primer reporte que escribió sobre el inicialista, donde, admite, que se quedó “corto” en las proyecciones ofensivas sobre el prospecto.

“Siempre lo ví como una persona con un talento especial y tenía una idea de lo que era capaz de hacer. Simplemente me enfocaba en recordar cuándo como lanzador me enfrentaba a las estrellas de los años 80 en las Grandes Ligas como Andrés Galarraga y Antonio Armas. Allí es cuando yo pensaba ¡caramba estoy en frente de un muchacho que puede ser mejor que estos jugadores que fueron estrellas en las mayores!”

El destino hizo que el descubridor se reencontrara en Detroit con su gran descubrimiento. García dice tener una relación “amplia y respetuosa” con Cabrera, quien esta semana dejó una nueva huella en su camino hacia el Salón de la Fama.

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