La omisión de bonificaciones, que el Ministerio de Educación paga a través del Sistema Patria, agrava la crisis de la Asociación Venezolana de Educación Católica e intensifica la falta de profesores en áreas técnicas. Más de 20.000 docentes sufren por un salario congelado desde hace cuatro años, denunció Rafael Peña, director de la Escuela Técnica San José Obrero de Fe y Alegría.
Caracas. Mientras el costo del transporte consume el sueldo mensual de un educador en solo dos días de traslado, el personal de las escuelas subvencionadas por la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), una organización religiosa sin fines de lucro que gestiona centros educativos privados orientados a poblaciones vulnerables, enfrenta un nuevo golpe económico.
Pese a atender a miles de estudiantes, más de 20.000 docentes de 843 colegios quedaron excluidos del pago de dos bonificaciones económicas decretadas por el Ejecutivo nacional para el sector educativo en 2026. En específico: el bono de responsabilidad profesional y el bono vacacional.
La medida, a juicio de sindicatos y gremios de la educación, profundiza la precariedad de un sector donde el salario base permanece congelado en 130 bolívares desde hace cuatro años.
Rafael Peña, director de la Escuela Técnica San José Obrero, ubicada en Antímano, un sector popular situado en el oeste de Caracas, explicó que el Ministerio de Educación incumple el convenio vigente con la AVEC. La omisión afecta 4000 profesores de Fe y Alegría que no han recibido el bono decretado por el ejecutivo el pasado mes de abril.
“Fuimos excluidos de este beneficio más de 20.000 docentes que trabajamos en 843 colegios subvencionados. Además, el bono especial vacacional para el personal, pero no se nos pagó mientras que a los docentes de las escuelas públicas sí lo recibieron”, afirmó el educador a Crónica Uno.

Ingresos insuficientes
Según el profesor, las autoridades del Ministerio de Educación le han argumentado en varias oportunidades ante sus reclamos que el personal de la red de Fe y Alegría no figura en la plataforma Patria, el sistema digital estatal creado por el gobierno venezolano para la asignación directa de subsidios y bonos, para recibir este pago. No obstante, sí lo están y en el caso del vacacional fue pagado por nómina.
Añadió que la discusión no es solo gremial: incluye las condiciones de cada familia de la educación subvencionada. “Merecemos los mismo beneficios y mejoras salariales”.
La situación de los docentes en Venezuela ha sido denunciada durante los últimos cinco años. Los gremios venezolanos y organizaciones reportan ingresos que no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
Peña detalló que un docente con 27 años de servicio percibe un sueldo mensual de Bs.767. La suma equivalente a 1,01 dólares, según la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV), registrada el 6 de agosto pasado.
Este monto contrasta con el costo del pasaje en el transporte público, fijado en 190 bolívares por trayecto. El pago evidencia la severa brecha entre el ingreso mensual regulado y el costo operativo diario de traslado de un trabajador.
Un educador que deba abordar dos autobuses diarios agota su salario mensual en dos días de traslado.
“Cada docente y personal de nuestro colegio, por lo mínimo, tiene que tomar un transporte, en mi caso, dos. Pero la triste realidad es que el salario base lleva ya cuatro años congelado. Algo injusto y contradictorio”,
dijo Peña.

Déficit alimentario
De acuerdo con reportes del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), una institución académica que mide periódicamente el costo real de los productos indispensables para la subsistencia de un hogar, el salario promedio de un docente solo cubrió el 0,3 % del costo de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) en febrero de 2026.
Esto dejó un déficit de 99,7 % en el poder adquisitivo, la capacidad de compra que otorga el ingreso monetario frente a los precios del mercado, del sector.
Ante este deterioro en los ingresos, durante 2026 el sector educativo ha realizado paros nacionales, marchas y concentraciones. Entre las exigencias gremiales figuran la restitución de los beneficios laborales contractuales. También insisten en la eliminación del Instructivo Onapre, un tabulador salarial emitido por la Oficina Nacional de Presupuesto que redujo primas y bonificaciones de los empleados públicos.
El director insistió en la necesidad de una política de emergencia que dignifique la labor docente. En ese sentido, advirtió, sin una corrección estructural de los ingresos, el derecho a la educación de calidad se ve comprometido. Esto por la imposibilidad física de los maestros para cubrir sus necesidades biológicas básicas.
“No podemos confundir vocación con sacrificio. Vocación es pasión, es convicción, es la certeza de que lo que estamos haciendo es un servicio bien por el futuro de este país. La reconstrucción de la nación pasa por la dignificación del personal docente”, dijo.

Éxodo de maestros
En la Escuela Técnica Industrial San José Obrero faltan profesionales en especialidades como construcción civil, electrónica y metalmecánica. Los instructores optan por empleos en el sector privado para cubrir sus gastos, sentenció el profesor Peña.
Asimismo, indicó que en las materias académicas generales, las fallas principales se concentran en Inglés y Matemáticas.
Estimaciones del informe de la Unesco, la agencia de las Naciones Unidas especializada en promover la educación y la cultura a nivel global, reveló que existe un déficit mundial de 44.000.000 de maestros en los niveles de educación primaria y secundaria. El país no escapa a esta realidad.
Las proyecciones de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), una de las principales instituciones privadas de educación superior en Venezuela, confirman que el país registra un déficit superior a los 200.000 docentes para cubrir el déficit nacional y las áreas más críticas son matemáticas, inglés, química y física.

Apoyo comunitario
Para responder a la falta de personal, la red Fe y Alegría ha capacitado a madres voluntarias mediante sus institutos universitarios con la meta de sumarlas a las aulas. Sin embargo, las fallas de ingresos limitan la movilidad diaria de los profesores hacia los planteles.
“Para los docentes de Fe y Alegría, sostener la educación va mucho más allá de la infraestructura; pasa por reconocer la dignidad del personal docente” ,
expresó.
Sindicalistas y voceros gremiales del sector han solicitado la postura oficial del Ministerio deEducación y de las autoridades de la plataforma Patria respecto al reclamo de exclusión de bonos planteado por la AVEC y la red Fe y Alegría. Sin embargo, hasta esta publicación, no se obtuvo respuesta formal de dichos organismos.
La crisis del sistema escolar venezolano no se detiene en la precariedad de sus instalaciones. La imposibilidad de los maestros para cubrir sus gastos mínimos de traslado pone en riesgo la operatividad misma de las aulas.
Sin un reajuste salarial que garantice la supervivencia básica de los educadores, el derecho a una enseñanza pública y subvencionada de calidad queda a la deriva.
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