Especialistas debaten los efectos del cambio de moneda en nuestro país. Aunque erradicaría de inmediato la hiperinflación y la brecha cambiaria, la dolarización eliminaría la política monetaria nacional y expondría al país a choques externos, lo que abre paso al debate sobre un esquema multimoneda alternativo.
Caracas. Frente al avance descontrolado de la inflación, el ensanchamiento de la brecha cambiaria y la continua pérdida del poder adquisitivo, cobra fuerza en Venezuela el debate sobre la conveniencia de adoptar una dolarización plena y formal (de jure).
Ante este escenario la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) emitió un pronunciamiento en el cual advierte que el marco macroeconómico nacional se encuentra severamente afectado por el deterioro institucional, el colapso del modelo rentista petrolero y una prolongada inestabilidad.
Según la ANCE, factores como la parálisis del sector privado, el control de cambio prolongado, la ineficiencia estatal y el financiamiento monetario del déficit fiscal despojaron al bolívar de sus funciones básicas como son reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago.
Esta situación impulsó a los ciudadanos a adoptar de forma espontánea el uso del dólar, desde 2018, para proteger sus activos, lo que consolida una dolarización de facto, que incluso fue calificada en algún momento como una “válvula de escape”.
Transitar hacia un esquema de jure implicaría la abolición definitiva de la moneda nacional y la eliminación de la facultad emisora del Banco Central de Venezuela (BCV).

Las ventajas inmediatas
Economistas como Tamara Herrera, María Antonia Moreno y Ronald Balza destacaron los beneficios de corto plazo de una dolarización oficial, durante un foro organizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB):
Freno a la hiperinflación: Al eliminar la emisión inorgánica de dinero para financiar al sector público, se cortaría de raíz la espiral inflacionaria, estabilizando los precios.
- Eliminación del riesgo cambiario: La desaparición de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo facilitaría la fijación de precios y la planificación financiera a largo plazo.
- Acceso al crédito: La reducción del riesgo inflacionario disminuiría los tipos de interés locales, abaratando el financiamiento para la inversión y el consumo.
- Recuperación del sistema bancario: El marco legal formal incentivaría el ahorro y la intermediación financiera en divisas dentro del país, además de obligar a la restitución de estadísticas macroeconómicas transparentes.

Desventajas y riesgos estructurales
Pese a los atractivos de la estabilidad inmediata, la ANCE y los especialistas señalan costos significativos a mediano y largo plazo.
- Pérdida de amortiguadores externos: El país renunciaría a la política cambiaria y monetaria para responder a choques como la caída de los precios del petróleo o contracciones del comercio global.
- Pérdida de competitividad e impacto industrial: Al no poder ajustar el tipo de cambio para compensar costos internos, la producción nacional quedaría en desventaja frente a competidores regionales.
- Asincronía con la economía de EE. UU.: La economista María Antonia Moreno advierte que las decisiones de la Reserva Federal responderán a los intereses estadounidenses. Si Estados Unidos (EE. UU.) busca petróleo barato, la política monetaria restrictiva afectará directamente a Venezuela.
- Costos de soberanía y ajuste: El BCV perdería la capacidad de actuar como prestamista de última instancia ante crisis de iliquidez bancaria. Asimismo, los choques económicos adversos solo podrían absorberse mediante la reducción del PIB, la caída de salarios o el aumento del desempleo.

Condiciones de viabilidad y la alternativa multimoneda
Para que una dolarización plena sea viable, los expertos concuerdan en que se requeriría un volumen elevado de reservas internacionales, reformas constitucionales y legales, un ajuste fiscal estricto y la creación de un fondo de reserva prudencial en divisas. Sin embargo, la dolarización no evita por sí misma la aparición de déficits fiscales ni el sobreendeudamiento.
Frente a las rigideces de la dolarización formal, economistas y la ANCE plantean la opción de un régimen multimoneda o bimonetario temporal dentro de un programa integral de reformas.
Esta alternativa permitiría avanzar en el saneamiento fiscal y recuperar la autonomía del BCV proscribiendo el financiamiento al gobierno. Asimismo, contempla un tipo de cambio único y flexible con respaldo multilateral para estabilizar los precios sin renunciar de forma irreversible a las herramientas de política económica.
De esta manera, se legalizaría la circulación del dólar mientras se crea el marco para una desdolarización gradual a medida que se restituya la confianza en el bolívar.
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