Carabobo sigue con un promedio de seis horas diarias sin electricidad y sin nuevas soluciones oficiales a la vista. Ingenieros defienden reparar las plantas existentes, como Planta Centro, cuya unidad VI podría aportar hasta 600 megavatios a partir de octubre.
Valencia. Seis horas diarias sin electricidad en la capital y suspensiones aún más prolongadas en los municipios vecinos son el saldo actual de la crisis eléctrica en Carabobo.
A pesar de los anuncios oficiales sobre la restitución del servicio en complejos como Planta Centro, la instalación de generación termoeléctrica más grande de Venezuela, ingenieros y exdirectivos del sector afirmaron a Crónica Uno que la solución pasa por rehabilitar las plantas térmicas e hidroeléctricas que hoy operan a una fracción de su capacidad, en lugar de descartar la infraestructura existente.
Las protestas en Valencia por la prolongada administración de carga eléctrica, eufemismo oficial para los racionamientos o cortes programados, se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos tres meses.
Pero ni siquiera el aumento reciente del malestar social ha logrado que la gestión pública ofrezca nuevas respuestas: el Gobierno sigue sin precisar nuevas medidas para resolver un problema que mantiene a la región con interrupciones frecuentes del servicio.
El racionamiento se prolonga en los municipios más alejados de la capital carabobeña, donde los cortes pueden repetirse a cualquier hora del día.
Esta distinción resulta relevante porque no todos los cortes responden al mismo motivo. Según la explicación ofrecida por el gobernador Rafael Lacava, una interrupción de cinco horas correspondería a la administración de carga, mientras que un corte fuera del horario previsto, de menor duración o que se prolongue más de lo establecido sería considerado una falla.

El golpe de los terremotos
El doblete sísmico del 24 de junio pasado agravó la crisis eléctrica, confirmaron los gobiernos regional y nacional al reportar la pérdida de 600 megavatios, un millón de vatios de potencia, recuperados apenas un mes antes.
Las dudas sobre la realidad eléctrica persisten, y con ellas las interrogantes de los expertos. Crónica Uno conversó con Isnaldo Jiménez, expresidente de Plantacentro, la mayor termoeléctrica del país, instalada en las costas carabobeñas, quien describió la situación del sistema eléctrico y expuso sus proyecciones sobre la recuperación de la generación.
Jiménez estuvo al frente del complejo en la década de 1980, cuando este entró en operaciones y sus cinco unidades generadoras alcanzaban unos 2000 megavatios. Esa cantidad, hoy, solventaría la crisis eléctrica de Carabobo y hasta alcanzaría para abastecer a algún estado vecino de menor demanda.
En su mejor momento, el país llegó a maniobrar con 22.000 megavatios, mientras la demanda en todo el territorio era de 9800 megavatios. Así lo recordó Jiménez, quien sitúa ese periodo a finales del siglo XX.
El experto sostuvo que los problemas del sistema eléctrico son anteriores al chavismo. A su juicio, se originaron en una percepción de suficiencia del sistema que llevó a los gobiernos a reducir la atención sobre su mantenimiento.
Ante tanta abundancia, el sistema fue desgastándose y, con la llegada del chavismo, la desinversión se exacerbó, según su interpretación, hasta contribuir a la situación actual.
Una crisis acumulada
Jiménez, con una larga trayectoria en sistemas eléctricos, aseguró que hay muchísimas propuestas sobre la mesa, aunque sobre todas tiene cuestionamientos. “Quieren renovar desde cero el sistema y eso es absurdamente costoso. Buena parte de nuestra infraestructura puede rehabilitarse por menos dinero”.
Según sus cálculos, un megavatio cuesta tres millones de dólares. Si se recupera, la cifra sería de 875 mil dólares. A partir de esta idea, Jiménez ha ideado desde hace décadas un plan con el que, al cumplirse tres años, el aparataje eléctrico del país ya proporcionaría soluciones. Sin embargo, para ello se necesita un equipo multidisciplinario.
En sus estimaciones, para ese tiempo se podrían recuperar unos 5000 megavatios. Eso es más de la mitad de lo que el país consumía en 1999. La recuperación integral tomaría siete años.
El experto considera que las termoeléctricas son una de las principales alternativas para recuperar generación. Estas son plantas que producen electricidad mediante la quema de combustibles fósiles como gas o diésel y, de acuerdo con Jiménez, la mayoría están en buen estado. El problema es que, subrayó, casi 100 % de estas no cuentan con combustible para iniciar operaciones.
Jiménez también plantea priorizar las reparaciones y señala que el costo de algunos proyectos equivaldría a hacer nuevamente el Guri, la principal central hidroeléctrica de Venezuela, situada en el estado Bolívar. “Para hacer una inversión así mejor reparar lo que tenemos y luego invertir en concluir el complejo y crear maquinaria nueva”.
Solo en esta hidroeléctrica, una instalación que genera energía al aprovechar la fuerza del agua en movimiento, dijo el ingeniero eléctrico, se puede traer aparataje de China usado en centrales como la de Tres Gargantas, el mayor complejo hidroeléctrico del mundo, para no solo repotenciar cada turbina del Guri, sino aportar 3000 megavatios más.

600 megavatios por recuperar
En cuanto a Tacoa, otra emblemática planta termoeléctrica ubicada en la costa central del país, recalcó que ahí se puede dar el ejemplo perfecto de rehabilitación. “Las instalaciones siguen estando, lo que se necesita es hacer una limpieza, hacer cambios y reactivar. Pero si lo que piensas es eliminar y empezar desde cero lo que vemos son millones y millones de dólares perdidos”.
Entre los planes de Jiménez y su concreción hay un obstáculo: el especialista aseveró que sus propuestas no han recibido respuesta del Gobierno. Aunque es el principal asesor en materia eléctrica del Colegio de Ingenieros de Carabobo, Isnaldo asegura estar vetado. Así lo ha denominado el especialista, quien afirma haber enviado múltiples ideas sin recibir respuesta.
Mientras las carpetas con folios llenos de ideas se quedan engavetadas en su residencia en Naguanagua, Jiménez cuestionó que el Gobierno reporte la recuperación de 150 megavatios de Plantacentro, pues sostiene que la capacidad recuperable es de 600 megavatios.
A pesar de las dificultades, el especialista admitió que aún le hace seguimiento a la situación del complejo eléctrico.
“Ahorita vienen 150 más y luego otros 150. Para fin de año tendremos 450 y viene otra máquina a la que ya le compraron los repuestos. En seis meses también podrás tenerla activa. En Plantacentro hay una máquina china que también la están reparando y Corpoelec la está prometiendo para octubre de este año. Ahí podríamos tener unos 1000 megavatios y con los 300 de Pedro Camejo. Ahí empiezas a ver la solución del problema. Con esa cantidad en Carabobo puedes cumplir la necesidad de la región y podríamos ayudar al occidente. Eso es lo que hay que hacer”.

La unidad que falta
Las cantidades mencionadas por Jiménez corresponden a su estimación de capacidad que podría reincorporarse al sistema y no necesariamente a generación efectiva disponible.
Con todo, una fuente de alto nivel dentro de Planta Centro confirmó varios elementos. Las seis unidades de la central están inoperativas, según esta fuente. La que estaría más cerca de proporcionar energía es la máquina número seis, cuyas obras están bastante avanzadas. Esta estaría siendo intervenida desde enero por la empresa china, CMEC.
Esta máquina debió entrar en funcionamiento en agosto, aunque el doble terremoto de junio retrasó los procesos. “Se produjeron daños en la caldera y eso modifico el cronograma”.
Si esta unidad vuelve a estar operativa, podría aportar hasta 600 megavatios al SEN y las estimaciones de la fuente fijan las fechas entre finales de septiembre y comienzos de octubre.
La máquina en cuestión, de acuerdo con la fuente, llevaba paralizada desde 2019, cuando se incendió debido a una falla de lubricación que dejó sin capacidad su turbina y generador principal.
“Durante los últimos meses se realizaron reparaciones mayores, mantenimiento de bombas, compresores, válvulas, estructuras metálicas y equipos auxiliares”.
El daño en Termocarabobo
En Termocarabobo el relato es similar. Los 600 megavatios que estaban proporcionando estabilidad al sistema se vinieron abajo. Frente a las dudas sobre las versiones oficiales, este alto ejecutivo detalló que los daños fueron ciertos. El terremoto ocasionó un colapso en los pórticos que sostienen los sistemas de salida de energía. Estas son estructuras metálicas donde se apoyan los aisladores de alta tensión.
La tardanza se debe a que las reparaciones no consisten simplemente en arreglar cables y poner en funcionamiento el sistema. Los trabajos incluyen la reconstrucción de esos pórticos, la reparación de equipos rotativos afectados y pruebas operativas antes de reincorporar las otras unidades.
La fuente reveló esas obras están próximas a concluir. A la vez, el especialista cuestiona que Delcy Rodríguez hable de 4.800 megavatios termoeléctricos. “¿Cómo se va a lograr todo eso?. Aún hay unos 4000 megavatios sin justificación”.
Carlos Muñiz, tesorero del Colegio de Ingenieros del Estado Carabobo, también plantea interrogantes sobre el comportamiento de la demanda. Una de ellas es por qué, a pesar de todo el ahorro energético que se ha hecho en Venezuela, Delcy Rodríguez sigue hablando de enormes picos de consumo.
La pregunta, expuso Muñiz, contrasta con la continuidad de la administración de carga en el estado. Todo lo contrario, este cada vez empeora.

Cortes, fallas y consumo
Mientras, desde el oficialismo se habla de fenómenos ambientales y en Carabobo de minerías ilegales de bitcoin en circuitos protegidos. Durante el primer semestre del año, el gobernador Rafael Lacava dijo en rueda de prensa que estas granjas de criptomonedas estarían detrás de los picos eléctricos en Carabobo.
Hasta la fecha solo se ha reportado el decomiso de 13 máquinas que estaban ubicadas en el municipio San Diego, para el mes de mayo. El mismo mes en el que Lacava se pronunció ante los medios por la crisis eléctrica que aún persiste.
A la par de esto, la administración de carga se intercala con fallas de cableado, transformadores y otros componentes. Lacava dio una fórmula sencilla para reconocer la una de la otra. “Si se va cinco horas es ADC, si esta ocurre fuera del horario, dura menos tiempo o excede es una falla y lo atenderemos con inmediatez. Es una prioridad”.
Los reportes de averías de hasta una semana son comunes. Así estuvo la comunidad de San Blas luego de que su transformador se dañara. Luego, el que el Gobierno le proporcionó siete días después también explotó por problemas de carga.
Este caso muestra que las interrupciones del servicio también están relacionadas con daños en equipos de distribución, además de la administración de carga. El texto no precisa el número de afectados ni la fecha de la avería, por lo que no se agregan esos datos.
La unidad VI de Planta Centro tiene prevista su entrada en operación entre finales de septiembre y comienzos de octubre. Su incorporación aportaría hasta 600 megavatios al sistema eléctrico nacional, según la fuente consultada. Con esa recuperación comenzará a medirse si disminuyen la duración y frecuencia de los cortes eléctricos en Carabobo.
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