El presidente de la Cámara Minera de Venezuela advirtió que el sector privado apenas comienza a reconstruirse tras años de inoperatividad. Sostiene que la falta de un reglamento de la Ley de Minas, el monopolio estatal y las fallas logísticas frenan el despegue de una industria que exige capital a largo plazo y garantías ambientales.

Caracas. Pese a contar con una ley aprobada en abril de este año, la minería privada en Venezuela enfrenta un escenario complejo marcado por la falta de datos sobre sus reservas, fallas logísticas y una débil proyección de inversión extranjera para los próximos años.

Luis Rojas Machado, presidente de la Cámara Minera de Venezuela (Camiven), en entrevista concedida a Crónica Uno, ofrece un balance sobre los desafíos de un sector que requiere estabilidad, reglas claras de gobernanza y capital intensivo a largo plazo para pasar del tradicional mito del “país rico en minerales” a proyectos verdaderamente viables y cuantificables.

El representante gremial expone las claves para la modernización de la industria: la reestructuración del tejido empresarial, la tecnificación del pequeño minero, el freno a los monopolios estatales y la exigencia de licencias socioambientales estrictas.

Además, aboga por reabrir los canales de diálogo directos con el Gobierno para construir una hoja de ruta transparente que devuelva la confianza a los inversionistas internacionales.

Foto: Gleybert Asencio

Balance del sector minero privado en el país

Rojas Machado señaló que el sector minero privado en el país desapareció y a partir del 3 de enero volvió a renacer.

— ¿Cuál es el diagnóstico actual de la industria minera privada y formal en Venezuela?

— Comenzamos el año con muy buen pie ante el cambio del 3 de enero, porque se planteó una posibilidad cierta de desarrollo del sector minero. En el mes de abril se promulgó la nueva Ley de Minas, un paso necesario para crear las capacidades que necesita el país para atraer inversión minera y a partir de ese momento iniciamos un proceso de reconstrucción del gremio y del sector.

En estos momentos debo confesar no hay un catastro minero público, no hay información que nos permita decir dónde y quién están haciendo cosas en la minería dentro del país, por lo tanto estamos abocados a reconstruir ese tejido empresarial que existió y que hoy en día es muy importante para el desarrollo de este sector económico.

Hoy en día estamos haciendo el cabildeo necesario para que la ley termine de establecerse a través de la publicación del reglamento, que debió salir el 8 de octubre, y todavía no ha sido publicado. Estamos en un estado de proactividad y tenemos una propuesta de lo que debería hacerse con ese reglamento, por si es una cuestión técnica, nosotros podemos ayudar.

No queremos que se repita la situación del petróleo, donde una buena ley se vio empañada por un mal reglamento y ahora hay que hacer los correctivos.

Foto: Gleybert Asencio

Condiciones fundamentales para el desarrollo

El economista de profesión sostiene que la minería tiene una necesidad de capital muy importante y de plazos, porque cualquier inversión minera supera los 10 años y necesita la estabilidad del país.

— ¿Venezuela cumple con los estándares internacionales para el desarrollo minero?

— Debemos tener claro que los recursos son finitos para la inversión y estamos compitiendo con todo el resto de los países que tienen mejores condiciones para invertir. Seguimos trabajando para crear las bases internas de gobernanza y gobernabilidad, tratamos de influir en otros para crear esas condiciones y estamos claros que el Estado es el dueño de todos los recursos y el gobierno es un socio obligado para los empresarios del sector minero.

El balance va enfocado a preparar las condiciones para atraer la inversión minera. Hemos hablado con muchos interesados, pero todavía hay que escribir una hoja de ruta clara y estamos trabajando en construirla.

— ¿Cuáles son las potencialidades reales del país en materia de minerales y metales?

— Potencial tenemos, sin embargo, hay una opacidad dentro del sector que nos impide conocer en cifras la cantidad de nuestras reservas. En los años 70 y 80 el Ministerio de Energía y Minas destinó recursos para la exploración, pero esos estudios fueron superficiales, porque identificaron recursos, pero no calcularon reservas y de allí nace ese decir del venezolano que somos ricos en minerales.

Pero esa realidad es muy distinta, porque si hay la presencia de un mineral pero no tenemos reservas, entonces es algo que no podremos explotar. Si tenemos muchos minerales, tanto metálicos como no metálicos, pero en cuantía no los conocemos y desarrollar algo que no conoces es imposible.

Se requiere hoy en día de un trabajo exploratorio que defina recursos, que defina reservas y en ese momento si podremos decir que de la potencialidad pasamos a la realidad.

— ¿Habrá inversiones en el sector minero durante el 2027?

— Nosotros aspiramos ver inversiones tempranas en sectores maduros como puede ser hierro, bauxita y carbón, también deberíamos estar viendo algunas inversiones en cemento, pero estamos en ese proceso de atracción y de crear las condiciones. Nuestra perspectiva para el 2027 todavía es muy floja porque no tenemos condiciones.

En el mundo se respetan mucho los ciclos corporativos, en estos momentos las grandes empresas están planificando su año 2027 y nosotros estamos en el proceso de que nos tomen en cuenta y el hecho que nosotros no tengamos una base legal totalmente constituida implica que no vamos a estar en la mira de esas empresas.

Hacen falta muchos millones de dólares en primer lugar para conocer la realidad del potencial minero nacional y posteriormente se necesitarán muchos más recursos para explotar esas reservas en el país, por lo tanto, debo decir que las inversiones dentro de la minería serán a mediano y largo plazo.

Foto: Gleybert Asencio

Realidad nacional y el sector minero

Venezuela actualmente tiene dificultades en servicios públicos, de salud e incluso de logística para los sectores industriales y esta situación podría repeler la cuantiosa inversión que necesita nuestra país.

— ¿Cómo la situación de servicios públicos podría limitar a la industria minera nacional?

— Hay un efecto importante, no es el primario porque esa situación la evalúas una vez estas en el terreno, sin embargo, el inversionista empieza a ver primero la ley, después va a la economía en cuanto a cargas fiscales y luego va a llegar a lo operativo. En el caso de la minería el tema eléctrico es secundario porque nosotros por lo general producimos nuestra propia energía, pero si tenemos fallas importantes en materia logística.

Nuestro esquema naviero en el país no es óptimo, la buena noticia es que durante este 2026 ya están llegando nuevamente barcos y se están recortando los tiempos de salida de la carga. Hemos mejorado pero todavía no podemos compararnos con países vecinos que reciben cargas directas, con mayores frecuencias y que tienen origenes y destinos para su intercambio comercial, por lo tanto la cadena logística hay que mejorarla.

También se debe acabar con los monopolios manejados por la Corporación Venezolana de Minería, nosotros estamos en contra que el Estado sea empresario, porque ellos deben cumplir con un rol de regulador y de promotor de la actividad minera, pero no debe ser un competidor dentro del mundo empresarial, porque no se puede ser arte y parte.

El mejor ejemplo que tenemos es Minerven, esa es la joya de la corona en oro, sin embargo, no sabemos cuánto produce, cómo se maneja y quién la maneja. Ellos llegaron a producir una tonelada de oro al mes cuando los registros de producción eran públicos, hoy en día nosotros sospechamos que podrían estar produciendo unos 500 kilos al mes, pero la capacidad es totalmente limitada y esa es una empresa del Estado.

— ¿Se puede garantizar la transparencia en el sector minero nacional?

— Nosotros presentamos una propuesta de trazabilidad de los minerales a las autoridades, creemos que el Estado a través del Sistema Integrado de Gestión para el Desarrollo Minero Ecológico (Sigdme) tiene una excelente herramienta para comenzar ese proceso, pero si lo dicen solo ellos, sin contrapeso como puede ser Camiven u otros es una palabra hasta cierto punto vacía, por eso es importante que haya un contrapeso.

Hicimos un planteamiento de hacer un esquema de trazabilidad con participación privada, nosotros en la actualidad no tenemos la capacidad para hacer eso, pero nos podemos alear con organismos internacionales que se dedican a esto como el Instituto de Transparencia Internacional de la Industria Extractiva cuya sede se encuentra en Noruega y es una ONG que promueve prácticas sanas en la industria.

— ¿En que estatus se encuentra la relación entre el sector privado de la minería y el Gobierno?

— Es un tema complicado porque el ministro actual se reúne solamente con los pequeños mineros. Las propuestas que se han enviado desde Camiven hasta los momentos no han tenido ningún tipo de respuesta y podemos decir que hay un corto circuito en las relaciones.

Nosotros estamos dispuestos a dialogar, a trabajar de la mano, porque como te dije anteriormente el Estado es el dueño de los recursos y el socio obligado del sector minero privado, pero necesitamos que el ministerio tenga un mayor compromiso con nosotros.

Todos los demás sectores se reúnen con los ministros a nosotros solo nos reciben los viceministros. Es importante señalar en este punto que nosotros no representamos a ningún partido político, nuestro partido se llama Venezuela y nuestros deber es desarrollar al país desde el punto de vista de la minería.

Nosotros somos empresarios responsables, promovemos la transparencia y la confianza, por lo tanto, mientras haya una buena relación productores, empresas y gobierno, eso permeará y nos servirá de vitrina para el exterior para que nos vean con otros ojos.

— ¿El sector privado podría mejorar la formalidad dentro de la minería en Venezuela?

— Sin duda, las medianas y grandes empresas mineras podrían absorber a muchos de estos pequeños mineros, porque ellos son una herramienta clave para el desarrollo, el problema es que mientras no existan operaciones en el país, será imposible hacerlo.

Uno de nuestros objetivos fundamentales, cuando estemos ya instalados en el país es transformar a ese minero en un recurso técnico valioso, sería como una reconversión de ese minero ilegal informal a un minero tecnificado para el desarrollo de los proyectos mineros, al que le podamos brindar estabilidad y seguridad social.

Foto: Gleybert Asencio

La seguridad dentro del sector minero

La seguridad en las zonas mineras, sobre todo en el arco minero del Orinoco es un tema bastante complicado y es un estigma con el que debe lidiar el país y las empresas que trabajan en esta zona.

— ¿De no garantizarse el orden y la seguridad en las zonas mineras es posible el desarrollo?

— Es importante entender que la minería es más que oro y diamantes, nosotros trabajamos con arena, piedras, hierro, bauxita, carbón, entre muchos otros minerales, pero cuando uno habla que pertenece al sector minero, inmediatamente te relacionan con la minería ilegal que se lleva a cabo en varias zonas del país y eso no es así.

Desde la Cámara Minera de Venezuela podemos decir que no nos interesa meternos en estos momentos en esa zona, porque la realidad es muy complicada y hay muchos sectores que promueven y se benefician de la ilegalidad. Lamentablemente se ranchificó la selva, hay una mano de obra esclava en esas zonas y cuando se tome la decisión de aplicar un plan serio de minería y sepamos lo que realmente pasa por esos lados, entonces miraremos a ver si la inversión es viable o no es viable en el arco minero.

— ¿Cuáles serían las prioridades en el desarrollo minero en Venezuela?

— Tenemos que enfocarnos en el desarrollo minero constructivo, es decir para la construcción. Tenemos que producir cemento, porque en la actualidad no lo estamos haciendo y lo poco que se produce es de baja calidad. Luego debemos seguir con el minero metalúrgico, que tiene incidencia en el constructivo porque sin cabillas no podemos hacer un edificio.

Después debemos pasar al energético, desarrollar nuestras reservas de carbón, que esas si las conocemos. En Venezuela no hay plantas de carbón, pero tenemos un cinturón carbonífero que va desde la Guajira hasta el sur del Táchira, donde tenemos carbones de distintos tipos y calidades.

Tenemos también todo el entramado de arcillas, silicatos, carbonatos y otros muchos que pudiéramos desarrollar en el país y después entonces podríamos hablar de oro, diamantes y metales preciosos, pero toda la exploración y el desarrollo lo tendremos únicamente si se garantizan las condiciones de confianza y seguridad en el país.

Foto: Gleybert Asencio

La minería es un garante del ambiente

Para el titular de Camiven la minería siempre ha sido estigmatizada como un destructor ambiental, sin embargo, en los grandes países del mundo, las transnacionales se preocupan por cuidar a la naturaleza.

— ¿Las empresas mineras son respetuosas del medio ambiente?

— Los mineros somos tremendamente ambientalistas y desde Camiven nuestra primera premisa es el ambiente, la sociedad y la gobernanza. Por esa vía nos guiamos y quien no cumpla con estos requisitos no se puede sentar a hablar con nosotros. El verdadero minero trabaja con proyectos y la mayoría de estos planes comienzan con las remediaciones ambientales y sociales.

La preocupación hoy en día de las empresas mineras es iniciar y terminar los proyectos dejando el ambiente tal cual como lo encontró y la sociedad como la encontró o mejor. Debo reconocer que la minería del pasado no era ambientalista, pero eso cambió por completo.

Hoy en día empresa minera sin licencia ambiental y social, es una entidad que no va a trabajar en este globo terráqueo.

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