El incremento del uso de la bicicleta no es solo en Venezuela. En otros países como Perú, Ecuador, Colombia y Chile este medio de transporte es uno de los más empleados durante la pandemia de la COVID-19. De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomendó su uso debido a que cumple con las normas de distancia y estimula la actividad física.

Caracas. «Nuestro cuerpo es nuestra carrocería». En eso coinciden todos los ciclistas con experiencia y novatos que, durante la cuarentena decretada tras la llegada de la COVID-19 al país, decidieron desempolvar las bicicletas que tenían en sus casas y comenzaron a usarlas como medio de transporte, e incluso para trabajar.

Tres arrollamientos, cuatro robos y un accidente por caída en una vía en mal estado. Ese es el reporte que BiciRed Venezuela tiene a escala nacional hasta este 22 de julio. Quizá hay más casos, sin embargo, por las dificultades de conexión a internet que hay en el país es difícil mantener la lista actualizada. Poco a poco están haciendo un monitoreo para presentar un informe a final de mes.

“Escuché el sonido de un carro y un golpe encima de mí”, contó la ciclista Leydi Monterola, quien tuvo un accidente el jueves 16 de julio a las 2:30 p. m. en la avenida Libertador de Caracas, sentido este. Al parecer, un carro se le atravesó a un motorizado y perdió el control hasta que afectó a la ciclista.

Leydi se dirigía a una empresa para la que trabaja haciendo delivery. “El bolso que llevaba me ayudó a que el impacto fuera menor”, afirmó. El carro se dio a la fuga, y el motorizado, aunque quiso ayudarla, en el centro de salud a donde fueron no estaban haciendo tomografías.

Andar en bicicleta se volvió común a finales de marzo cuando el país entró en cuarentena radical y la escasez de combustible obligaba a mantener los carros estacionados en casa.

Para algunos, era el momento ideal para aprender a practicar el ciclismo urbano porque las calles estaban solas. Otros consiguieron en el ciclismo una fuente de ingreso económico: desde entregas a domicilio hasta médicos que se movían en bicicleta para llegar a los centros de salud. Era una solución frente a la crisis.

Yesenia Leonor, miembro BiciRed Venezuela, precisó que los incidentes que hasta el momento se han registrado ocurrieron en Mérida, San Cristóbal y Caracas. A una señora la robaron frente al Centro Comercial Manuelita Sáenz, en Sabana Grande. Eran dos hombres y uno de ellos tenía un machete, contó.

Igualmente, los conductores responsables de los dos arrollamientos se dieron a la fuga. De los cuatro robos registrados, uno le ocurrió a un trabajador de un automercado que dejó la bicicleta estacionada, y otro robo fue cerca del parque Los Caobos, luego de que tres niños abordaron a la persona y la mandaron a bajarse. Por suerte, pudieron recuperar la bicicleta. “En uno de los casos quisieron poner la denuncia y la autoridad le dijo que no la podía atender”, contó Leonor.

Estos hechos llevan a los ciclistas a exigir la seguridad que merecen. Luis Calderón, miembro e instructor de Biciescuela Urbana, insistió en que en Venezuela faltan políticas públicas en torno a esta modalidad de transporte. Enfatizó que se debería aprovechar la pandemia para incentivar a los organismos competentes a hacer campañas de información, y, por supuesto, a dejar de tratar la bicicleta solo como una actividad deportiva o recreativa.

“Somos el único país de Latinoamérica que no tiene ciclovías decentes”, lamentó Ana Cecilia Pereira, miembro de Ser Urbano, y resaltó que las ciclovías de Caracas no están conectadas de manera eficiente y segura. A eso se le suma lo que calificó como una “impunidad muy alta en la vialidad y movilidad”, que se agudizó durante la cuarentena.

Cruces ilegales, semáforos que no funcionan o no se respetaban, velocidades muy rápidas porque las calles están solas. Todas esas violaciones a la Ley de Tránsito Terrestre se agudizaron durante los primeros días de la cuarentena. Más adelante, la instalación de puntos de control para tratar de mantener las calles vacías y evitar la comunicación entre municipios aumentó aún más el estrés en la calle.

A Ana le llamó la atención que, de otros dos ciclistas arrollados que conoce, ambos tienen experiencia en el ciclismo urbano, respetan los métodos de prevención y conocen el tráfico de Caracas. Eso es una muestra de que lo que está pasando no es porque hay más ciclistas saliendo, sino el nivel de estrés que hay en la calle, aseguró.

El Reglamento de la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre establece que las bicicletas pueden circular en todas las vías públicas y privadas destinadas al uso público permanente o casual (Art. 5), excluyendo las autopistas y vías expresas (Art. 161, num 6).

El incremento del uso de la bicicleta no es solo en Venezuela. En otros países como Perú, Ecuador, Colombia y Chile este medio de transporte es uno de los más empleados durante la pandemia de la COVID-19. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó su uso debido a que cumple con las normas de distancia y estipula la actividad física.

“Siempre que sea posible, considere andar en bicicleta o caminar: esto proporciona distancia física mientras ayuda a cumplir con el requisito mínimo para la actividad física diaria, que puede ser más difícil debido al aumento del home office y el acceso limitado al deporte y otras actividades recreativas”, informó la OMS.

A pesar de esto, en las redes sociales se vieron muchas denuncias de habitantes del estado Aragua que, desde los primeros días de julio, fueron víctimas de detenciones y retenciones de sus bicicletas por parte de las autoridades de la entidad.

Es importante destacar que, antes de la pandemia, la OMS aseguraba que los peatones, ciclistas y conductores motorizados de dos o tres ruedas se conocen como “usuarios vulnerables de la vía pública” y representan la mitad de las muertes por accidente de tránsito en todo el mundo.

Ana Cecilia Pereira, Luis Calderón y Yesenia Leonor coincidieron en las siguientes recomendaciones para los ciclistas:

El vestuario: Vestirse de colores fluorescentes o blanco para que sea visible.

La bicicleta: es importante que antes de salir se revise la presión de los cauchos, los frenos y que las guayas estén en posición correcta. Es buena idea dar una primera vuelta de reconocimiento para ver que la bicicleta esté en perfecto estado.

El canal: el ciclista debe circular por el canal más lento porque es un vehículo de movilidad suave. La posición debe ser donde van las ruedas del carro; no pegado a la acera porque eso limita su capacidad de maniobra. A veces, el canal derecho no es el más lento. Eso lo debe determinar el ciclista según la ruta que tenga.

En la noche: solo rodar si tiene luces o reflectores para que los carros lo puedan ver. Usar ropa de colores llamativos.

Si llueve: revisar que la presión de la rueda no sea la máxima, preferiblemente, debe ser intermedia para evitar que la bicicleta pueda deslizar. Lo recomendable es esperar que escampe.

Estacionarse: dejar la bicicleta solo si tiene candado y cadena para amarrarla, o en todo caso, pedirle a alguien de confianza que la cuide.

Para los novatos: aventurarse en rutas luego de las 3:00 p. m. que las calles están más solas. Consultar con movimientos de ciclistas (Biciaventura Caracas, Ciudad Ana o Ser Urbano) algunas rutas que sean seguras.

Para los conductores de carros, los ciclistas coincidieron en llamarlos a tomar conciencia, ir más lento cuando vean a un ciclista, mantener una distancia mínima de 1,50 metros de distancia, y frenar si es posible.

Foto principal: Luis Morillo | @luizmorillo15


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