Comedor La Bendición de las Tres Torres cumplió un año alimentando a más de 100 niños de bajos recursos

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Ingrid Rodríguez, directora del comedor y a quien llaman madrina muchos de los beneficiarios, dijo que no pudieron cerrar en medio de la cuarentena debido a que los alimentos que reparten muchas veces son los únicos al día que reciben los niños.

Caracas. En pandemia el trabajo altruista también se cumple. Una muestra de ello es lo que hace un puñado de madres colaboradoras en el comedor La Bendición de las Tres Torres, en donde más de 100 niños de bajos recursos económicos tienen garantizado un plato de comida al día.

Este 6 de julio, el comedor ubicado en Cochecito parroquia Coche celebró su primer aniversario. No hubo una fiesta a todo dar, no hubo bailes ni grupos musicales. El festejo se hizo cumpliendo los parámetros de seguridad para evitar la propagación del virus. Picaron una torta de zanahoria, los niños almorzaron, comieron golfeados y se olvidaron, por lo menos durante una hora, de las precariedades que viven en sus hogares.

Ingrid Rodríguez, directora del comedor y a quien llaman madrina muchos de los beneficiarios, dijo que no pudieron cerrar en medio de la cuarentena debido a que los alimentos que reparten muchas veces son los únicos que reciben los niños al día.

Ya a las 11:00 a. m. comienzan a bajar de los cerros de Cochecito y de la Panamericana, con su envase debajo del brazo para retirar la sopa, el pan y las frutas. Otras veces les dan ensalada, pasta y torta de auyama o zanahoria.

Las mamás me dicen que ahora están comiendo más verduras y proteínas desde que asisten al comedor. Tenemos niños de seis meses que ya no se enferman como antes. Estamos pendientes de sus vitaminas y de hacerles seguimiento, nos esperamos para que estén bien nutridos”.

Antes del aniversario, unos hermanitos de bajos recursos no pudieron llegar a retirar el almuerzo porque no tenían ropa, la única muda se había lavado y con la lluvia se les mojó de nuevo. Ese día no comieron. 

“Así de crítica es la situación de muchos de estos pequeños, por eso no podemos dejarlos a su suerte. Yo los ayudo con donaciones de calzados, de libros, medicinas, visito los hogares que puedo y he visto que muchos viven en condiciones de alta vulnerabilidad”.

Ahora con la pandemia, el trabajo casa por casa es difícil. “Pero intentamos llegar a algunos para llevarles alimentos”.

En el comedor cada mes les cantan cumpleaños actividad suspendida por ahora también se les refuerzan los modales a la hora de comer, se les da orientación y se escuchan sus problemas. 

Aquí se sienten queridos, consentidos, ellos rezan, se respetan y por eso vienen a costa de lo que sea a este comedor, que no es muy grande, pero es suficiente para brindar apoyo a las familias de bajos recursos”, dijo Rodríguez.

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