En las dos preguntas de la consulta popular que impulsa la AN se intentan englobar casi una decena de tópicos relevantes para la oposición, están dirigidas a un solo sector de la población y carecen de claridad, advierten sectores críticos. El comité organizador y los partidos han tomado nota y no descartan la posibilidad de enmendar si fuera necesario.

Caracas. Ante los cuestionamientos surgidos tras la publicación de las dos preguntas de la consulta popular convocada por la Asamblea Nacional (AN), respecto a qué plantean, cómo están elaboradas y a quién están dirigidas, representantes de los partidos políticos afirman estar dispuestos a escuchar sugerencias del comité organizador para mejorar, de ser necesario, su redacción y alcance.

Y es que en apenas dos preguntas, gracias a una larga y compleja redacción, se le pide al ciudadano apoyar las decisiones del gobierno interino en torno a nueve temas: mecanismos de presión interna, mecanismos de presión externa, petición de elecciones presidenciales y parlamentarias, petición de condiciones electorales, cese de la usurpación, protección del pueblo ante la crisis humanitaria y la migración forzosa, protección de los derechos humanos, y solicitud a la comunidad internacional para que desconozca dichos resultados.

En efecto, los politólogos Fernando Spiritto y la exconsultora del CNE, la abogada Eglée González-Lobato advierten que las preguntas, tal como están redactadas, carecen de neutralidad, les sobra intencionalidad y son muy excluyentes al hablarle únicamente al sector del país que apoya a Guaidó.

Por su parte, la exmagistrada Blanca Rosa Mármol, integrante del comité organizador de la consulta popular juramentado el pasado 13 de octubre por la AN, admitió que las mismas podrían y deberían revisarse con el propósito de hacerlas más concretas.

El que mucho abarca…

¿Por qué tantos temas en tan solo dos preguntas? Las diputadas Delsa Solórzano (EC) y Adriana Pichardo (VP) explicaron a Crónica.Uno que de esa manera se logró incluir todos –o casi todos– los tópicos que cada partido y sector consideró indispensable preguntarle a los venezolanos.

¿Y por qué no se hicieron varias preguntas (al menos tres), como lo había indicado el presidente del Parlamento Juan Guaidó en la rueda de prensa del 9 de septiembre? Ambas dirigentes políticas señalaron que esa decisión se tomó por consenso de los partidos, que consideraron que mientras menos preguntas sería más sencillo de digerir y comprender.

Sin embargo, con el paso de los días las críticas apuntan en dirección contraria: muchos temas concentrados en solo dos preguntas lucen más bien como una camisa de fuerza.

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Si una persona dice “sí” a un tópico general como “apoyar todos los mecanismos de presión nacional”, aún cuando la pregunta acota que deben estar dentro de la Constitución, se abre una gama amplísima de recursos con los cuales la persona que dijo “sí” podría no estar de acuerdo en su totalidad.

Lejos de ser claras y precisas

Eglée González-Lobato destaca si bien la consulta popular tiene amplia trayectoria en la sociedad venezolana y que está prevista en el artículo 70 de la Constitución, uno de los problemas que enfrenta el mecanismo es que no cuenta con un marco legal que regule la forma en la que se deben elaborar y presentar las preguntas a la población.

«Hay procesos similares que sí están regulados en las leyes como es el caso de los referendos, cuya ley señala que las preguntas deben ser claras y precisas, de manera que se puedan responder con un sí o un no”, comenta la jurista y añade: “Esto no es lo que ocurre con las preguntas de esta consulta popular”.

González-Lobato explica que ese ideal de claridad y precisión está lejos de las preguntas formuladas por la AN, que en lugar de ser neutras y claras, son vagas, intencionadas y parcializadas hacia una de las respuestas, en este caso, la opción del ‘sí’.

Agrega que una de las cosas más importantes a tener en cuenta respecto a la claridad y precisión de las preguntas es que, dependiendo de la respuesta ciudadana, se tomarán decisiones “muy importantes para la población”, por este motivo no se debe dejar sin explicar exactamente cuáles podrían ser las consecuencias de apoyar alguna de las opciones.

Las preguntas deben ser claras. Si son indeterminadas, como la primera pregunta de la consulta, que habla de estar de acuerdo con presionar para que se implementen mecanismos internacionales, habría que decir cuáles son esos mecanismos. Que no sea que el ciudadano responda y se entere después cuáles son esos mecanismos y qué se pretende hacer, cuestionó.

Intencionales y dirigidas a un sector

El politólogo Fernando Spiritto considera que la forma en la que están redactadas las preguntas refleja una clara intencionalidad de validar la estrategia del presidente encargado de la República y presidente del Parlamento, Juan Guaidó, lo que a su juicio evidencia la pérdida de capital político de la oposición y el grado de polarización política en que se encuentra el país.

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Spiritto sostiene que las preguntas que se harán durante la consulta popular se “autoresponden” y dice que esto demuestra que Guaidó “no busca generar un efecto político en el Gobierno, sino un efecto de movilización a lo interno de la oposición, es decir, activar a la gente que está desactivada”.

En su opinión, es por ello que las preguntas no están elaboradas como lo estarían si se estuviese hablando de un referendo consultivo o como aquellas tres que se presentaron en la consulta del 2017.

Lo que se busca es hablarle directamente a la oposición y no a todo el país. No se le habla al pueblo chavista, por ejemplo. Es muy inusual en este tipo de mecanismos. Guaidó le está hablando a su propia gente y eso explica por qué las preguntas son así, comentó.

Para el politólogo esta postura no es exclusiva de la oposición sino que también lo practica el gobierno de Nicolás Maduro: “Cada parte le habla a su audiencia y eso lo que implica es que estamos en un impase en el que ninguna de las partes avanza. Para que en efecto se produzca un avance se tiene que registrar un acuerdo entre los dos sectores”.

Se requiere más concreción

La exmagistrada Blanca Rosa Mármol, integrante del Comité Organizador de la Consulta Popular en representación de la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO), aclaró que las dos preguntas oficiales de la consulta fueron resultado del debate de los partidos políticos en la Asamblea Nacional. Pero aclara que varias organizaciones, entre ellas la ANCO, presentaron sus propuestas.

“Nosotros en ANCO no nos esperábamos esas preguntas porque habíamos enviado una propuesta elaborada sobre la base de un análisis riguroso y enfocadas en los objetivos de la consulta. Sin embargo, los partidos dieron sus debates que concluyeron en las preguntas ya conocidas”, indicó.

En tal sentido, admite que la redacción final de la primera pregunta es muy amplia y que es necesario hacerla más concreta: “Esas observaciones sobre las preguntas están planteadas y en el comité estamos al tanto. La ciudadanía no está satisfecha. Creo que eso debería estar sujeto a revisión”.

Aunque según lo expresado en el acuerdo parlamentario que dicta la creación del Comité Organizador, sus tareas son más operativas que políticas, Mármol piensa que la instancia podría elevar sus planteamientos a la Asamblea Nacional y a los partidos.

Nosotros como comité organizador tenemos la potestad de plantearle a la AN una reformulación de las preguntas, justificando las razones y términos por su puesto, y basándonos en las preguntas que varias organizaciones de la sociedad civil presentamos, dijo.

Con respecto a la segunda pregunta, considera que el planteamiento está formulado de manera adecuada: “Es muy difícil lograr condiciones para unas elecciones con un CNE constituido como el actual, designado por el TSJ, saltándose la Constitución, con magistrados autodesignados. Creo que allí no tenemos nada que buscar y sería ilusorio esperar que las condiciones electorales cambien con ellos allí”, dijo.

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Nada está escrito sobre piedra

La jefa de la fracción parlamentaria de Voluntad Popular, diputada Adriana Pichardo, explicó que las preguntas fueron trabajadas por los equipos políticos de las fracciones y partidos de la unidad, previo al nombramiento del comité organizador “porque había la necesidad de avanzar”.

Admitió que las preguntas pueden ser “un poco amplias” en su intento de abarcar muchos temas pero acotó: “También hay que ver la factibilidad del proceso. No puedes hacer una consulta con seis preguntas. Lo que se buscó fue resumir en una sola pregunta varios puntos, pero entiendo que tiende a ser muy general. Esa es una de las críticas que ha hecho el comité organizador”.

Consultada sobre la posibilidad de modificar las preguntas, respondió: “Sí. Absolutamente. Es parte de las tareas del comité, ver la viabilidad de esas preguntas. Claro que siempre será necesario el acuerdo político y que todos los partidos y fracciones estén conformes pero nada está escrito en piedra”.

Por su parte, la diputada Delsa Solórzano (EC), subjefa de fracción de la unidad en la Asamblea Nacional, difirió al señalar que en principio no correspondería al Comité Organizador modificar las preguntas pero se mostró abierta a escuchar propuestas.

“El mandato del comité es organizar la consulta, centrarse en lo operativo. En principio, no tienen nada que ver con lo que estamos preguntando. Sin embargo, aunque no está prevista una modificación, si el comité tiene sugerencias o propuestas, será bienvenida. Esto no está escrito sobre piedra y no creo ningún partido se vaya a oponer a una revisión”, indicó Solórzano.


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