El gobierno no solo puso a ganar a todo el mundo igual. También hizo trizas los beneficios alcanzados, como los bonos de transporte y nocturnos, y las becas de estudio. A eso se suma que las instalaciones hospitalarias dan pena, sin agua, con fallas de electricidad, sin equipos e insumos. Por eso los trabajadores mantienen activa la protesta y llaman a rechazar el nuevo salario mínimo de 150.000 bolívares, que solo alcanza para un kilo de queso, uno de carne y medio cartón de huevos.

Caracas. La lucha de los trabajadores del sector salud no se detiene. Los bajos salarios y las precarias condiciones laborales mantienen los motores de las protestas encendidas. Este viernes, los gremios de obreros y profesionales de Sunep-Sas, llamaron a rechazar el aumento salarial de 150.000 bolívares mensuales, pues consideran que –además de violar la convención colectiva– eso solo alcanza para un kilo de carne, otro de queso y medio cartón de huevos, cuando la canasta básica en estos momentos supera los 4 millones de bolívares.

La lucha que dicen tener la seguirán en la calle y en las puertas de los hospitales que –insisten– tienen un paro técnico. Francisco Méndez, secretario ejecutivo nacional del Sunep-Sas, dijo que este 25 de octubre ratificaban la posición del Comité Ejecutivo Nacional, de rechazar ese incremento que pisotea la contratación colectiva, firmada en 2013 por 13 gremios, una federación y el sindicato.

“Maduro volvió eso sal y agua. La canasta básica de alimentos amaneció en más de 4 millones de bolívares, con 150.000 es imposible cubrir lo básico. En estos momentos hay trabajadores que no tienen como llegar a los hospitales, ya hay servicios vacíos afectados por la diáspora de médicos especialistas, de enfermeras terapistas, de bioanalistas para los bancos de sangre, no hay personal en la parte técnico-asistencial y es la población venezolana la que sufre las consecuencias”, dijo Méndez.

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Recalcó que la salud está en crisis. No hay tomógrafos, máquinas para radioterapias, no hay agua y al paciente le piden de todo.

Citó el cierre del hospital de Coche que va a cumplir un año, la maternidad del Jesús Yerena de Lídice que permanece cerrada.

Por ejemplo, en el oncológico Luis Razetti de Cotiza no hay hojas para hacer los ingresos. En el Vargas piden a los pacientes las carpetas para las historias y de ahí en adelante todo lo demás, como las compresas para las curas y la solución 0.9.

Las fallas en el suministro de agua son el pan de cada día. Méndez dice que la gente tiene que llevar el agua y los guantes a los hospitales, mientras el Ejecutivo en cadena nacional habla de los nuevos CDI, muchos de los cuales están cerrados, ni para la prevención.

«Ahora nos pagan lo que quieren por las primas por hijo y de profesionalización. Nos dan 37.000 bolívares mensuales y con eso no se hace nada. Nos pisotearon la convención colectiva que fueron logros de año. Desde 2018 nos rebajaron los sueldos, y cuando protestamos lo que hacen es reprimir a los trabajadores. Además pedimos la derogación del memorando 2.792 impuesto por el Ministerio del Trabajo, que desconoce los derechos contractuales y salariales y los deja a criterio del patrono».

La realidad, comentó Méndez, hoy en día es que se está reduciendo mucho la nómina, en los hospitales de la frontera los trabajadores van dos o tres días a la semana y en Amazonas y Delta Amacuro igual. “Por eso exhortamos a las 26 seccionales que existen en el ámbito nacional a mantener la lucha y a rechazar las violaciones constantes a la convención colectiva y a la Constitución de la República”.

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