Luego de 24 horas sin notificar casos positivos, el gobierno anunció seis nuevos contagios, para un total, a siete días de declarada la epidemia, de 42 personas enfermas.

Caracas. Mañana se cumplen ocho días desde que se declaró la epidemia del coronavirus en el país. La propagación de casos era mayor que en Argentina y Brasil, tomando dos referencias latinoamericanas, hasta el día 18 de marzo, cuando la vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro dijo que en 24 horas no se habían detectado nuevos pacientes positivos al COVID-19. Bien para el país. Pero detrás de los casos de COVID-19 qué hay: ¿desinformación y falta de pruebas diagnósticas?

Los expertos se cuidan de hablar a fondo. Dicen que aún es muy temprano para hacer proyecciones sobre la epidemia, declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud, OMS, el pasado 12 de marzo de 2020.

El 13 de marzo teníamos dos casos en el país, 24 horas después ocho nuevos, el día siguiente siete, el lunes 16 hablaron de 16 nuevos pacientes. La curva venía duplicándose, pero bajó a tres casos el 17, a cero el 18 de marzo y a mitad de mañana del 19 de marzo el Gobierno informó de seis nuevos casos positivos al coronavirus. La cifra llega a 42 en siete días.

Extraoficialmente se habla de una escasez de las pruebas diagnósticas y de que solo las estaban aplicando a los hospitalizados.

La experiencia, dice Ana Carvajal, médica infectóloga, es que los casos aumentan de forma exponencial en el mundo.

El pasado 4 de marzo los médicos  Alejandro Rísquez, especialista en Pediatría y Epidemiología, y Blanca Márquez, también especialista en Epidemiología, presentaron un estudio matemático, en colaboración con el economista Nelson Croce y un grupo de estudiantes de la Escuela Luis Razetti de la Facultad de Medicina de la UCV, sobre las proyecciones de la epidemia en Venezuela, tomando como base lo que estaba ocurriendo en China.

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Muy pocos expertos han hecho públicos análisis similares, debido al poco tiempo de los casos.

Sin embargo, Rísquez y Márquez muestran un panorama probabilístico, y los datos que arrojan ponen al país en una situación de riesgo que alarma, y más cuando estamos viendo declaraciones oficiales en las que no se habla de planes concretos: 46 hospitales centinelas que no tienen dotación de insumos, muchos están sin agua y sin electricidad, de acuerdo con la más reciente encuesta de Médicos Unidos por Venezuela.

Para el 5 de marzo, los investigadores decían que la epidemia se propagaba a diario por cuatro naciones, una velocidad internacional alta. “De mantenerse esta tendencia serán reportados por lo menos 150 países para el fin de este mes de marzo”, proyección acorde con los datos que que hoy maneja la OMS.

En Venezuela, para el 5 de marzo no había caso confirmado por laboratorio clínico. Pero la epidemia estaba cerca, en Brasil y Colombia e islas del Caribe.

La OMS en sus declaraciones desde el 30 de enero ha dejado claro que los países del mundo deben prepararse para la contención y mitigación, e impedir la transmisión comunitaria con todas las medidas de rigor, todo con la finalidad de disminuir la carga brusca y la consecuente saturación de los servicios de atención al paciente y, por ende, la morbilidad y mortalidad en población de riesgo más vulnerable (mayores de 50 años con comorbilidades).

Los investigadores se adelantaron con estimaciones, a pesar de las grandes limitaciones en los datos epidemiológicos que se han podido rescatar de las evaluaciones del COVID-19, y presentaron un pronóstico para Venezuela con base en la tasa de ataque de Hubei y el resto de China por el COVID-19.

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Para la elaboración de las estimaciones a futuro se utilizan los siguientes datos básicos y cálculos estadísticos: proyecciones de población del Censo 2011, escenarios para 2020, y consideraron el saldo negativo por migración de las Naciones Unidas (Acnur), calculado en 4 millones para mediados de 2019. Entonces, la población estimada menos la población migrante da un total de 28.605.423 habitantes.

Además, tomaron en cuenta las tasas de Hubei y su población presentadas en el reporte número 44 de la OMS, que representan un área poblacional epidemiológica de alto riesgo por ser donde empezó la epidemia.

Dentro de esas premisas se multiplicaron por tres los casos confirmados tomando en cuenta el subregistro inicial, las infecciones leves y los casos que no demandaron atención médica.

Las variaciones entre la provincia de Hubei, donde inició el brote, y el resto de China son muy grandes, se calcula con base en los datos del Reporte OMS 44 que es de 341,38 x 100.000 vs. 2,87 x 100.000, es decir, alrededor de ocho a nueve veces mayor.

Rísquez y Márquez, detrás de los casos, se atrevieron a proyectar un escenario, en el caso de tener el comportamiento como el resto de China, en el que la enfermedad avanzará con un cálculo de 97.000 casos estimados y 32.000 confirmados, con tasa de morbilidad de 113 x 100.000 habitantes, y muertes de 1388 para una letalidad de 1,42 %.

En el caso de tener un comportamiento como el resto de China, avanzará con una estimación de 274 casos, tasa de ataque de 0,96 x 100.000 habitantes y la letalidad de 0,86 % con tres muertes.

“Dentro del espectro de la enfermedad COVID-2019, tenemos que los asintomáticos y las infecciones leves se estima alcanzarán la cifra de 78.123, los de moderada sintomatología 11.718 casos, mientras que los graves o SARS 4883, en el escenario más intenso como en la provincia de Hubei; siempre que las medidas de contención y mitigación sean oportunas pueden bajar a los niveles registrados fuera de la zona de ataque de Hubei como en el resto de China”.

En ese momento daban recomendaciones, como que urgía en el país hacer los preparativos y tener la disponibilidad de kits, según los niveles de atención médica y comunitaria.

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Pues bien, llegamos al día siete de la epidemia y el mandatario Nicolás Maduro hizo pública su llamada de petición de auxilio a la OMS.

A la par, su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, recibió un cargamento de ayuda proveniente de China y anunció despistajes masivos en los grupos de riesgo, plan que no fue explicado en su magnitud. Existen profundas fallas comunicaciones.

Sin embargo, el único que debe decir las estadísticas de casos y el programa de acción es el Ejecutivo. De hecho, deberían explicar el caso de Cojedes, donde hay un médico contagiado que no viajó, alertó el doctor epidemiólogo Luis Echezuría, quien apeló a la precaución y la cautela en las informaciones que se difunden de la emergencia, y en especial en estos momentos cuando circulan dos virus: influenza y coronavirus.

Entre tanto, continúan los cierres de vías y la contención de comunidades, para evitar el tránsito peatonal y vehicular. La alarma colectiva está en el ambiente. Todos andan detrás de los casos del COVID-19.


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