El economista José Guerra acudió al BCV para exigir el fin de la emisión inorgánica y la opacidad estadística. La devaluación de 450 % y la inflación de 775 % exigen frenar el deterioro del salario mediante el cumplimiento del mandato constitucional.

Caracas. El monitoreo sobre la gestión del Banco Central de Venezuela (BCV) arroja un panorama cada vez más complejo para el bolsillo ciudadano. Ante la falta de publicaciones oficiales del Producto Interno Bruto (PIB), y la aceleración de una inflación del 775 % a julio, el profesor universitario José Guerra llevó sus reclamos en una manifestación pacífica realizada este 30 de agosto, ante las puertas de la institución en Caracas.

En la protesta entregó un documento con exigencias orientadas a frenar la emisión inorgánica de dinero, estabilizar la tasa de cambio y retomar el cumplimiento del mandato constitucional de preservar el valor de la moneda.

“El BCV aplica una política errónea de devaluación sostenida de la moneda. Aclaro que no culpamos a toda la institución, sino a quienes dirigen la política monetaria del país. Han sido erráticos, una moneda no puede devaluarse 450% en un año ni generar una inflación tan alta, que terminó por liquidar el salario de los trabajadores”, argumentó.

El economista denunció además que, desde 2013, la directiva del BCV no publica los lineamientos de política monetaria. Tampoco las cifras estadísticas de la balanza de pagos, el registro contable que contabiliza las transacciones de un país con el resto del mundo, u otros indicadores esenciales para la investigación económica. Estos datos permiten medir técnicamente el flujo de capitales y el comercio exterior del país.

“El ente emisor publica las variaciones del PIB y no sus niveles reales, lo que impide calcular el PIB per cápita. Tampoco publica datos sobre remuneraciones, actividad industrial ni ventas comerciales. Esto demuestra que no saben qué hacer con nuestra moneda nacional”, afirmó.

bcv | encaje legal | control de cambio | PIB | Inflación
Foto: cortesía del BCV

Cifras ocultas desde 2013

Por otra parte, Guerra cuestionó la nueva figura cambiaria bautizada como «Euro BCV» o “euro-dólar”, calificándola de una contradicción conceptual. El punto más delicado, a su juicio, es que esta medida implica una devaluación del euro justo en un contexto de auge petrolero.

Con exportaciones que rozaron los 20.000 millones de dólares en el primer semestre del año, la lógica económica dictaría una revaluación y apreciación de la moneda, y no una devaluación que impacte directamente los salarios, al estar estos denominados y pagados en euros.

“Ahora crearon un invento denominado euro BCV o euro–dólar, lo cual es una contradicción en los términos. Lo delicado es que devalúan más el euro en medio de un boom petrolero. Las exportaciones en este primer semestre alcanzaron casi 20.000 millones de dólares; por ende, la moneda debería revaluarse y apreciarse, no devaluarse ni golpear los salarios al cobrar todo en euros”,

señaló.
Foto: Juan Carlos Salas

El economista recordó que el BCV tiene la obligación constitucional de velar por la estabilidad del valor interno y externo de la moneda nacional, un mandato que, a su juicio, debiera orientar cada decisión de política cambiaria en el país.

“Esto es fundamental para que los venezolanos tengan una moneda y un salario con valor real. También pedimos cambiar la política monetaria y estabilizar la tasa de cambio. Porque si la moneda se devalúa a diario, habrá inflación todos los días”, sostuvo.

Asimismo, exhortó al Ejecutivo nacional a suspender la emisión de dinero sin respaldo financiero, conocido técnicamente como dinero inorgánico, a través de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Freno al financiamiento inorgánico

El economista desglosó el mecanismo detrás de la presión cambiaria: Pdvsa mantiene una deuda con el BCV que supera los 3.000 millones de dólares, materializada en títulos que carecen de valor real.

El proceso funciona como un círculo vicioso. La estatal petrolera emite esa deuda, el ente emisor la absorbe y, a cambio, inyecta bolívares a la economía. Una vez que esos bolívares llegan al mercado, los ciudadanos buscan deshacerse de ellos adquiriendo divisas que el propio BCV ofrece, lo que acelera la devaluación constante de la moneda local.

“Pdvsa le debe al BCV más de 3,000 millones de dólares mediante títulos sin valor real. La estatal emite deuda, el ente emisor la adquiere e inyecta bolívares a la economía. Al salir al mercado, los ciudadanos buscan cambiarlos por divisas —que vende el propio BCV—, acelerando la devaluación constante de la moneda”, explicó.

Guerra planteó, además, la necesidad de diseñar un programa monetario claro y una política económica renovada que logre estabilizar el tipo de cambio. Esta sería una condición indispensable para recuperar la confianza en el manejo de las variables macroeconómicas del país.

“Es necesario concretar un acuerdo con los organismos financieros internacionales para obtener financiamiento, estabilizar la tasa de cambio, frenar la devaluación y, finalmente, publicar las cifras”, insistió.

Del mismo modo, lanzó un cuestionamiento directo sobre la opacidad de los datos oficiales: si la economía efectivamente está en crecimiento, no habría razón para ocultar las cifras.

inflación
Foto: Crónica Uno

El riesgo de dolarizar

En ese sentido, exigió la publicación transparente de indicadores clave como la balanza de pagos, el PIB en valores reales, las remuneraciones, la producción industrial y las ventas del comercio. Para ello, recordó, existe una institución con el mandato y la capacidad de generar y difundir esa información.

“¿Cuál es el problema de publicar las cifras si la economía está creciendo? Que publiquen la balanza de pagos, el PIB en valores reales, las remuneraciones, la producción industrial y las ventas del comercio; para eso existe la institución”,

aseveró.

El experto calificó la dolarización formal de Venezuela como un “grave error” y un “laberinto sin salida” que frenaría el crecimiento económico. “La dolarización formal de Venezuela es un grave error y un laberinto sin salida que frena el crecimiento económico. Aunque la medida detiene la inflación, provoca decrecimiento económico y la pérdida absoluta de la política monetaria nacional, la cual pasaría a manos de la Reserva Federal de los Estados Unidos”.

Advirtió que dolarizar formalmente exige canjear todos los bolívares en circulación por dólares disponibles. Tal proceso forzaría un tipo de cambio extremadamente alto y requeriría una reforma constitucional y complejos acuerdos.

Indicó que todos los esfuerzos deben enfocarse en detener la devaluación y la inflación. De esta forma se podría recuperar el poder adquisitivo y la calidad de vida de los venezolanos, sin necesidad de adoptar monedas extranjeras.

Para Guerra, el futuro del bolsillo venezolano exige recuperar la disciplina monetaria. La transparencia estadística y la estabilidad cambiaria marcarán el ritmo de la recuperación. El verdadero desafío reside en reconstruir el valor del trabajo nacional.

Lea también:

La “euroización” de los precios frena el consumo pese a la reducción de la brecha cambiaria en Caracas