El desbordamiento del río El Limón dejó 38 viviendas con pérdida total y 27 afectadas parcialmente así como 110 personas afectadas. David Guzmán y su familia lo perdieron todo. Apenas les dio tiempo de salir de la casa antes de que la corriente arrasará con todo. Otros, vecinos corrieron igual suerte.

Maracay. “Escuchamos un trueno y cuando salimos al patio, era el río que venía con fuerza. Nos subimos al techo de la casa, pero las aguas movían las paredes. Creí que moriríamos”. Aún llorosa y angustiada, Evelyn Bastidas cuenta a Crónica.Uno cómo ella y Esteban, su esposo, lograron sobrevivir a los embates del río Limón que 33 años y tres días después, se desbordaba nuevamente.

Gracias a unos arriesgados vecinos que les lanzaron algunas cuerdas, pudieron salvarse. Minutos después, parte de la casa se vino abajo.

Testimonios desoladores como el de Evelyn sobran en las comunidades de El Limón, municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua. La tarde de este miércoles 9 de septiembre, se les repitió la angustia y la zozobra que causan la furia de las aguas desbordadas del río El Limón, cuyos principales afluentes, como la cuenca de Corral de Piedra y El Manguito, contribuyeron al crecimiento del nivel de las aguas, tras las intensas lluvias que han caído en la montaña desde principios de septiembre.

El Limón
Pocos enseres se pudieron salvar. Foto: Gregoria Díaz.

Ya al mediodía del jueves, las autoridades de la región, principalmente de la zona operativa de evaluación de daños y análisis de necesidades (Zoedan) Aragua, emitían un reporte preliminar sobre los percances que causó el desbordamiento del río.

Afectaciones

Viviendas afectadas con pérdida total: 38
Familias afectadas: 69
Personas afectadas: 177
Viviendas afectadas parcialmente: 27
Familias afectadas: 33
Personas afectadas: 110
Locales comerciales afectados hasta el momento: 6
Vehículos afectados: 16
Personas lesionadas: 3
Personas evacuadas: 600
Pasarelas destruidas: 3
Puentes obstruidos: 3
Estructuras comunales afectadas: 1
Iglesias afectadas: 1
Centro asistencial parcialmente afectado (CAT)

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Mientras tanto, un amplio despliegue de maquinaria y personal de distintos organismos de la región se mantienen en labores de limpieza de escombros, principalmente en la avenida Universidad, cuyo paso a la altura de Los Rauseos, está totalmente tapiado por lodo e inmensas rocas que impiden el paso hacia Ocumare de la Costa.

Cuadrillas integradas por mujeres, jóvenes y milicianos, intentan remover el lodo con picos y palas, bajo un inclemente sol y un calor abrasador.

Hacia el sector Arias Blanco, uno de los más afectados, los propios vecinos comenzaron a remover la misma noche, materia vegetal y barro que tapió varias casas, como la de David Guzmán.

Lo perdimos todo. Apenas nos dio tiempo de tomar algunas cosas personales y salir. Ese ruido que hacía el río me era familiar. Ya esto lo viví hace 33 años cuando todavía era un niño, contó entristecido a través de una llamada telefónica que accedió a atender en medio de la tragedia que es perder la casa dos veces.

Como Guzmán, hay muchos damnificados que perdieron todo. Comerciantes que aún contemplan como las mercancías quedaron enlodadas y sus negocios llenos de rocas y troncos. O como un dueño de un taller mecánico, a quien las aguas le arrastraron seis vehículos propiedad de unos clientes.

Los trabajos de remoción parecen interminables. Es demasiado el sedimento que se acumuló en casas y locales comerciales. Se avizoran más días de trabajo para normalizar, por lo menos, la vialidad principal a la altura del sector Los Capuchinos.

Allí, la planta baja de una vivienda multifamiliar quedó totalmente tapiada. Carlos Velázquez, junto con su esposa y tres hijos, pasaron la noche en el tercer piso. Abajo quedaron tres vehículos, una motocicleta, una lavadora y un sofá sepultados.

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Del otro lado del cauce que se hizo por la fuerza de las aguas, un camión cava estaba enterrado a mitad de la vía principal, justo en frente de Los Rauseos.

Su dueño, Jesús Bracamonte, narró a medias porque el llanto le quiebra la voz. Está vivo de milagro. Circulaba hacia Maracay cuando vio por el retrovisor la inmensa corriente de agua que lo alcanzaría. Así que decidió detenerse y bajarse del camión para salvarse.

Ese vehículo, ahora enterrado entre piedras, palos y el asfalto, es el único patrimonio que tenía para sustentar a una esposa y cinco hijos.

El Limón
Jesús Bracamonte perdió el sustento de su familia. Foto: Gregoria Díaz.

Los vecinos claman por agua para tomar. De hecho reprochaban que hasta el mediodía, solo habían recibido apoyo en alimentos y agua potable por parte de algunos vecinos.

Hacia la zona de mayor daño, solo permiten el ingreso de vehículos oficiales último modelo que llegan en caravana, mientras funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana se mantienen a la sombra de algún árbol esperando que aparezca alguna autoridad.

En efecto, el gobernador Marco Torres llegó a Los Rauseos. Algunos presentes decían que estaba acompañado del comandante estratégico operacional de la FAN, almirante Remigio Ceballos y el ministro de Relaciones Interiores, Néstor Reverol.

Vienen a tomarse fotos y uno se queda aquí en esta calamidad, gritó una señora a la comitiva que partió rápido del lugar.

Mientras tanto, los propios afectados siguen sacando barro y piedras de lo que quedó de sus hogares, al menos lo que las aguas no pudieron derribar totalmente.

Cansados, hambrientos y somnolientos, ruegan que pare de llover. Saben que por las inmensas montañas del Henri Pittier sigue corriendo el agua que ha caído en los últimos días. Temen que la historia se repita sin aviso ni lluvia y con un cielo despejado como el de este miércoles, que no advertía tempestad ni tragedia.

Mensaje divino

El Santo Sepulcro que reposaba en la Capilla Santa Cruz, en El Limón, quedó intacto y así lo sacaron los vecinos devotos en medio de escombros y lodo.

Las enfurecidas aguas, que traían árboles y rocas, llegaron por el lado izquierdo de la capilla y como si se tratara de un milagro o un mensaje divino, el río El Limón cambió su cauce.

En medio de la angustia, la gente no olvidó que la fe profesada al Santo Sepulcro podía ayudarlos a hacer más ligera la pena de la tragedia. En hombros lo sacaron y en un muro que las aguas ya dejaban ver, lo colocaron junto con otras imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, de la Virgen y de San José.


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