Comunidades de la capital del estado Zulia esperan que Hidrolago cumpla con el cronograma de bombeo de agua. Los vecinos reclaman que pagan por un servicio que no funciona.
Maracaibo. Hace 21 días que a Ninoska Prieto no le llega el servicio de agua por tubería en su casa ubicada en el sector Canchancha, al norte de Maracaibo. Dice que está desesperada porque en todo ese tiempo ha gastado más de 30 dólares comprando pipas a los camiones cisternas.
“Yo no me gano 30 dólares dando clases ni remotamente, pero uno tiene que brincar, saltar y hacer como todos los animales para poder subsistir. Una pipa de agua me cuesta un dólar en efectivo, si es por transferencia te quieren cobrar hasta 70 bolívares. Entonces he tenido que pedir cobres prestados para comprar agua y además, pagar por un servicio que no llega”, reniega la maestra de primaria.
Ninoska vive en una de las zonas afectadas por las fallas en el bombeo de agua a los que se le suman: San Jacinto, Mara Norte, La Pícola, La Guaireña, El Cují, El Naranjal, entre otros.

Los vecinos de San Jacinto informaron que han regresado al viejo esquema.
“El servicio mostró una leve mejoría hasta principios de diciembre de 2024, pero ya para finalizar el año los retrasos en la activación del bombeo a la zona recrudecieron. Regularmente teníamos agua tres veces al mes, ahora quizá cuando”, dijo Antonio Burgos, habitante del sector.
A punta de botellones
Los ancianos y personas con discapacidad hacen maromas para pagar por un poco de agua.
En la casa de María Urdaneta, en el sector El Naranjal, se mantiene a punta de botellones porque hace más de cuatro meses que el tanque que tenían se dañó y no han tenido para repararlo o comprar uno nuevo.
“Yo tengo 76 años, vivo sola con mi esposo de 80 años. A nosotros solo nos llega la pensión, con esa miseria tenemos que comer, comprar medicinas y comprar agua. Aquí tenemos 22 días sin agua. Lo que hacemos es comprar botellones a 35 bolívares cada uno con delivery incluido porque no podemos levantar peso, esto no lo aguanta nadie”, soltó la mujer.
María y su esposo necesitan comprar al menos tres botellones diarios para su aseo personal, cocinar y tomar. En lo que va de mes han gastado alrededor de 3000 bolívares en agua embotellada. Mientras que la factura de Hidrolago sigue llegando por 150 bolívares mensuales.

Mafias del agua
En el sector Fuerzas Armadas, los vecinos denunciaron que los dueños de los camiones cisternas cierran las válvulas con una llave maestra para que no llegue el servicio a las comunidades y así ellos poder comercializar el agua.
“Todos saben, incluso Hidrolago, que aquí lo que hay es una mafia, porque al haber servicio con regularidad la gente almacena agua suficiente y no le compra a los camiones. Con esa situación nadie hace nada, además de que el servicio de por si es malo, ahora hay que calarse a esta gente haciendo de las suyas”, dijo una vecina que prefirió el anonimato.
Hasta el momento se desconoce la razón de la suspensión del servicio para la zona norte de la ciudad. Sin embargo, hay otros sectores del oeste y del municipio San Francisco que se sumaron a las quejas ante las constantes fallas.

“Aquí hay que luchar cuando llega agua una vez al mes, hay que meter un chupacabras en la tubería, conectar la bomba y pedirle mucho a Dios para poder tener un poquito de agua. Prácticamente a nosotros se nos va el sueldo comprando agua a los camiones porque de esta zona no se acuerda”, dijo Belkis Urdaneta del sector Alberto Carnevali, al oeste de la ciudad.
De manera extraoficial se conoció que esta semana la hidrológica podría restablecer el servicio con lapso de bombeo de 48 horas, debido a fugas en la represa Tulé donde Hidrolago comenzará reparaciones este fin de semana.
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