Si bien no hay una epidemia, ganaderos de zonas llaneras explicaron que hay un brote constante de la enfermedad. Las pérdidas para los productores son millonarias y el Estado no garantiza desde hace una década campañas para erradicarla. La presencia del virus que causa esta enfermedad es un obstáculo para la exportación del ganado hacia el Caribe.

San Cristóbal. Rezagado se va quedando el país en la lucha contra la fiebre aftosa y demás enfermedades en el ganado vacuno. Y es que la poca producción de vacunas en Venezuela ha mermado la posibilidad de hacer que los ganaderos de la zona llanera inmunicen a sus animales ante esta y otras patologías.

En Venezuela, son dos los períodos para la aplicación de las vacunas contra la aftosa. El primero va desde el 15 de abril al 15 de junio, mientras que el segundo lapso es del 15 de octubre al 15 de diciembre. Este año, el primer período de vacunación se alargó hasta el 31 de julio, porque el ganado no estaba en condiciones de soportar la vacuna, dada la fuerte sequía que azotó la región de los llanos.

Mantener la inmunización es fundamental debido a la gran capacidad de reproducirse de esta enfermedad en los animales con pezuñas.

Sin embargo, hay una serie de inconvenientes que impiden que este proceso se ejecute a cabalidad. La fiebre aftosa se caracteriza por producir llagas en pezuñas, boca y lengua de los rumiantes, es muy contagiosa entre el ganado vacuno. Estas aftas, como se les llama, producen mucho dolor, lo que impide que el animal se desplace y coma, causa desnutrición, pérdida de peso, poca producción de leche y la muerte, en casos más severos, lo que incide en pérdidas millonarias para el productor.

Sin financiamiento
José Ruiz, productor ganadero del estado Portuguesa, aseguró que el Estado nunca ha financiado vacunas contra la fiebre aftosa en Venezuela, por el contrario, son los ganaderos quienes adquieren los frascos para inmunizar sus reses.

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“Hay fechas en las que se pone complicado esto. La gente especula con los precios. Yo la compré a 29 dólares el frasco para 50 animales. Hay quienes lo venden a 31 dólares”, señaló.

Explicó que no solo es la vacuna contra la aftosa, sino también contra la rabia paralítica, que se debe colocar religiosamente en el ganado. Si bien se consigue, su costo aproximado es de 16 dólares el frasco de 50 dosis.

Indicó que por cada 50 animales se gastan solo en los frascos de vacunas unos 45 dólares, en lo que a las obligatorias se refiere: fiebre aftosa y la rabia, por cada ciclo de inmunización, dos veces al año. Esto hay que multiplicarlo por las cabezas de ganado y además sumarle los insumos necesarios para la aplicación de las dosis.

Pese a la facilidad que hay en el mercado colombiano para adquirir las vacunas, el sector ganadero se ve atado de manos, pues no están certificadas las vacunas por el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral, Insai, lo que obliga al productor a adquirirlas en agropecuarias nacionales.

Nosotros no vamos a buscar esas vacunas a Colombia, sino las reproductivas. Para que el gobierno nos pueda certificar los períodos en el año, deben ser vacunas certificadas en Venezuela”, añadió.

Señaló que, si bien la fiebre aftosa no representa ningún riesgo para la salud del ser humano, sí lo es económicamente para el productor, porque puede perder rebaños enteros si no controla la enfermedad.

“El ganado se pone flaco y toca sacrificarlo antes de que se ponga más flaco, pero no hay un estudio que certifique que la enfermedad se transmita a un ser humano. La pérdida es para el campo venezolano”, indicó.

Sin estadísticas
El productor ganadero Manuel Ciprian, de la Asociación de Ganaderos del estado Barinas, Asobarinas, manifestó que, si bien esa entidad ocupa el segundo lugar en materia de cabezas de ganado, actualmente no se cuenta con una cifra precisa sobre la cantidad que existe, pues ya esas cuentas no las llevan los organismos correspondientes.

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Ciprian, exdirectivo de Fedenaga, explicó que la última vez que el Ministerio de Agricultura y Tierras, en 2003, contabilizó las reses, en la entidad llanera había cerca de 1,9 millones. Era el municipio Pedraza el que ocupaba el primer lugar, con unas 400.000 reses.

Relató que desde 2007 el MAT no ha publicado más anuarios, los cuales incluían la data de las cabezas de ganado de todo el país, para lo que, por varios días, tanto el gremio ganadero como el gobierno se reunían para sincerar los números.

Recordó que a comienzos de 2000 hubo un excelente trabajo para erradicar la fiebre aftosa en el país, con el que se logró cubrir más de 90 % del ganado nacional. Sin embargo, en 2003 hubo un repunte de la enfermedad cuando se conocieron unos 67 casos documentados.

Para 2004 empezó una campaña de erradicación de la fiebre aftosa en el país y se logró controlar la enfermedad. Sin embargo, a medida que pasaron los años, ya estas campañas fueron mermando en su efectividad. Ciprian indicó que, en 2012, el gobierno regaló vacunas a campesinos y pequeños productores, pero no a grandes productores.

En materia de contagios de ganado y predios, comentó que no hay números desde 2013, pues desde 2014 hay un “copie y pegue” por parte de las autoridades.

No es posible que sean los mismos números todos los años. Es imposible”, dijo.

Destacó que los costos son los que inciden en la aplicación de las inmunizaciones, al igual que la facilidad de acceder a ellas. Agregó que las vacunas contra la estomatitis y la rabia son las más caras, mientras que las de la brucelosis son escasas.

Indicó que las vacunas que se aplicaban a los animales contra la encefalitis equina vienen de Colombia, lo que complica el panorama, pues la frontera con ese país se encuentra cerrada por la pandemia de la COVID-19. Y denunció que en los estados fronterizos es una práctica común el contrabando de vacunas, dada la cercanía con Colombia. Sin embargo, en la zona del llano es más difícil, por lo que deben adquirirlas a través de los laboratorios venezolanos.

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Este ganadero afirmó que no hay epidemia de aftosa en el país, pero que el brote es latente. Por ello, se ha generado un bloqueo a la exportación de reses a otros países, debido el alto nivel de contagio.

Vale acotar que este veto data de 1950 cuando se detectó el primer brote de fiebre aftosa en Venezuela, por lo que prácticamente no han podido disfrutar las mieles de exportar sus productos bovinos a otras tierras.

De acuerdo con la opinión de Ciprian, Venezuela, por su ubicación geográfica, podría vender reses a naciones del Caribe, pero la presencia del virus que provoca la fiebre aftosa en el país impide que se exporte ganado.

De acuerdo con la organización Mundial de Sanidad Animal, Venezuela es el único país de América con fiebre aftosa.

fiebre aftosa

Aseguró que en el país actualmente 30 % del rebaño tiene cobertura contra la aftosa y otras enfermedades.

Riesgo de contagio
Por otra parte, Andrés Hoyos, del Comité Interdepartamental de Ganaderos del Norte de Santander, agregó que hace una década ambos países mantenían planes conjuntos de vacunación para combatir la fiebre aftosa.

Sin embargo, el gobierno venezolano dejó de inmunizar sus rebaños, lo que aceleró la propagación de la enfermedad.

Explicó que más de 300 reses ingresan a Colombia de contrabando, lo que les genera mucha preocupación, pues “el riesgo sanitario es grande”. De estos, 70 % no está vacunado.

Espera que ambos gobiernos, el colombiano y el venezolano, apliquen políticas que favorezcan a los productores a fin de que se cumplan las normas sanitarias en los animales.


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