De una lista de 100 personas con algún tipo de discapacidad, desde septiembre atienden a 21, muchos menores de 29 años, gracias a un proyecto que desarrolla la congregación de padres llamados Salvatorianos.

Caracas. Hay muchos límites que invisibilizan la discapacidad. Las barreras están en el Metro, en los comercios, en el transporte público, en las instituciones del Estado, las privadas, en las entidades financieras, en los hospitales. La infraestructura de la ciudad crece y en nada favorece a una persona con movilidad reducida o a otra que tenga dificultad visual. Incluso con la COVID-19, a casi nueve meses de su llegada al país, no se han hecho campañas preventivas en lengua de señas para los que tienen disminución auditiva.

Pero no todo debe quedarse en la queja y en las cifras rojas. Si bien es cierto que hay un contexto en el que el Estado como garante de los derechos básicos tiene responsabilidad en su cumplimiento, no todos se sientan a esperar.

Hay un proyecto de inclusión que inició formalmente en septiembre pasado (aunque estaba en maqueta desde hace un año) dirigido a este grupo vulnerable.

Se aplica en el barrio El Amparo de Catia, parroquia Sucre del municipio Libertador y, según Paola Santaella, coordinadora, surgió precisamente porque la necesidad y la falta de atención era visible en la comunidad. “Muchas personas con problemas motores, visuales, con reducción de su capacidad intelectual, principalmente en individuos muy jóvenes”.

El precursor del programa, el padre Luis Domínguez de la Sociedad del Divino Salvatore —una congregación de los padres llamados Salvatorianos— había observado que a la iglesia llegaban muchas personas con discapacidad. “Y eso lo motivó a impulsar esta iniciativa que financia la Embajada de Francia, luego de que ganáramos un concurso de inclusión social”.

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Lograron censar a 100 personas con discapacidad intelectual, visual, con baja talla y con problemas auditivos.

  • De esos ya están dando asistencia a 21. Son evaluados por psicólogos, fisioterapeutas terapistas del lenguaje y están recibiendo atención médica oncológica.
  • Tienen a unos con tumores que les están afectando la vista. El promedio del grupo es de 6 a 29 años de edad. Los reciben de 8:00 a. m. a 12:00 m.
  • No reciben apoyo del Estado, pues ni siquiera están carnetizados por el Conapdis. Por eso esperan insertarlos en el campo educativo y laboral.
En el contexto

Este 3 de diciembre se celebra el Día Mundial de las Personas con Discapacidad. Actualmente, no se conoce la cifra oficial de cuántos son en el país. En 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que había 4,5 millones de ciudadanos con algún tipo de discapacidad.

discapacidad motora
El Estado invisibiliza la discapacidad Foto: Leomara Cárdenas.

En 2011 el Censo de Población publicó que había 1.454.800 personas con discapacidad en Venezuela. 10 años después, cabe la pregunta ¿habrá una variación significativa en esa estadística?

Pues bien, ni el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis) ni la Misión José Gregorio Hernández (creada en 2008), que tienen como finalidad coadyuvar en la atención integral de las personas con discapacidad, manejan una data pública y actualizada, lo que invisibiliza a la población con alguna discapacidad.

El 5 de enero de 2007 se promulgó la reforma de la Ley para personas con discapacidad.  No obstante, ninguna de sus disposiciones se ha cumplido, lo que ha redundado en el deterioro sostenido de la calidad de vida de esta población, doblemente afectada durante la pandemia.


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