Cada peñero necesita tres bidones para salir a pescar en altamar, con este escenario algunos pescadores se atreven a ir remando, otros pescan en la orilla, juegan truco o descansan en sus botes a la espera de más gasolina para cumplir con sus labores.

Caracas. Sin gasolina y sin gas, así es la rutina de los pescadores de Catia La Mar. A pesar de ser surtidos una vez por semana con seis bidones de gasolina por parte de Minpesca y la Guardia Nacional, esto no es suficiente para las 24 lanchas activas de las 50 que trabajan en el muelle del Consejo de Pescadores de Playa Verde. Vivir en un país petrolero dejó de ser una ventaja para ellos, pues a estas alturas deben cocinar a leña porque los camiones de gas nunca más volvieron a la zona.

Cada peñero necesita tres bidones para salir a pescar en altamar, con este escenario algunos pescadores se atreven a ir remando, otros pescan en la orilla, juegan truco o descansan en sus botes a la espera de más gasolina para cumplir con sus labores.

Cocinar a leña no es una molestia. A modo de broma señalan su reserva de «bombonas»: una torre de ramas secas que tienen guardadas para cocinar a diario.

playa verde
Foto: Luis Morillo

Con más tiempo libre de lo normal José Leandro se dedica a reparar su red de pesca:

Esto es artesanía se hace desde hace mucho tiempo y nosotros lo seguimos haciendo, yo tengo 47 años viviendo de la pesca y lo seguiré haciendo», sostiene José.

 

En el puerto muchos puestos de trabajo quedan anclados y varados, la situación de los pescadores en playa Verde se extiende por toda la costa de Venezuela, la agudización de la distribución del combustible es el punto de quiebre para esta población que vive del mar.


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