Con un giro estratégico y acuerdos con empresas estadounidenses, Venezuela busca modernizar su infraestructura, para lo que ofrece un esquema fiscal preferencial. Para EE. UU., el principal promotor de esta apuesta, el objetivo es claro: alcanzar 1,8 millones de barriles diarios de petróleo en tres años.
Caracas. El Palacio de Miraflores recibió este miércoles, 2 de septiembre, al secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, en un encuentro oficial con la encargada del Ejecutivo, Delcy Rodríguez, orientado a ratificar el acuerdo petrolero más relevante de los últimos años.
El compromiso conjunto proyecta un incremento de 50 % en la extracción de crudo venezolano para 2027, apalancado en la inversión de empresas multinacionales y nuevas condiciones jurídicas en el marco del reimpulso del principal motor económico del país.
Durante este despliegue diplomático, que representa la segunda visita del funcionario norteamericano a Caracas en lo que va de año, Wright le aseguró a Rodríguez, quien asumió el liderazgo político tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas militares estadounidenses, que gracias a las alianzas con empresas estadounidenses como Chevron, el bombeo de petróleo venezolano se ubicaría en 1,8 millones de barriles diarios (bpd).
Esta proyección, clave para la estabilidad energética regional, se enmarca en la unidad estándar de medida que equivale a casi 159 litros por barril. La meta refleja el optimismo de Washington respecto a la recuperación productiva del país, siempre que se mantengan los acuerdos bilaterales y la cooperación técnica con firmas extranjeras.
Wright proyectó además que para finales de esta década el país superará los 2 millones de bpd. La cifra contrasta con los máximos históricos de la industria, que superaron los 3,75 millones en la década de 1970, previo a la nacionalización del petróleo, proceso mediante el cual el Estado asumió el control directo de la industria en 1976, y los 3,5 millones alcanzados durante la apertura petrolera entre 1997 y 1998.
A pesar de este optimismo, analistas e ingenieros del sector advierten que la infraestructura petrolera actual requiere inversiones cuantiosas en reparación y mantenimiento antes de poder alcanzar esas metas de extracción de manera sostenible.

Alianzas con capital extranjero
Desde el Palacio de Miraflores, Delcy Rodríguez anunció la firma de una serie de instrumentos bilaterales con compañías energéticas estadounidenses. A estas se sumó la multinacional italiana ENI para la exploración y explotación de petróleo y gas.
Entre los convenios destaca un acuerdo integral para el pago de bonos entre el Ministerio de Hidrocarburos y Chevron Carabobo Holdings, por concepto de acceso a las reservas de las áreas delimitadas de la empresa mixta Petroindependencia. Este pacto regulariza los pagos pendientes y desbloquea nuevas inversiones en la faja.
Asimismo, se refrendó la conformidad de las enmiendas en los contratos de conversión de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia, alianzas estratégicas constituidas entre el capital público y el privado, adaptándolos a los términos de la nueva Ley de Hidrocarburos aprobada el 28 de julio pasado, así como la actualización de sus planes de negocios bajo el nuevo marco fiscal, el esquema normativo que regula los impuestos y regalías del sector.
Dicha legislación eliminó el monopolio que mantenía la estatal sobre la comercialización y producción. El cambio permite por primera vez mayor control operativo al capital privado para brindar garantías jurídicas e incentivar el retorno de las multinacionales.
También se suscribió el acuerdo de transición del Bloque Junín V, una zona geográfica delimitada en la Faja Petrolífera del Orinoco rica en crudo pesado y extrapesado, entre la empresa ENI, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Corporación Venezolana del Petróleo.
La estadounidense Aspect Energy también concretó alianzas operativas en el país. “Vamos a desarrollar una serie de campos en los próximos años. Queremos que nuestra presencia se sienta en el sitio, en el cuidado del ambiente y en las comunidades vecinas”, señaló Alex Cranberg, director ejecutivo de la firma.
Por su parte, Pdvsa firmó un contrato de participación productiva para el bloque oriental Budare-Elotes con la empresa Primavera. Así, Pdvsa consolida su estrategia de asociarse con firmas privadas para reactivar campos maduros y verdes.

Chevron duplica su capital
En paralelo a los actos en Caracas, Chevron anunció una inversión superior a los 7000 millones de dólares. El desembolso se ejecutará a través de sus empresas conjuntas en Venezuela. De esta forma, el objetivo es duplicar su extracción hasta alcanzar unos 600.000 bpd en los próximos cinco años.
“La historia de Chevron en Venezuela abarca más de un siglo. Nuestra posición ampliada refleja la confianza en el potencial de recursos del país y su capacidad para competir por inversiones dentro de nuestra cartera durante décadas”, afirmó el presidente ejecutivo de la petrolera, Mike Wirth.
La compañía detalló que los nuevos términos ofrecen mejores condiciones fiscales, comerciales y legales para resguardar el capital invertido a largo plazo. Todo con la previsión de mantener costos totales de producción inferiores a los 20 dólares por barril, la cifra total desembolsada para extraer y procesar cada barril hasta su venta.
De acuerdo con reportes de la agencia Reuters, la mayoría de los pactos corresponden a extensiones de proyectos negociados tras la reforma petrolera integral aprobada en enero pasado. Las extensiones reflejan la confianza de los inversionistas tras los cambios normativos.

Seguridad jurídica e incentivos
El presidente de Pdvsa, Héctor Obregón, sostuvo que los cambios estructurales en el sector hidrocarburos han permitido atraer capital privado mediante condiciones claras de seguridad jurídica. Esto en alusión a la reciente reforma del marco legal de protección que brinda estabilidad y certeza a los inversionistas extranjeros.
Estas reformas se producen en medio de un proceso de reestructuración interna del sector tras los esquemas de saneamiento institucional activados contra la corrupción en la industria. Algunos gremios observan con recelo si estos ajustes tendrán efecto real.
“Chevron firmó como empresa mixta incorporando a Petroindependencia y los campos Carabobo I y II. Esto permitirá elevar la producción conjunta de 250.000 a 420.000 barriles diarios en una primera etapa, con la meta de superar los 700.000 barriles en una segunda fase proyectada a 10 años”,
explicó el funcionario.

Como parte de los convenios, Pdvsa suscribió una alianza estratégica con la empresa estadounidense GE Vernova. El pacto abre el camino a la recuperación de la infraestructura eléctrica de la industria petrolera.
El documento fue rubricado por el presidente de GE Vernova Venezuela, Carlos Mousadi, y el vicepresidente ejecutivo de Pdvsa, Jovanny Martínez, en presencia de Delcy Rodríguez y Chris Wright. La alianza público-privada busca garantizar estabilidad en el sistema interconectado nacional.
Asimismo, GE Vernova firmó un acuerdo con la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), la empresa estatal encargada del suministro y distribución de energía en todo el país, para el desarrollo de proyectos destinados al fortalecimiento del sistema eléctrico nacional.
El reinicio de las alianzas operativas marca el comienzo de una etapa decisiva para la industria nacional. Las garantías fiscales otorgadas buscan asegurar el flujo continuo de capital extranjero a largo plazo. Para inversionistas y críticos, la capacidad real de recuperación técnica determinará el éxito final de esta hoja de ruta conjunta.
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