El médico internista y epidemiólogo Esteven Silva dijo que de las muestras sospechosas la mayoría es de trabajadores de la salud. En el hospital periférico de Lídice, en la reja que da acceso a la emergencia, hay funcionarios de ejército, milicia, FAES, bomberos, seguridad civil.

Caracas. En el hospital periférico de Lídice, uno de los 46 centros centinelas escogidos por el Ejecutivo para atender casos de COVID-19, desde que se inició la cuarentena, el pasado 16 de marzo, han recibido 450 personas con afecciones respiratorias, 45 tienen alerta de sospecha, y solo este viernes tenían a tres pacientes en revisión. El médico internista y epidemiólogo Esteven Silva dijo que entre las muestras sospechosas la mayoría es de trabajadores de la salud.

Funcionarios de ejército, milicia, FAES, bomberos, seguridad civil, todos están parados en la reja que da acceso a la emergencia del periférico.

Los tapabocas en los rostros de los funcionarios sugieren que el cerco es por los casos de coronavirus que desde que se declaró la epidemia en el país están siendo atendidos ahí.

muestras sospechosas
Foto: Gleybert Asencio

Y es así. En este puesto centinela ya está desplegada una carpa militar, que es la primera barrera de seguridad para atender a los pacientes.

No es grande, ya con ocho personas en su interior se siente el vaporón. Sin embargo, hay tres escritorios pequeños y dos bancos para los pacientes con muestras sospechosas.

Dos ventiladores intentaban soplar aire fresco en el interior de la lona, mientras que, en no menos de 10 minutos, llegaron tres personas con sus mascarillas. Dos jóvenes y una señora mayor.

“Aquí lo que hacemos es el primer contacto médico, las cuatro preguntas básicas: tos, dificultad para respirar, si tuvo contacto con alguien que viajó al exterior y tiempo con los síntomas. Si no califica como sospecha, lo mandamos a su casa con un tratamiento e igual con la indicación de cuarentena”, dijo Davis Chuyen, médico de la emergencia.

La mayoría de los que están en este puesto de triaje son estudiantes de pregrado de Medicina de la Universidad Rómulo Gallegos. Ninguno puede tocar al paciente, debe guardar el metro de distancia y frecuentemente hacer el lavado de manos.

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Desde que se declaró la epidemia, indicó Chuyen, han recibido cerca de 450 personas con afecciones respiratorias. 45 entraron en muestras sospechosas.

Este viernes, el doctor Silva, que estaba en el “segundo anillo de seguridad”, área que se habilitó en la maternidad del periférico Jesús Yerena, salió con su traje quirúrgico en el momento en el que sacaban las muestras de la mañana directo al Instituto Nacional de Higiene (INH) y declaró que no a todos los pacientes se les hace el cultivo de secreción nasofaringea.

“Se descarta primero con laboratorios y rayos X y si los resultados muestran irregularidad es candidato para la toma de la muestra, pues se supone además que el triaje, con las preguntas de despistaje, insinuó la sospecha”, explicó

Foto: Gleybert Asencio

“Ahora, dependiendo del cuadro clínico de la persona, se ingresa o se manda con tratamiento ambulatorio, como puede ser alguien que no haya viajado, pero tuvo contacto con alguien que llegó del exterior y no tiene síntomas. Se pone en cuarentena, mientras llega el resultado del INH. Si da positivo se hace el cerco con los familiares”, indicó.

Para este viernes tenían en el área de aislamientos tres casos. Son pacientes jóvenes, aunque Silva acotó que esa información no la podía suministrar: “Muchas veces son trabajadores de la salud, médicos de otros hospitales, bomberos, personal del Siamu, que tuvieron contacto con pacientes y comienzan a presentar los síntomas. Están llegando de varios lados. En estos momentos tenemos tres en espera, no están ingresados aún”.

El especialista informó que no tiene conocimiento de cuántas camas de terapia intensiva tienen habilitadas, sin embargo, aclaró que sí están en capacidad de atender los casos de moderado a severo y que tienen una unidad con ventilador mecánico, por si se llegan a complicar.

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En cuanto a los tratamientos, dijo que hay un protocolo emanado del Ministerio de Salud, pero que como hay actualizaciones diarias, pues es un virus nuevo, ellos se adaptan a las modificaciones.

Señaló que, por ejemplo, el kaletra (un antirretroviral) al parecer no está siendo efectivo. También depende de la condición médica del paciente.

Un trabajador del Distrito Sanitario salió con la cava, justo en el momento en el que terminó la declaración del doctor. No llevaba guantes ni gorro, mucho menos un uniforme especial. Solo el tapabocas.

Se subió a su moto directo al INH. Llevaba las pruebas del hospital Vargas y las de Lídice sin mayor resguardo y con el riesgo que implica ser motorizado.

Foto: Gleybert Asencio

Los resultados de las muestras sospechosas, en un lapso de 24 horas, son enviados por correo electrónico.

En las afueras del nosocomio pacientes y vecinos miran todo el desarrollo del cerco epidemiológico sin ningún sobresalto.

Hospital fantasma

Mientras eso ocurría en Lídice, por el hospital Clínico Universitario de Caracas pasaba la cuarentena.

Desolado desde planta hasta el piso 10. Las entradas despejadas, una que otra persona con tapabocas. Salas de hospitalización completamente vacías. Ese era el panorama este viernes

El Universitario, que también es centro centinela, ya no tiene ningún caso.

Cuando se declaró la epidemia, el viernes 13 de marzo, se decía que estaban dos aislados en Epidemiología, piso dos. “Los que llegan lo mandan para su casa”, dijo un trabajador.

A un estacionamiento diagonal al Instituto de Inmunología hace un par de días llegó el Ejército y montó dos carpas grandes, que son custodiadas por un par de militares e igual número de bomberos.

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Dentro de las carpas no hay absolutamente nada. “Estamos esperando que los médicos decidan cómo se va a habilitar. No tenemos autorización para hablar del tema”, dijo.

No obstante, un oficial de seguridad del hospital, ubicado en el área de la emergencia, mencionó que a diario remiten para ese triaje a cerca de 20 personas con posibles infecciones respiratorias.

En el recinto escasea todo tipo de insumos. La falta de limpieza se deja ver en escaleras y pasillos. Y las fallas de iluminación son otro factor que habla de las malas condiciones de la infraestructura.

Los trabajadores están yendo por turnos. Los que tienen la guardia ahora cuentan con un transporte interno, negociado entre la dirección y líneas del transporte. Muchos son de Guarenas y Valles del Tuy, y les era imposible llegar.

Este fin de semana, según anuncio de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, iniciarán jornadas de captación masiva de posibles casos, una vez distribuidos los 3000 kits de diagnóstico que llegaron desde China. Se presume que el Clínico será un puesto de despistaje de muestras sospechosas, pero esa información no la confirmaron quienes resguardaban las carpas.

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