Escasez de agua dio origen a un nuevo «emprendimiento» entre desempleados marabinos, el de los agüeros

Escasez de agua

El Observatorio de Servicios Públicos de Venezuela estima que 75,5% de los marabinos valoran negativamente el servicio de agua por tubería. Las constantes y prolongadas fallas en el suministro han provocado la proliferación de agüeros, hombres que llevan agua a domicilio en carretas.

Maracaibo. El servicio de agua por tubería en la capital del estado Zulia tiende a empeorar debido a los constantes retrasos en el suministro y la mala calidad de la misma. Según el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), Maracaibo es una de las tres ciudades de Venezuela con peor percepción ciudadana sobre la calidad del agua desde enero de 2021.

En marzo pasado, una comisión especial del Consejo Legislativo del Estado Zulia (Clez), se reunió con el presidente de Hidrolago, Freddy Rodríguez. En la reunión se trataron temas como la situación de los embalses, red de tuberías y plantas potabilizadoras.

Aunque Rodríguez dijo, a su salida del encuentro, que estaría trabajando de la mano con varios alcaldes del estado para darle «resultados positivos a las comunidades”, las irregularidades en el suministro continúan en la región, por lo que se estima que 79,5% de los marabinos, según el informe del OVSP, valora negativamente el servicio.

Malabares por una gota de agua

Tener agua en casa se ha convertido en un lujo para los marabinos, pues el servicio tarda en promedio 20 días en llegar y el bombeo dura de dos a cuatro horas, sin contar que hay más de 50 barrios del oeste de la ciudad con más de 10 años sin recibir ni una gota, debido a la falta de mantenimiento de la red.

Agua en Maracaibo
Los marabinos prefieren pagarle a los agüeros por un servicio que esta a cargo de Hidrolago/Mariela Nava

Los camiones cisternas que recorren la ciudad desde muy temprano con sus estruendosas cornetas, son un servicio difícil de pagar para las zonas empobrecidas de la ciudad, debido a que los costos se han elevado a dos dólares por pipa (tambor) y entre 40 o 50 dólares la carga completa, aun cuando el despacho en las plantas potabilizadoras es gratuito.

En el oeste de Maracaibo, donde se encuentra el mayor número de barrios marginados, ha surgido una nueva opción de supervivencia. Los agüeros, hombres que trasladan agua a domicilio en carretas por menor costo.

Ineficiencia de gobernantes da trabajo a los pobres

En Maracaibo cada servicio público que falla tiene su remplazo. Hay burreros que sacan la basura por un producto o un dólar, extrabajadores de Corpoelec que conectan la electricidad cuando hay fallas y la estatal no responde, cobrando un dólar por familia y ahora por la escasez de agua surgieron los agüeros.

Mi trabajo es cargar agua, si no hay en la plaza no tengo vida porque con eso me mantengo», soltó Douglas Flores de 52 años, un hombre discapacitado que se dedica a vender agua a domicilio.

Hasta 2011, Douglas se desempeñaba como albañil, pero luego de caer del octavo piso de un edificio en construcción al norte de Maracaibo y después que la contratista le negara indemnización, quedó discapacitado y sin trabajo.

Con 10 operaciones en sus piernas, logró conseguir trabajo como chofer en una ferretería, pero al llegar la pandemia el establecimiento cerró y él quedó nuevamente desempleado.

«Hace tres años comencé con esto, buscando qué hacer porque la situación estaba critica, así que negocié el armazón de una carrula y poco a poco la fui armando. Me puse a trabajar con agua porque hay mucha escasez y esa es una oportunidad de empleo», dijo.

A pesar del dolor y los calambres nocturnos que le produce pedalear, el hombre sale todos los días de su casa a las 7:00 de la mañana y vuelve a las 8:00 de la noche. Cobra un dólar por llevar hasta la puerta de las casas una pipa de 220 litros de agua y además da una ñapa de 40 litros más, que según él, es su estrategia para mantener clientes debido a la competencia que tiene.

Saco el agua de una plaza, ahí hay una toma donde llega agua por gravedad. Diario hago de 15 a 20 viajes, si los días están buenos, los malos a penas logro hacer tres domicilios», dijo el hombre que promedia el peso total de la carrula en 360 kilos.

Explicó que la mayoría de sus clientes viven en edificios, a los que les cuesta almacenar agua, negocios y zonas en las que la escasez de agua es perenne y las cisternas se niegan a surtir por pipa. «Al menos una vez cada 20 días deja de salir agua en la plaza por un periodo de una semana más o menos, ahí me las veo negras», soltó.

La ganancia promedio es de 15 dólares al día, eso alcanza para que Douglas y su esposa Lila coman dos veces, por dos días. El menú es arroz con queso, arepa, y de vez en cuando recortes de pollo.

Después de ser un hombre robusto, Douglas pesa hoy 50 kilos, aunque aclara que nunca desayuna para alargar el tiempo hasta el almuerzo y las porciones. «Quisiera poder comer suficiente», contó.

Cuando no hay agua se dedica a lo que salga, arregla electrodomésticos, bota basura o hace arreglos en el hogar, trabajos que generalmente le pagan con alimentos. «Yo le meto a todo, lo bueno es en la noche cuando estoy en reposo que me dan los calambres, a veces me hacen llorar. Tengo que tomar Lyrica, pero es muy cara y no la puedo comprar», reveló.

Competencia y peligro

El servicio que prestan los agüeros es completo, eso significa buscar el agua en la plaza, llevarla hasta la casa o apartamento y vaciarla en los recipientes del cliente. Otros cobran 1.5 dólares el servicio.

Cuando la escasez de agua llega a la plaza, los trabajadores recurren a los pozos de concreto que se llenan del residuo que cae cuando hay bombeo de Planta C a la aguada de Los plataneros.

Esos pozos están sucios porque no tienen tapa, a mí no me gusta vender esa agua porque alguien se puede enfermar», dijo el hombre.

Edgar Antúnez, vicepresidente del Consejo Legislativo del Estado Zulia enfatizó que: «El servicio del agua había mejorado, pero ahora está peor, se ha agudizado. Por eso vamos a reunirnos con el presidente de la comisión de servicios públicos de la alcaldía de Maracaibo para que en mancomunidad hagamos algo, porque la gente está padeciendo por esta escasez de agua».

Antes de terminar la conversación, Douglas fue tajante. «Quisiera volver a los tiempos de antes cuando tenía un trabajo fijo, pero con la edad que tengo y mis problemas de salud no me dan trabajo. Los que quedamos en esta situación nos la hemos ingeniado para trabajar decentemente, lamentablemente la falla de servicios básicos como el agua, le dan trabajo al pobre», concluyó.


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