Estudiantes de Educación Especial abandonan las aulas desmotivados por la falta de incentivos (II)

Estudiantes de educación

En universidades e institutos de educación superior es cada vez más bajo el número de aspirantes que ingresan para cursar la especialidad y que culminan la oferta académica. De una matrícula de 40 estudiantes por aula, menos de 15 se gradúan, el resto abandona el país u opta por comenzar a trabajar para contribuir en el hogar y hacer frente a la precariedad económica.

Caracas.  La demanda de docentes especialistas y profesionales en el área de la educación especial es cada día más acentuada en escuelas e institutos públicos que con dificultad mantienen sus puertas abiertas. Psicopedagogos, terapistas ocupacionales y de lenguaje, trabajadores sociales, expertos en dificultades para el aprendizaje son los más solicitados en los salones de estudiantes con necesidades especiales.

Dafne Ordaz, directora del Instituto de Educación Especial Bolivariano Bicentenario del Libertador (IEEB), ubicado en la parroquia La Pastora, cumplirá un año frente al cargo, el mismo tiempo que lleva en busca de los 15 docentes que necesita para completar el personal para asistir a 85 alumnos con retardo mental severo, síndrome de Down, autismo y otras condiciones asociadas.

Desde mediados de 2018 casi la mitad del personal docente renunció para trabajar en el sector privado o abandonaron el país. Hoy en día, la institución se mantiene con 13 docentes, cinco auxiliares y un psicopedagogo. “En las universidades me dicen que la matrícula de egresados en Educación Especial es nula, porque apenas 10 o 15 estudiantes se gradúan por salón, no tengo opción. Hacemos lo que podemos trabajando con mucha mística”, aseguró. 

Poca preparación merma la educación especial

El Colegio Universitario José Lorenzo Pérez, hoy conocido como Universidad Experimental Gran Caracas (Unexca), es una de las pocas instituciones públicas que, tuteladas por el Ministerio de Educación, forma profesionales integrales en el área de la educación especial, pese a que el número de participantes es cada día más bajo. 

Ivette Cedeño, quien lleva 28 años impartiendo clases en la institución, indicó que más de 60 % de los nuevos estudiantes desertan en las primeras etapas para irse del país o desmotivados por los bajos sueldos que recibirán a futuro una vez que se gradúen. 

Estadísticas de la oficina de control de estudios arrojan que de 599 alumnos que entraron para iniciar clases en el período 2019-II solo 40 optaron por matricularse en la carrera de Educación Especial, el resto aspira a la licenciatura en Administración, Turismo y Distribución Logística.

Cedeño puntualiza que en promedio menos de 20 estudiantes culminan la oferta académica y logran graduarse. “Mi grupo más numeroso de alumnos es de apenas 16 personas. La mayoría de nuestros alumnos provienen de Guatire, Petare y los Valles del Tuy, y si no tienen ni para pagar el transporte tampoco tendrán interés en esta área sin sueldos de calidad”, dijo.  

La docente criticó la política académica universitaria que elabora el programa de formación integral y que aborda todas las condiciones relacionadas con el autismo, el retardo mental, las dificultades del aprendizaje y la parálisis cerebral en un lapso de cuatro años de pregrado. Todo esto como resultado de la reforma de la Educación Especial que suprimió las modalidades de técnico superior en retardo mental y dificultades para el aprendizaje: “Ahora con la nueva política educativa el alumno egresa como licenciado teniendo una preparación integral pero no especializada para cada condición”. 

A su juicio, hacen falta los programas de ampliación universitaria para reforzar los contenidos y garantizar una capacitación especializada en cada una de las áreas que abarcan el amplio abanico de las necesidades educativas especiales. “El tiempo de la carrera no es suficiente, y muchos estudiantes al egresar están intimidados porque sienten que carecen de formación, pese a que hacemos todo el esfuerzo por ofrecer una adecuada preparación. Es un choque”, aseguró.

Nuevas alternativas para el aprendizaje

Jenny Jiménez, directora del Instituto Universitario Jesús Obrero (IUJO) ampliación Petare, adscrito al programa del movimiento Fe y Alegría, coincidió con Cedeño al asegurar que la educación especial enfrenta un momento difícil, y añadió que ante la falta de personal han sido poco efectivas las aulas integradas. “En la escuela, los docentes de aula regular integral no cuentan con las herramientas para atender a esta población, porque no es su formación central y muchas veces se desesperan por tener tres o cinco niños que no logran integrar o incluir”, explicó.

El IUJO es otro de los centros de formación que capacita técnicos superiores en la carrera de Educación Especial, con apenas siete docentes en cargo de dirección y dos por hora, lo que implica que cada profesor debe asumir hasta siete materias en aula. No obstante, pese a las dificultades, en el campus universitario de la institución funciona el Centro de Atención Especializado (Cenaes). El proyecto, que suma dos años de actividad, recibe a niños y jóvenes de 3 a 18 años de edad de la comunidad de Petare con alguna necesidad educativa especial referidos de las escuelas del municipio que no cuentan con las unidades operativas en el área para la atención.

Jiménez indicó que los índices más altos refieren: dificultades de aprendizaje, autismo y discapacidad intelectual leve. Pese a que solo cuentan con un trabajador social y una psicopedagoga, los resultados han sido favorables: “El centro se ha convertido en un espacio natural de práctica de los estudiantes de la carrera de Educación Especial y de referencia en la comunidad”.

Subrayó que es primordial actualizar un censo poblacional de personas con discapacidad que permita la construcción de proyectos que respondan a las necesidades, pero que antes se debe solucionar el problema económico laboral. “Es primordial permitir a los especialistas en el área de la educación especial mantenerse en el sistema, sin tener que buscar otras alternativas”, dijo.

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