La negligencia en el mantenimiento de la infraestructura, sumada a la precariedad económica, convierte los cilindros domésticos en un peligro latente. Especialistas recomiendan a los ciudadanos mantenerse al día con el chequeo de sus instalaciones y válvulas a fin de evitar fallas que puedan resultar fatales.
Caracas. El estruendo de una explosión interrumpió de súbito la rutina de comerciantes y transeúntes que pasaban por las calles Argentina y Comercio de Catia. A plena luz del día una bombona de gas doméstico explotó con una onda expansiva tan fuerte que dejó 25 heridos y dos fallecidos, entre ellos un niño que caminaba junto a su madre, ajeno al peligro.
Identificaron a las víctimas como Johandri Ramos, de 27 años de edad, y Joshua Paz, de siete. Ambos sufrieron heridas fatales cuando el cilindro estalló, el 12 de julio pasado, y salió proyectado unos 100 metros en dirección a una lonchería de la zona.
La muerte de ambos en los días posteriores a la explosión confirmó la catástrofe y obligó a las autoridades a investigar la causa del siniestro, atribuido por los bomberos a una fuga por “deterioro del producto”.

Las averiguaciones emprendidas por el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital arrojaron que el cilindro de 43 kilogramos presentaba una fuga a través del fondo semi elíptico. Sin embargo, la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, declaró que la deflagración no fue un hecho “fortuito” y que, por el contrario, respondía a una acción premeditada.
A casi tres meses de la catástrofe aún no identifican a los responsables y la investigación sigue en curso. También está bajo averiguación si algún tipo de negligencia pudo causar la tragedia.
Lo que ocurrió en Catia no es un evento aislado. La recurrencia de explosiones por gas licuado de petróleo (GLP) en zonas populares de Caracas y el interior ha dejado una estela de víctimas y devastación.
Una bomba de tiempo
La negligencia en el mantenimiento de la infraestructura, sumada a la precariedad económica, convierte los cilindros domésticos en un peligro latente. Según una publicación del diario Tal Cual e informes de cuerpo de bomberos solo en los primeros siete meses de 2025 ocurrieron al menos seis explosiones, con un saldo de tres fallecidos y más de 41 lesionados.

A esta cifra se añaden otros incidentes posteriores en Anzoátegui y Guárico el pasado agosto, lo que confirma la existencia de una crisis estructural del gas doméstico que pone en riesgo a la ciudadanía y especialmente a los sectores vulnerables.
En septiembre de 2024 fuentes de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv) declararon a Cronica Uno que un total de 12 millones de cilindros de la industria gasífera debían reemplazarse por el riesgo inminente de explosiones. Sin embargo, ante la incapacidad de renovar el parque de cilindros, la prevención recae en el ciudadano.
Expertos en gas y seguridad consultados insisten en que la clave es la inspección visual y olfativa. Recomiendan a los ciudadanos mantenerse al día con el chequeo de sus instalaciones y válvulas a fin de evitar fallas que puedan resultar fatales.
Desde 2017 no existe información oficial sobre la tasa de mortalidad por explosiones de bombonas de gas en el país. No obstante, en 2021 una investigación de Crónica Uno en la que se analizaron los anuarios de mortalidad del Ministerio de Salud, reveló un significativo aumento en las muertes causadas por accidentes con cilindros de gas.

Estadísticas bajo reserva
El equipo constató que las muertes asociadas a accidentes con bombonas de GLP que representaban 45,9 % del total aumentaron a 76, 7% de 2010 a 2016. Desde entonces los fallecimientos siguen en aumento.
Tan solo entre agosto y septiembre de 2024 se registraron 34 accidentes por cilindros de gas doméstico en distintos sectores de la ciudad, de acuerdo con información de los bomberos en Caracas.
Durante los últimos seis meses del 2024 los accidentes con bombonas dejaron 19 fallecidos en la capital. Uno de los incidentes más graves ocurrió en el barrio Unión de Petare donde la deflagración de un cilindro dejó 11 muertos y 22 heridos a principios de agosto.
Luego, en diciembre, ocho personas de la misma familia, entre ellos siete niños y una joven, murieron cuando una bombona explotó en el interior de una vivienda ubicada en Coche.

Darigmar, costurera y vecina del sector Casalta contó que las explosiones de cilindros de gas GLP ocurridas recientemente la obligaron a tomar una decisión radical en su hogar. Dejó de adquirir bombonas y junto con su esposo ahorró dinero para adquirir una cocina de inducción usada que funciona solo con electricidad.
“Muchas veces cuando compraba el gas notaba una mala manipulación de los cilindros. A veces casi lanzaban las bombonas del camión y luego en casa cuando oía el pito de la válvula o veía el óxido en la base, sentía un nudo en el estómago. Me preocupaba tener algún accidente porque además vivo con mis nietos. Era una zozobra”.
Normativas y recomendaciones
Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente (CIEA), indicó que una gran cantidad de accidentes se origina debido al uso inadecuado de los cilindros y las condiciones precarias de las instalaciones en los hogares. Sobre todo a causa de los desperfectos en las válvulas de seguridad que se acoplan en las tuberías de las cocinas.

Sin embargo, Felizzola apuntó que como parte de los protocolos de seguridad en las plantas de llenado las bombonas pasan una revisión para comprobar que mantengan el gas sin fugas.
“Cuando se detecta que la válvula no funciona debidamente se debe reemplazar de inmediato y no se procede con el llenado. Son normativas de la seguridad industrial”,
aseguró Felizzola.
Además de este chequeo rutinario la norma Número 3454 de la Comisión Venezolana de Normas Industriales (Covenin) de 1999, y la resolución N° 290 del Ministerio del Petróleo, ordenan que las bombonas tienen que sustituirse si presentan problemas irreparables con las válvulas de seguridad, abolladuras u oxidación evidentes a simple vista.

Adicionalmente, cada siete años los cilindros deben pasar por una prueba de hermeticidad para establecer si sufren pérdidas de contenido. Y al instalarlas es importante un manejo adecuado.
Las normativas internacionales establecen que para instalar una bombona de GLP, el cilindro debe ubicarse en posición vertical en un espacio exterior, ventilado y protegido de la luz solar directa, fuentes de calor y golpes. El reemplazo se realiza sobre una base firme y anclada alejada de llamas o interruptores eléctricos.
El ingeniero recomendó a la población hacer un chequeo rutinario de sus instalaciones de gas directo o gas GLP con una especialista certificado, al menos una vez al año, para asegurarse de que se encuentre en buenas condiciones.

“Normalmente se presuriza la línea con aire para comprobar el estado de las conexiones estén bien. Una falla puntual muchas veces es la que desencadena los accidentes”, precisó.
En caso de detectar alguna fuga de gas, Felizzola recomendó abrir puertas y ventanas, no tocar la bombona ni encender ningún artefacto, salir de la vivienda y llamar a los bomberos.
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